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La bicefalía instaurada y consolidada luego del domingo en el Partido Socialista (PS) se presenta como una “crisis muy parecida a la sufrida por el Partido Comunista en 1990, cuando los sectores renovadores perdieron el control del partido con el ala izquierda”, opinó el doctor en Ciencia Política e investigador de la estatal Facultad de Ciencias Sociales, Daniel Chasquetti.
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“La comparación ofrece por lo menos dos grandes similitudes. Primero, las reglas intrapartidarias terminan favoreciendo a los sectores mejor organizados porque prevén una selección de candidatos con un demos restringido. Es cierto que para definir una lista de candidatos una convención es más democrática que un comité ejecutivo, pero convengamos que es más fácil manipular un electorado de un millar de convencionales antes que uno de decenas de miles con voto secreto. Segundo, la cultura partidaria también termina favoreciendo a los sectores mejor organizados porque la dirigencia encuentra grandes problemas para modificar la forma de decisión”, dijo Chasquetti.
A su juicio, si el PS “hubiese sido una fracción de un partido tradicional, lo más seguro es que hubiesen abierto dos listas y hubieran competido en las elecciones internas marcando votos. La lista se habría armado luego de la elección en función del caudal electoral real que tiene cada grupo. En ese escenario los grupos mejor organizados deben enfrentar a electorados de miles de ciudadanos por lo cual su eficacia disminuye drásticamente”.
Consideró que para modificar los resuelto el domingo “la fracción perdedora podría abrir su propia lista para octubre ventilando de una vez por todas las notables diferencias que existen a la interna. (...) Una solución con dos listas brindaría oportunidades a ambos grupos de dirimir el pleito ante el electorado. Tal vez la votación se divida y el PS pierda alguna banca. No obstante, la salida sería mucho más democrática que el resultado mostrado en esta crítica convención”.