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    Señora Tourné: cierre la puerta

    N° 1713 - 16 al 22 de Mayo de 2013

    Hace varios años un colega cubrió una reunión y luego publicó en Búsqueda una reconstrucción de lo sucedido. Uno de los participantes se quejó de que el periodista había violado la privacidad de ese encuentro, previamente publicitado en la prensa. Un profesor estadounidense de periodismo salió al cruce: “Si no quiere que algo de interés público se haga público, cierre la puerta”.

    No hay diferencia entre ese hecho y el que protagonizó la diputada socialista y ex ministra del Interior, Daisy Tourné, luego de expresar en una red partidaria su molestia por la designación de su correligionario Alejandro Antonelli como subsecretario de Economía y Finanzas. Lanzó un ataque iracundo contra el presidente José Mujica por haberlo decidido sin consultar al Partido Socialista (PS). Lo sintetizó en la siguiente frase: “Viejo de mierda, te vamos a romper el culo, te guste o no” (Búsqueda Nº 1.712).

    En la dirigente socialista (aunque sorprenda, es maestra de primaria, especializada en educación popular) afloró su bronca personal y partidaria —al menos, en gran parte— acumulada durante este gobierno y desnudó la puja por el poder que el PS mantiene con el Movimiento de Participación Popular (MPP).

    En radio Sarandí, Mujica replicó con ironía a la simpática “gorda macanuda” que “a veces toma un par de copas y se le va un poco la marca”. En su línea habitual.

    Estocadas mortales que generaron una revolución en el oficialismo. El secretario general del PS, Yerú Pardiñas, se disculpó con Mujica y acordaron dar por cerrado el tema. Ellos dos acordaron. Porque la mayoría de los militantes y ciudadanos asombrados por ese contrapunto sin  precedentes en su tono, no lo cierran.

    Tourné quedó atrapada y sin salida. Y como no podía desmentirlo, esbozó una excusa expresando que lo dijo en reserva y cuestionó (la culpa es del mensajero) que se hubiera divulgado una “conversación interna de una red privada”. Algo parecido declaró Pardiñas en Montevideo Portal al referirse a “la vulnerabilidad de la comunicación en ámbitos de confianza (…); no es bueno que se vulnere la privacidad de las conversaciones”. Ambos argumentos pueden confundir a quienes observen lo sucedido exclusivamente con una óptica política o partidaria y dejen de lado el fondo de la cuestión.

    Pues bien, no fue una conversación “privada” ni se “vulneró” la “privacidad”. La revolución tecnológica ha determinado una proliferación de comunicaciones escritas y fotográficas en Internet. Millones de personas, por interés político, empresarial o en busca de “ciberfama” pierden los puntos de referencia, el control y el pudor. Utilizan las redes sociales y el correo electrónico sin mesura ni criterio y los convierten en Sodoma y Gomorra. Tourné es reiterativa: en 2009 colgó en Facebook una foto suya mientras se duchaba. Dio la vuelta al mundo.

    Aunque ni Tourné ni Pardiñas fueron explícitos, sus argumentos parecen vincularse a la violación de correspondencia que desde 1934 se refiere en la ley a la privacidad de la comunicación “epistolar, telegráfica y telefónica” y que el imaginario colectivo y político ha generalizado a su antojo.

    Esa antigüedad legal determinó que los autores del proyecto de un nuevo Código Penal a estudio del Poder Legislativo hayan introducido las nuevas tecnologías en la violación de correspondencia, por ejemplo en los e-mails.

    Lo único cierto es que si alguien pretende que su correspondencia por e-mail sea inviolable, secreta o reservada debe tomar medidas tecnológicas y encriptar el correo mediante una clave. Un mecanismo equivalente al “cierre la puerta” que se cita en el primer párrafo de esta columna. Es la única forma de proteger la confidencialidad y la privacidad.

    “Se requiere una distinción elemental de cara a la naturaleza física o técnica de lo que es un correo electrónico y (…) si concurre o no el elemento ‘encriptación’. Porque como los ingenieros saben y los abogados suelen desconocer, sólo de esa forma se le agrega un proceso tecnológico posterior que asegure la confidencialidad o reserva del correo electrónico”, advierte Roberto Jijena Leiva, profesor de Derecho Informático, máster de esa especialidad y asesor legal del servicio impositivo de Chile.

    Lo que sostiene el especialista es que cuando un e-mail circula en forma abierta, cualquier administrador de un servidor de correos puede acceder al mismo sin utilizar técnicas de espionaje clandestino. Ergo, no es privado, confidencial, ni reservado.

    Eso, hablando en general. Para el caso concreto es más claro. Tourné encendió la mecha al escribir en una red (conjunto de elementos organizados para determinado fin) que utilizan decenas de personas y, tanto en su caso como en el de quienes opinan en esa red, el objetivo, el fin, es compartir y amplificar lo que expresan. Incluso lo ceden a terceros. Es lo contrario a privado o reservado. En todo caso podría serlo sólo en el ánimo. Y éste es etéreo.

    Por lo tanto, nada tiene que ver lo sucedido con la pretendida reserva o la privacidad. Mucho menos cuando se divulga la opinión de un personaje público (Tourné) respecto de la decisión de otro personaje público (Mujica) en relación a un funcionario público que administrará  recursos del Estado (Antonelli), cuya designación generó un escándalo público. Más interés público, imposible.