Sergio, el Chacal, se sube a un buque con bandera de Portugal para desarmar las varillas que inmovilizan contenedores, que están apilados como si fueran legos. Una grúa móvil lleva estas grandes cajas metálicas a un camión, que espera en uno de los muelles públicos del puerto de Montevideo. Cuando el contenedor toca tierra, Sergio vuelve a la acción y saca cuatro “pinos”, una especie de zapatos sobre los que se apoya el contenedor. Y así, repite su tarea una, dos, tres, 10 veces. “Hay que estar. La mitad del día estás acá”, dice, en referencia a sí mismo.
Al movimiento de las terminales se le suma el trabajo en los depósitos portuarios, la terminal de pasajeros de Buquebus y las embarcaciones de pesca. Hacia el oeste, el puerto está en obras: UPM construye su propia terminal para exportar celulosa y la estructura del viaducto avanza para poner orden en el tránsito de la zona. Hacia el este ya se ve el movimiento de tierra para la ampliación de TCP que llegará a la escollera Sarandí.

Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS
Tareas y sueldos
Mario trabaja de “anotador” en el puerto. Su tarea consiste en organizar el movimiento de los contenedores que entraron al país: certifica cuáles llegaron y designa el camión que se lo debe llevar. Su herramienta de trabajo es una tablet, en donde aparecen discriminados los contenedores que arribaron en el buque: están diferenciados por un número que los identifica y por el tamaño que tienen (20 o 40 pies). Debe chequear que el precinto del contenedor no esté violado, y que el estado y las características de la caja coincidan con lo que le señala el sistema para adjudicarle su ubicación final.
Hasta hace unos cinco años, las empresas no habían adoptado la tecnología para anotar electrónicamente y cuando lo hicieron varios puestos de 12 horas fueron sustituidos por unos pocos con menor carga horaria. Mario trabaja ocho horas.
El jornal de los apuntadores es $ 1.674 nominales, según el laudo establecido por convenio colectivo.
Los estibadores como Sergio tienen un mínimo de 13 convocatorias aseguradas a trabajar en el mes. Su empleador, en general una empresa tercerizada, tiene 12 horas para avisarle si debe presentarse a su puesto, pero también hay convocatorias y cancelaciones urgentes cuando, por ejemplo, un buque no hace la escala prevista a la hora o el día planificado.
El jornal mínimo a partir del 1º de abril para la categoría de estibador es de $ 1.469 nominales por ocho horas. Es una de las categorías con menor retribución (del grupo 13 subgrupo 10 para los operadores y terminales portuarios), junto con chofer de vehículos, los elevadoristas, guincheros y otras tareas de aprendiz de peón o del control de equipos refrigerados (los contenedores blancos son los que tienen carga que precisa mantener la cadena de frío).
“Ellos son los brutos sueldos que dice todo el mundo que se ganan en el puerto”, ironiza Martín García, dirigente del sindicato de Montecon, hablando de los estibadores. Pero, también en materia salarial, el panorama es diverso.
El secretario general del Sindicato Único Portuario y Ramas Afines (Supra), Álvaro Reinaldo, reconoce que en el “puerto se paga bien”. De hecho, muchas empresas pagan a los trabajadores por encima del laudo. Pero el sindicalista pone un matiz: “Una cosa es que se pague bien porque venís, hacés un jornal y te llevás $ 5.000. Pero si trabajás tres días, son $ 15.000. Si me decís que tenés todo el mes asegurado, es distinto”.
Los jornales varían según las categorías. Por ejemplo, en los depósitos portuarios el cargo de auxiliar de limpieza o aprendiz-cadete es el de menor remuneración nominal mensual ($ 20.012), seguido por el auxiliar administrativo ($ 22.839) y el sereno o vigilante ($ 24.484). El mayor salario, de acuerdo al mínimo por categoría que establece el convenio vigente desde enero, es el del encargado o supervisor ($ 53.454).
