escribe Mauro Florentín
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn un mercado mundial donde “el consumo de carne seguirá siendo favorable” y las importaciones de China de ese producto “continuarán en aumento”, Uruguay tendrá que hacer frente a algunas “amenazas globales” para aprovechar las “oportunidades” de negocios que se presentan. Y en ese sentido algunas “debilidades” del país son que “no tiene Tratado de Libre Comercio (TLC)” en Asia como lo tienen sus competidores, “generando una desventaja para el acceso a mercados”, “debe lograr la apertura de Japón para ampliar oportunidades de colocación”, y “tiene bajos presupuestos de promoción” si se compara con la inversión que realiza su competencia (Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos) en países del norte de Asia, “lo que obliga al país a seleccionar muy bien dónde y cómo realizar sus acciones”.
Así lo señala un informe elaborado por los técnicos del Instituto Nacional de Carnes (Inac), Pablo Caputi, Silvana Bonsignore, Carlos Méndez y Mariana Losada, que fue presentado a la junta directiva de ese organismo el lunes 13 y al que tuvo acceso Campo.
Indica que la ubicación geográfica de Uruguay —lejos de Asia— es una “limitante competitiva” con relación a esos competidores y a otros países.
En contraste, las fortalezas del país pasan por “los excelentes productos bovinos y ovinos” que pueden “competir en nichos de alto valor”, que puede ofrecer lo que el mundo demanda: productos cárnicos con imagen “verde”, bienestar animal, trazabilidad obligatoria y todas las garantías de food safety, y en menudencias, señala.
Destaca que Uruguay podría llegar a “diferenciar” cada producto a través de la trazabilidad, y existen posibilidades de aumentar el volumen de ventas de carne ovina, en particular en China.
En cuanto a las oportunidades de comercio, los técnicos advierten que “Uruguay debería concentrar sus máximos esfuerzos de promoción en los países del norte de Asia, en particular China”. Como una segunda línea de acción, se podría considerar el potencial que ofrecen los mercados de Taiwan y Singapur, donde se destacan del resto de los países de Asia por registrar mejores niveles educativos y un ingreso promedio que supera al de la Unión Europea y Estados Unidos, señalan.
El informe se basó en datos e informaciones registrados en una reciente reunión del Asia Gira Meat Club, que se realizó en Yakarta, Indonesia. El Inac participó de ese encuentro, debido a que en 2012 estableció un acuerdo de cooperación con la consultora europea Gira, especializada en el estudio de los mercados cárnicos mundiales y a la investigación de varios aspectos de la industria sectorial.
Los técnicos consideran que “el enlentecimiento del crecimiento económico de China es un factor de atención en general, pero no se espera que afecte drásticamente la demanda mundial de carnes en general o las de Uruguay en particular”.
Las importaciones (de carne) de China “continuarán en aumento aunque a tasas más bajas, lo cual limitará el precio”, sostienen.
En los años recientes ese mercado aumentó la demanda de carne bovina uruguaya y actualmente se constituye en el principal destino de ese producto, con una participación de 33% en volumen y 30% en monto, según datos de Inac.
Debido a la importancia que ganó esa nación asiática para las exportaciones cárnicas de Uruguay, ese organismo puso especial atención en ese mercado.
Los países del norte de Asia tienen TLC con competidores como Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos, “poniendo a Uruguay en una situación de desventaja”, advierten los técnicos en el informe.
Mencionan otras “amenazas” para el sector cárnico uruguayo como la apertura de China para las carnes “verdes” de Irlanda, y el “impactante” crecimiento de India como exportador mundial de carne de búfalo, que “si bien golpea más a Brasil, indirectamente tiene consecuencias para Uruguay”.
“Importantes grupos de inversores ven oportunidades en países emergentes asiáticos y están apostando sus capitales en la industria láctea y cárnica”, analizan. Y explican que “así, grandes jugadores sustituyen a pequeños y medianos productores, trabajando en forma más productiva y organizada y buscando la integración vertical”.
Destacan además que “el consumo de pollo, que compite con la carne bovina, viene creciendo de manera exponencial por ser la carne con menos restricciones religiosas”.
En muchos países de Asia “falta equidad educativa y todavía hay mucha gente por debajo de la línea de pobreza”, consideran. Aclaran que “el concepto de clase media que se maneja no es igual al de Uruguay y por lo tanto, la población que es posible consumidora de las carnes uruguayas es bastante menor a las cifras estadísticas”.
