N° 2005 - 24 al 30 de Enero de 2019
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDe tan, pero tan, pero tan mala, merece ser recomendada. El canal Space está dando en estos días la “semana del tiburón y otros bichos comegente”, así lo anuncian un poco en joda. Y las películas son maravillosas perlas de la basura. Todo nació con Steven Spielberg y Jaws (1975), que iba en serio y estaba basada en un best seller de Peter Benchley. Hasta el día de hoy, los bañistas de todo el mundo son conscientes de que sus piernitas moviéndose en el agua resultan un exquisito manjar para los escualos. Pero fue la exitosa saga de los Sharknado, producida por el canal estadounidense Syfy, la que desató el disparate sin reglas ni fin: una tormenta de tiburones —literal: los tipos llegan volando con la tromba de viento y agua— que ya tiene seis entregas y la última es… ¡tiburones y dinosaurios a través del tiempo, aterrizando sobre el castillo de Merlin o sobre cowboys en un pueblo del Oeste! ¡Todos los géneros en uno, y jugando con ellos! Lo más importante, lo mejor, lo único, consiste en que los selaquimorfos se te caen encima y engullen y/o cercenan lo primero que encuentran: cabezas, miembros.
Este ciclo de Space ha dado, por ejemplo, El planeta de los tiburones (el maldito calentamiento global derritió los hielos y la Tierra es pura agua infestada de mandíbulas) o tiburones que se manejan en el hielo y devoran esquimales. Y El ataque del tiburón de tres cabezas, donde Danny Trejo es un actor bergmaniano al lado del resto. El escualo en cuestión hace valer su peso en tres mandíbulas que atormentan a los barcos que andan en la vuelta. La película está rodada en algo parecido a la laguna Garzón. Los actores, graduados en la escuela de las selfies, tendrían más futuro en el negocio del porno, que igual deberían aprenderlo. Y los diálogos, en el mejor de los casos, son:
—¿Estás bien?
Hay dos escenas sublimes: el ataque a un barquito donde chicos y chicas están de fiesta, pobrecitos inocentes, bailando y bebiendo ponche (es muy difícil que un grupo de jóvenes se mueva tan mal y sea tan impostada su “alegría”), y la defensa a machetazos de Danny Trejo contra el escualo triplicado. Si usted se encuentra en la madrugada haciendo zapping, no lo dude, no pierda el tiempo: ¡la semana del tiburón!