En caso de que el contenedor vaya a un depósito extraportuario, el controlador de la entrada o despacho de la caja cobra como mínimo $ 55.325 al mes. Si se trata, por ejemplo, de una caja refrigerada que está para reparar, el técnico en refrigeración cobrará $ 67.300, pero un peón de depósito recibirá $ 27.545 al mes. En todos los casos se suma la prima por presentismo de $ 2.388 nominales al mes y un complemento por alimentación de $ 145 por día efectivamente trabajado por un mínimo de seis horas.
Muchos trabajadores de las empresas del puerto son contratados como eventuales; cobran $ 176,20 la hora si se desempeñan como chofer de vehículos; $ 186,21 si su puesto es elevadorista; y $ 209,29 como capataz. En el caso de un operador de grúas RTG (una estructura metálica rectangular que sirve para descargar contenedores de camiones y apilarlos en el patio o playa) la hora se paga $ 345,10.
El valor de hora más alto para trabajadores eventuales lo reciben quienes se desempeñan como operador planificador de buques oceánicos o supervisor de terminal ($ 442,82).
El personal que reportaron en julio las empresas asociadas al Centro de Navegación, entre trabajadores mensuales o jornaleros habituales, alcanzó a 2.536. Más del 60% corresponde a empleos de operadores portuarios, unos 600 trabajan en depósitos y terminales portuarias y unos 400 son personal de agencias marítimas, según datos de esa gremial empresarial.
Un informe realizado por asesores del sindicato contabilizó 12.000 trabajadores registrados en la planilla del puerto, pero este número abarca a funcionarios que dejaron de concurrir y suma a quienes fueron solo una vez, aseguró García. Eso porque, por ejemplo, una empresa de servicios se maneja con una lista de 1.500 trabajadores pero va convocando de a 300, dando altas y bajas para que realicen tres o cinco jornales, ya que si cumplen más de cinco y menos de nueve debe pagarles como mínimo nueve jornales ese mes. Y si superaran los nueve jornales, cobrarían un mínimo de 13. Ello está regulado por un acuerdo sellado en julio de 2019 vigente para terminales, depósitos portuarios y extraportuarios.
Los dirigentes sindicales comentaron que el Supra tiene 2.400 afiliados, una cifra que incluye a los que trabajan de forma más frecuente.
“Todo lo eventual lleva a que no tengas un registro propio de trabajadores portuarios”, comentó García.
En tanto, los salarios mínimos mensuales para el personal del sector, vigente desde abril, es de $ 101.524 para un encargado administrativo, de $ 82.847 para un oficial de cuenta o auxiliar superior y de $ 61.888 para un auxiliar medio.
En el caso de un cadete, aprendiz o telefonista mensual, la remuneración es de $ 32.569, y de $ 27.142 para un sereno.

Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS
De exportación
El lunes 18 el remolcador GF Humaita de la barcaza Guaran F504, proveniente de Paraguay, esperaba la carga y descarga de contenedores llenos en tránsito. Su capacidad es de unas 250 cajas, pero dada la bajante histórica que acusa el río Paraná luce con bastante menos containers.
También varios camiones del puerto van al mercado guaraní. Los conductores harán el viaje en varias etapas y les demandará días: llegarán a Salto en la noche, cruzarán a Argentina, irán a la frontera con Paraguay y al cuarto día habrán llegado.
En otro muelle hay atracadas muchas embarcaciones pequeñas, varias de tipo científicas, que esperan sin actividad aparente. En una de las calles internas, 20 semirremolques con rolos de pino se cargarán en el buque granelero Cape Osprey bajo bandera de Liberia, pero irán con destino a China. Son 90.000 toneladas para la exportación, que viajarán en la bodega del barco.
También serán cargados una veintena de bolsones blancos de Saman con la inscripción en rojo “Producción uruguaya para exportación”.
Mientras, en una de las áreas en las que opera Montecon continúa su jornada Sergio, el Chacal. El estibador celebra el sol primaveral, que produce una temperatura ideal, sin el calor sofocante de enero ni el frío de las madrugadas de invierno.
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