Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCorría la década de los cincuenta cuando tuve la suerte de cursar mi educación secundaria en el entonces glorioso liceo número siete Joaquín Suárez.
En la currícula había un curso denominado: “Educación cívico democrática”, dado por el Dr. Luis Barbagelata, quien con un verdadero amor por el tema me enseñó a mí, como a todo el grupo, a valorar los principios democráticos republicanos, en su verdadera acepción, con amor.
Me pregunto si hoy en día el profesor Barbagelata pudiera observar cómo en Argentina, desde el Poder Ejecutivo, se ataca constantemente al Poder Judicial, si él mantendría un silencio cómplice.
Me pregunto también si pudiera observar la progresiva desaparición de medios de comunicación no afines al gobierno, en Venezuela y Ecuador, si también mantendría un silencio cómplice.
Me pregunto también si observaría a la dinastía Castro gobernando por décadas sin partidos políticos salvo el oficial mientras que un canciller uruguayo prometía a quien quisiera escucharlo que él bregaría por la inclusión de Cuba en la OEA (las elecciones en la isla son realmente una interna glorificada).
Todo este silencio cómplice que observan las autoridades del gobierno uruguayo más todos los miembros del partido mayoritario, estoy seguro que incomodaría al prestigioso Dr. Barbagelata en su reposo, impidiéndole tener la paz que se merece.
El petrodólar (Venezuela), el Yankee go home (reinado de Cuba) y el compañero-militante (Argentina) lamentablemente en muchos personajes políticos en nuestro país tienen más influencia que una verdadera “educación cívico-democrática”.
Deseo de todo corazón que el virus que he descrito no se extienda por el resto de América Latina, dando lugar a una regresión de valores muy difícil de revertir. En el corto plazo el “populismo” daría paso al “personalismo” y a un nefasto continuismo.
Pedro Berger
C.I. 936 398-6