Uruguay es un país “agroindustrial-exportador por excelencia”, es un “motor de la economía muy relevante” que “permitió liderar de alguna forma la salida de la pandemia” y, por tanto, el Banco República (BROU) “tiene un foco de su esencia muy especial en el sector”.
Así lo señaló el presidente de esa institución bancaria estatal, Salvador Ferrer, al comparecer el martes 6 ante la Comisión de Ganadería de la Cámara de Diputados, junto con otros integrantes del directorio de ese banco, para tratar temas vinculados a los seguros para el sector ovino y los planes de créditos al agro en general.
Esos asuntos fueron abordados en momentos en que el sector agropecuario registra una creciente demanda de sus productos y valores, como lo muestran los datos de las exportaciones, entre las que figuran la soja, la carne, la celulosa y los lácteos en los primeros lugares del ranking exportador. El monto de las exportaciones en el acumulado enero-agosto de este año registraron un aumento de 126% en soja, de 27% en carne vacuna, de 23% en lácteos, según datos del Instituto Uruguay XXI.
Respecto al financiación al sector agroindustrial, el titular del BROU dijo que en marzo de este año llegó a “unos US$ 3.700 millones, que es el 35% del total del financiamiento bancario al sector empresarial”. “En el caso particular del Banco República, en marzo eran US$ 1.400 millones”, afirmó.
Sostuvo además que eso “está en crecimiento” y que ese monto “es algo más del 50% del portafolio del banco para todo el sector empresarial, demostrando el peso que significa para el BROU todo el sector agroindustrial”.
“Revisando la evolución reciente, desde el 2016 se ve un cierto estancamiento del desarrollo del financiamiento al sector agropecuario, aunque hoy vuelve a tener algún crecimiento relevante, quizás de la mano de alguna coyuntura internacional que así lo viene demandando”, comentó Ferrer.
Planteó a su vez que el banco está “en condiciones de financiar todo lo que sea necesario y viable dentro del marco regulatorio existente”, lo que “implique mejorar la productividad, ser más eficientes y cualquier proyecto que tenga viabilidad económica”. Destacó algunos aspectos sobre plazos y tasas, argumentando que el BROU hace una adecuación “permanente” de la oferta para el agro.
Respecto al financiamiento del capital de trabajo, Ferrer habló del denominado “agrocrédito”, que viene a ser “la chequera” del República. “Se activa el crédito al momento de liberar el cheque para la compra de insumos, el pago de servicios o lo que fuere”, acotó el presidente del BROU.
Dijo además que el fideicomiso ganadero es una “herramienta ágil, moderna, que sobre la base de utilizar el ganado como garantía le permite al banco otorgar crédito de forma rápida”.
“Dentro de esto tenemos una modalidad que llamamos crédito exprés, por el que hasta US$ 70.000 el productor se hace del crédito con insumos muy básicos”, consideró.
Al aludir a la cadena granelera, el presidente del BROU reconoció que “es cierto que es uno de los sectores donde la banca en general ha perdido pie frente a otros jugadores, como pueden ser los compradores finales de grano o los proveedores de insumos, de semillas, de fertilizantes, que han cobrado un rol relevante en el financiamiento”. “Es un sector donde seguro el banco tiene oportunidad de crecer”, advirtió.
“Este escenario de precios altos de los commodities, (que es) positivo para un país agroexportador, también ha disparado costos importantes en materia de insumos”, indicó Ferrer. Interpretó que “de alguna forma, todo el sector agropecuario, para producir y vender lo mismo que el año pasado, necesita más capital de trabajo”.
Dificultades y campos
Otro rubro que en los últimos años registró problemas de endeudamiento, que incluso derivó en la paralización de algunas plantas industriales, es el lechero.
A esa actividad el BROU le puso “mucho el foco, porque de alguna forma la industria láctea, o unas cuantas industrias lácteas más pequeñas, presenta dificultades”, sostuvo el titular de ese banco.
Y les aseguró a los diputados que está convencido de que “el aumento de la cuenca lechera es funcional a las soluciones”.
El plan financiero denominado “Tambo Joven permitió ingresar al rubro a productores nuevos”, y “el crédito para la expansión productiva” tuvo “muy buena repercusión” entre los productores en el sentido de que “les permitía un repago variable en función de lo que pasara con el precio de la leche”, valoró.
Uno de los aspectos destacados por el directorio del banco estatal en la Comisión de Ganadería es el otorgamiento de “financiamientos a plazos de 15 años para la compra de campos e, inclusive, para pequeños productores, hasta 20 años”.
Ferrer contó que eso tiene una “buena dinámica”, porque “el repago de estas inversiones a largo plazo necesita financiamiento a largo plazo” y “la rentabilidad del sector agropecuario implica largos plazos de financiación, en particular, para estos ejemplos de compra de campos”.
Considerando que “varias gremiales, en particular lecheras, o movimientos como Un Solo Uruguay” plantearon al BROU la “posibilidad de revisar e ir a plazos más largos”, el titular de ese banco anunció que “hace unos días” aprobó “la extensión hasta 30 años para los pequeños productores” que explotan “hasta 300 hectáreas” y la financiación de “hasta el 90% de lo necesario para la compra de los campos”.
Eso “lo limitamos de forma estándar a 70%, porque entendemos que se necesita una contribución importante del productor para poder ir adelante, pero es cierto que cuando vamos a niveles de pequeños productores se hace bastante más difícil contar con ese capital inicial”, argumentó.
Señaló que esa alternativa de créditos para la adquisición de tierras, “de alguna forma, viene disparando la competencia, porque el mercado se mueve”. “La competencia es válida y la banca privada también viene tratando de imitar soluciones”, comentó Ferrer, y enfatizó en que en ese banco fueron “agresivos en adecuar las tasas, en bajar las tasas”, y “el mercado” ha acompañado de forma “importante”. “No todas las ganamos, tenemos una competencia agresiva”, recalcó.