• Cotizaciones
    martes 22 de septiembre de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Un “techo” demasiado bajo

    N° 1832 - 10 al 16 de Setiembre de 2015

    Desde fines del mes de julio, el Banco Central del Uruguay (BCU) ha estado interviniendo en el mercado cambiario a los efectos de contener la suba del dólar, con el objetivo evidente de impedir que la inflación alcance el nivel psicológico de dos dígitos.

    Dicha intervención fue particularmente intensa durante todo agosto, cuando el BCU “planchó” al dólar en alrededor de $ 28,50, con ventas en el mercado contado y a término, a la vez que permitió el cobro de las Letras en moneda nacional y en UI que fueron venciendo en dólares, y quitó presión de demanda al mercado cambiario por esa vía.

    La intervención del BCU para limitar la “excesiva volatilidad” del mercado cambiario es inobjetable y, presumiblemente, fue con ese objetivo que en los últimos años se acumuló un nivel de “caja” en moneda extranjera sustancial aunque a un costo muy alto, dado que prácticamente no hubo un solo dólar adquirido con recursos genuinos (porque nunca hubo superávit fiscal gracias a la irresponsabilidad de haberse gastado todo el incremento de los ingresos fiscales en la etapa de “boom” económico y más todavía), sino que la misma se hizo acumulando deuda, tanto en moneda nacional como extranjera. Al comenzar a amortizar la deuda en moneda local que se colocó en su momento para sostener el tipo de cambio cuando entraban capitales, en la práctica el BCU recupera parte del costo del “seguro de liquidez” que se creó, ya que ahora se venden los dólares a un precio mayor, mejorando su situación patrimonial.

    Si poca discusión puede haber respecto a la conveniencia de la intervención del BCU en el mercado cambiario, sin lugar a dudas el nivel elegido para la intervención sí es harto discutible, así como la lógica de seguir manteniendo la intervención en estos niveles teniendo en cuenta los motivos por los cuales el tipo de cambio está subiendo.

    Es claro que el punto de partida para el comienzo del proceso de suba del dólar en Uruguay mostró un valor de la divisa sumamente bajo, con un peso totalmente apreciado. Los propios índices de tipo de cambio real que calcula el BCU muestran que a fines de julio, para alcanzar el nivel de competitividad global promedio del año 2010, el dólar debería rondar los $ 35. Es por eso que Uruguay sigue siendo un país “muy caro”, como lo han podido comprobar desde los uruguayos que han viajado a prácticamente cualquier lugar del mundo en los últimos meses, hasta los refugiados sirios que ahora se quieren ir, pasando por el futbolista Diego Forlán, quien hace unos días señaló que la comida en Uruguay es más cara que en Japón.

    Para colmo de males, el mundo también se mueve y en muchos casos relevantes para nosotros, más rápido. Entonces no solo nuestro punto de partida es malo, sino que seguimos perdiendo posiciones relativas frente a socios comerciales importantes, como es el caso de lo que nos pasa frente a la región.

    En este sentido, la afirmación del presidente del BCU, Mario Bergara, en cuanto a que Uruguay no puede seguir con la política cambiaria lo que está ocurriendo en Brasil, debe ser relativizada. Es cierto que la situación política de Uruguay no tiene nada que ver con lo que está pasando en nuestro vecino norteño; pero en cuanto al cambio de escenario externo que debemos asimilar, estamos peor. Es que a Brasil se le “cayó el mundo” (por la baja de los precios de los commodities, la desaceleración de China y los temores del impacto en los flujos de capitales del eventual comienzo de la suba de tasas de interés en Estados Unidos), pero a Uruguay, además de habérsele caído el mundo, al mismo tiempo se le “cayó la región”, que todavía tiene una importancia muy relevante tanto para nuestro comercio de bienes como de servicios.

    Mantener durante mucho tiempo un dólar muy bajo no solo va a deprimir más la actividad de los sectores exportadores y que compiten con importaciones, sino que —vía expectativas y el impacto sobre la suba de la tasa real de interés doméstica y la disponibilidad de crédito— también va a pegar duro sobre los sectores volcados al mercado interno. Quien dispone de divisas no las va a gastar, sea para consumo o inversión, si razonablemente espera que va a poder cambiar los dólares en un futuro no muy lejano a un precio bastante más alto que el actual. Quienes tienen ingresos en pesos racionalmente deberían contener su gasto y aumentar su ahorro aprovechando el relativamente bajo nivel del dólar, sea para repagar deudas que se tengan en moneda extranjera o simplemente también para poder venderlos a futuro a un precio más alto. Quienes tengan depósitos en moneda nacional tarde o temprano van a seguir el camino que están transitando los tenedores de Letras en pesos y en UI, y dolarizarán sus ahorros mientras puedan acceder a dólares baratos, restringiendo la oferta de crédito en moneda local y, consecuentemente, aumentando su costo.

    Y este proceso, que tiende a paralizar la economía, va a continuar hasta que en promedio el público crea que el tipo de cambio ha alcanzado un nivel razonable que permita a la economía funcionar normalmente y competir tanto a nivel de la región como con el mundo. Lamentablemente, ese nivel razonable hoy está bastante por encima del que parecen estar dispuestos a asumir los miembros del equipo económico. Si no se da un cambio drástico en sentido favorable en el contexto externo, o un giro de 180 grados en la política económica, el deterioro del nivel de actividad será mucho más violento.