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    Sobre Jaime Clara

    Sr. Director:

    “Estás cansado”. Recuerdo el momento en que le comenté a Jaime Clara cómo hacía para trabajar tanto. Fue al final de una larga y tediosa reunión nocturna, en una fría y oscura noche invernal, a mediados de agosto. Preparábamos Cultura21, encuentro que se realizó hace unos días en Teluria. Un encuentro sustancial, interesante, renovador, que inauguró un enfoque crítico y muy constructivo sobre cultura, tema imprescindible. Como debe ser. Y como debe ser, participó y moderó Jaime Clara, uno de los periodistas que más se dedicó al tema en los últimos años. No es poca cosa. Así deben reconocerlo los cientos de artistas que pasaron por sus programas para difundir su actividad. Agradecerlo y respaldarlo, ante una incalificable andanada de insultos en “redes” que pretende enchastrar su trayectoria y apasionada vocación. No es justo el silencio. Jaime es un gran profesional, un muy buen tipo y un laburante todoterreno. No merece ser chivo expiatorio.

    Se había levantado a las cinco de la mañana y trabajado todo el día en sus laburos en radio y televisión. Seguía de noche, tarde, en ese rol por el que se lo condena al grito, sin juicio ni pruebas, cumpliendo con su función en comisión. Tarea que realiza todos los días y cualquier día de la semana y a cualquier hora, además de reuniones o asesoramientos sobre cualquier tema de interés periodístico o comunicacional, estrategias, selección y análisis diario de contenidos, moderación y conducción de actos. Su palabra importa, se cotiza, sabe de lo que habla, años de profesión lo acreditan. Por eso merece cobrar. Me consta porque me lo he cruzado en innumerables oportunidades, lo he visto agotado pero siempre firme, con inalterable buen humor. También en presentaciones de libros, actos, conducción de encuentros, como moderador. También en la radio y ahora en la tele, que le queda al lado, va y viene en dos minutos como otros muchos periodistas que compartieron esa esquina de Enriqueta Compte y Riqué. Además, dibuja y escribe y publica. Y duerme muy poco. Yo no podría.

    No sé a qué ritmo o dedicación horaria trabajan los casi dos mil pases en comisión del sistema político estatal, sistema que permite legal y legítimamente la incorporación de un plantel de asesores o especialistas en roles importantes sin seguir agobiando al aparato burocrático con contrataciones. Por el mismo sueldo que cobraba en otro lado, sin necesidad de erogación extra, se lo trae a una función que seguramente desempeñará con mayor eficiencia. El mecanismo permite además reacomodar gente que puede aportar más en otro lugar del Estado. Hay casi dos mil, muchos de ellos, personajes y colegas tan o más conocidos que Jaime, con importante exposición pública, si es que por eso se lo eligió. Deben estar preocupados si esta caza de brujas continúa, con o sin conflicto de intereses. Si el sistema habilita abusos y si esos abusos existen, pues que se denuncien, no con chivos expiatorios, no con dudosa selectividad, no con apreciaciones inconsistentes porque hay una persona conocida que trabaja mucho, legalmente y en cantidad horaria que nadie comprobó, ni en la privada ni en la pública. A los periodistas no se les paga por marcar tarjeta. Se les paga por nota publicada, salida al aire, labor cumplida, productividad.

    Llama la atención que los periodistas del “círculo Darwin” que son muy buenos y muy divertidos, no mencionan ningún otro caso. No es por buchonear. No lo considero un delito ni mucho menos. Estoy a favor de los pases en comisión, pero suena raro que frente a un tema de estas características, tan abarcador y complejo, con tantas aristas y con argumentos serios por el lado del sistema que lo habilita, no sean considerados, ni siquiera mencionados al pasar en la supuesta investigación. En ese sentido, la nota del darwinismo peca al menos de poco profesional. Evitó informar, ponderar, profundizar, consultar varias voces, dar cifras y análisis cuantitativo, prefirió eludir otros nombres (insisto, algunos tan “famosos” y conocidos por todos), prefirió centrar en una sola persona, en un partido, en un candidato, incluso vincularlo al caso Robert Silva que es evidentemente distinto y banderear para la tribuna con la manija del mal uso de los dineros públicos. No. Es evidente que Jaime asesoró rigurosamente a un senador intachable al que nada se le puede reprochar en materia de seriedad en el trabajo parlamentario, en calidad de su representación y en decencia con la que asumió sus responsabilidades. Hasta un estudio de la Universidad de la República lo acredita. Sé cómo trabajan. Sé lo que aportó el senador Mieres al país, al sistema político tan ligeramente cuestionado y a la democracia. Sé lo que trabaja Jaime. Es serio, profesional, responsable, incapaz de actos de sospechosa venalidad. Si hay algo que no se le puede reprochar jamás es que no labura o no cumple o que usa su actividad para beneficio propio. Lo conozco y trato desde hace muchos años, comparto su interés periodístico y su preocupación por la divulgación de la actividad creadora, promoviendo a cientos de artistas nacionales. No precisa que nadie lo defienda, pero es imprescindible que alguien lo subraye.

    Hay quienes creen que detrás de esa nota teledirigida hubo intencionalidad política. No creo que sea la motivación del “darwinismo”. Creo más bien que se manijearon y le erraron. Hay una modita acusatoria que rinde. Está bien, es parte del rol periodístico. Pero con seriedad. Están jugando con el trabajo de una persona de bien, cuya labor ha sido reiteradamente reconocida. Salió la nota y las redes se aplicaron rápidamente al enchastre. Ahí sí con clara intención política o puro resentimiento. Fue tan rápida y sesgada la reacción que parecía una fuerza de choque preparada para activar o lanzar olas de ironías o insultos. En estos días si uno googleaba Jaime Clara, aparecía un párrafo muy grosero en su perfil de Wikipedia. En el medio de su resumen biográfico, decía: “Trabaja en comisión como asesor periodístico para el senador Pablo Mieres (…) su labor consiste, según el senador Pablo Mieres, en mandarle por celular las noticias del día, luego de eso se dedica a los múltiples trabajos privados que posee. Qué grande!!!”. Nadie se toma la molestia de modificar Wikipedia si no hay un oscuro rencor detrás. Estúpidamente agraviante y muy mal escrito por cierto.

    Insisto, los pases en comisión son legales y cuando se trata de asesoramientos, compatibles con la actividad privada. Contribuye al ahorro y buen funcionamiento del sistema democrático. Si hay irregularidades o abuso de funciones, que se denuncie e investigue. En serio, a fondo, con objetividad. Y si hay irregularidades, que se prueben. Si hay conductas sospechosas, que se cuestionen. Si hay actitudes reprochables, que se expongan. Pero no así, con un tiro corto, subjetivo y excluyente, directo al rostro intachable de un gran profesional.

    Carlos A. Muñoz

    Periodista/Productor de TV

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