También, la presión por vender menudencias genera una fuerte competencia entre países exportadores y por eso será necesario trabajar más en la “diferenciación” de productos, recomiendan.
Otro tema está vinculado a Japón, uno de los pocos mercados relevantes a los que todavía no accede la carne bovina uruguaya. “Japón no se ha recuperado aún de las catástrofes sufridas (tsunami, terremotos) y eso tiene consecuencias en el comercio mundial”, según el informe de Inac. Indica que “el consumo interno de carne bovina mantiene su tendencia descendente” en el mercado nipón.
Pese a ello, el gobierno japonés pretende “ampliar la lista de proveedores de carne a su mercado, incluyendo Uruguay, y hay espacios que puede dejar Australia por la baja de su producción”, advierte.
Respecto a las oportunidades de negocios globales, los técnicos señalan que hay “campañas educativas para incluir proteínas en las dietas de países del sudeste asiático y norte de Asia”, y que si bien la proteína más consumida es el pescado, “viene bajando su consumo y ganando espacios otras carnes”.
“El proceso de urbanización es creciente y eso implica más restaurantes y locales de food-service”, consideran.
Analizan que “otra cara de la urbanización es la aparición de conflictos por mejores salarios, lo que unido a producciones ineficientes y burocráticas, encarece los costos de producción y distribución”. Por eso “se espera que las importaciones de carne bovina y ovina sigan creciendo”, sostienen.
Tras indicar que en el mercado asiático la edad promedio de la población es menor a 30 años, los técnicos resaltan que “son jóvenes que tienden a ir mejorando su nivel de ingresos progresivamente y demandan alimentos más nutritivos”.
Otro punto planteado en el informe es que “el desarrollo de marcas en productos cárnicos es incipiente y la mayor parte de la venta son commodities”. “La mayor diferenciación se da en carne de aves y en el caso de carne bovina, los productos con marca no superan el 10% del volumen total de ventas”, detalla.
Con relación a algunas tendencias innovadoras en la venta de alimentos, el trabajo explica que “si bien los mercados primarios (callejeros, wetmarkets) son muy populares, la tendencia es que a medida que el país progresa económicamente, la comercialización va evolucionando hacia formas más modernas, como supermercados y comercio online, en particular en China”.
La especialista estadounidense en bienestar animal Temple Grandin ha asesorado a empresas chinas, lo que evidencia la importancia de ese tema en el desarrollo de marcas, indica.
A diferencia de lo que ocurre en Uruguay, donde el consumo anual en promedio es de unos 60 kilos de carne vacuna por persona, en las naciones asiáticas es mucho menor. El informe de Inac señala que el consumo per cápita de carne bovina en los mercados asiáticos es “heterogéneo”, representando entre 2 y 14 kilos por año, dependiendo del país de que se trate.
El análisis del consumo anual clasifica a los países en tres grandes grupos: hasta cuatro kilos, entre cuatro y ocho kilos, y entre ocho kilos y 14 kilos.
En el grupo de menor consumo se ubican India, Sri Lanka, Indonesia y Tailandia; en el grupo intermedio figuran Singapur, Malasia, Taiwan, China y Vietnam; en el de mayor consumo se encuentran Corea del Sur, Laos, Pakistán y Japón, indica.
La preferencia de los asiáticos registra algunas características peculiares en cuanto al consumo de carnes. En el caso del mercado nipón la mayor demanda es de cortes vacunos como aguja, pecho, bife angosto, lomo y peceto, según los técnicos. Pero, aclaran, ese país también adquiere menudencias bovinas, como lenguas, intestinos y estómago, “que es su producto preferido”.
La carne más consumida por los surcoreanos es el pescado, y le siguen en orden de importancia la de cerdo, de ave y, por último, la bovina, advierten.
Otro producto elegido por las familias asiáticas son las menudencias, que tienen una fuerte demanda de China, Japón, Corea del Sur y Taiwan. “Pero se da un diferencial y es que ciertos productos lograron posicionarse en nichos de alto valor, como por ejemplo las lenguas de vacunos en Japón, que valen U$S 17,60 el kilo, mientras que en Estados Unidos cuestan U$S 1,10 por kilo”, detallan.