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Hace un tiempo, sabiendo mi condición de blanco y politólogo un pariente me llamo para preguntarme qué iba a votar, como para saber mi opinión si es que de algo vale. La respuesta fue concreta: debe ser Jorge Larrañaga el candidato para tener chance de ganar la elección. Mi parecer es que los caballos que ganan en pista seca, no son buenos para pista embarrada. Me pidió ahondar y acá voy con mis argumentos.
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Luis Lacalle Pou me parece un extraordinario candidato, joven, sagaz, inteligente, y que está haciendo una tremenda carrera profesional como político. Tiene un excelente equipo técnico, y ha hecho propuestas novedosas, además de tener una muy buena capacidad de comunicación. Llega mucho a la gente y no en vano dos precandidatos optaron por bajarse y sumársele. Ha demostrado ser un buen articulador con gente de diferentes ideas, pero con una muy clara que es hacer que el país salga de esta nube de ilusiones, donde es más fácil vivir a costillas del Estado que trabajar, ya que ni impuestos hay que pagar. Luis Lacalle Pou tiene además un enorme potencial, y todo lo que haga en esta contienda electoral de junio, así pierda en votos, ganará una experiencia que en el mediano plazo le dará los réditos que él desea. Será un candidato fogueado en una campaña presidencial (el FA no tiene ese hándicap para la próxima), y estará liderando casi la mitad (si no más) del Partido Nacional, con una proyección importante. Para mi gusto, un solo reparo: no pasó por el Senado de la República al día de hoy, pero seguro desde el 15 de febrero de 2015 tendrá su banca y la posibilidad de liderar, elección mediante, desde la Presidencia del Senado y de la Asamblea General. A partir de allí ya estará jugando en la cancha grande a sus anchas.
Jorge Larrañaga por su parte, es un político con experiencia y tiene muy buen equipo técnico. Es amigo del presidente Mujica, y siendo de centro se codea bien con la izquierda, al tiempo que le pone sus límites. Toma mate con Mujica mientras le dice que no plante nada de marihuana porque se la va a levantar toda, ley incluida. No es de “guapo” sino que tiene más llegada a la centro-izquierda en términos generales.
El electorado uruguayo siempre ha hablado y comprado el discurso político de la “renovación”, pero también siempre se ha comportado conservadoramente. Tabaré Vázquez tuvo que remar un buen rato para llegar a ser presidente. Por tanto, este es un punto en contra para Lacalle Pou. A nadie escapa tampoco los problemas agónicos de la seguridad, la salud y la educación, entre otros no menos importantes. Pero por otro lado, el electorado si bien no es tonto, palmea el bolsillo y siente algunas monedas, y eso pesa también. La economía aún respira. Con mayor dificultad que hace unos años, pero respira. Sin embargo ya nadie duda que Uruguay es el país más caro de América y uno de los más caros del mundo, siendo subdesarrollado (no voy a usar el eufemismo de “en desarrollo”, porque no tenemos indios que compren vidrios de colores. Las cosas por su nombre. Y si algún día lo fuimos, hoy estamos directamente enfocados a ser subdesarollados de los mejores).
Vamos al grano. Lacalle Pou es el mejor candidato en esta contienda electoral, de todos. Dentro y fuera del Partido Nacional. Pero no es el mejor candidato para ganar una elección en un balotaje con Tabaré Vázquez. El candidato del Frente Amplio (y que me disculpe mi colega Constanza, pero seré pragmático), es un hábil declarante que no hará una campaña de confrontación de ideas, menos un debate de ideas. Ya está demostrando en la campaña, que se dedicará a defender las acciones de los gobiernos frentistas así sean un fracaso total, como con la cuestión de la enseñanza. Se burlará de los adversarios, pero no contestará ni una sola alusión negativa de los gobiernos del Frente Amplio, de parte de la oposición. Siendo Luis Lacalle Pou el candidato, le será mucho más fácil atacarlo, no con ideas sino con bajezas propias de las contiendas políticas como hacerlo pasar como una continuación de la Administración de su padre, Luis Alberto Lacalle de Herrera. Como que está en la tapa del libro que Tabaré Vázquez usará esas artimañas. Y lo hará porque no tiene otros argumentos, y esta es una estrategia bien simple que en el colectivo electoral que lo siguió a él y a Mujica en las elecciones pasadas, prende. Frente a esta estrategia que muy probablemente use, Luis Lacalle Pou no podrá contra-argumentar con ideas, porque Tabaré Vázquez no contestará y apelará a lo emocional, a lo irracional. Es como verlo decir “uruguayos y uruguayas, queremos otro, u otra vez “Lacalle”??”. No es lo mismo que lo diga Sendic o Constanza que Vázquez y el candidato será Vázquez (y la última vez, ya no hay más gerontes candidatos del FA).
Con Jorge Larrañaga no será lo mismo porque jugó en su cancha de la “centro-izquierda” y no ha administrado el país hasta el momento. No podrá achacarle nada personal y es posible que quede acorralado cuando haga la defensa de su gobierno y el de Mujica. Habrá más chances que la gente escuche ideas y que la realidad del país se pueda poner ante los ojos de los electores. Tabaré Vázquez tendrá que tener mucho más cuidado con Larrañaga como contrincante que con Lacalle Pou. Tabaré Vázquez es un especialista en embarrar la pista.
Otra razón es que el objetivo debe ser sacar al Frente Amplio del gobierno y Larrañaga está en mejores condiciones coyunturales. No solamente por la mala gestión, sino para evitar que siga permeando la Administración Pública con sus militantes. El Partido Colorado a lo largo de su historia como gobernante ha inyectado en los cargos medios de la Administración, gran cantidad de militantes y adherentes que a la hora de gobernar otro partido han complicado la aplicación de las políticas del gobierno. El poder del “funcionario” es grande y cuando se trata de adversarios políticos, es peor. El Partido Nacional lo ha sufrido. De no haber rotación en el gobierno, se corporativiza el colectivo político en la Administración, y no será un ejecutante imparcial y al servicio de cada gobierno que asuma con diferente cintillo político, como debería ser.
Por último, al Partido Nacional le haría mucho bien si Lacalle Pou logra una muy buena bancada parlamentaria (y tiene posibilidad de ser mayoría en el Partido). Esto servirá de contrapeso para lograr un mejor equilibrio de fuerzas a la interna. Históricamente el que gana la elección primaria se lleva todo (candidato, Presidencia del Partido y mayor bancada parlamentaria). Aquí bien se puede equilibrar teniendo un sector con el candidato a la Presidencia y por otro lado, el otro sector con la mayoría en la bancada parlamentaria. En mi opinión le haría mucho bien dejar las históricas peleas entre los blancos. Hará un partido más unido. Nada de esto está asegurado que pase, pero las chances aumentan considerablemente.
Por todas estas razones Larrañaga debería ser el candidato. Mejor no matar una oportunidad. Pero por mi parte, en las nacionales de octubre, que Luis Lacalle Pou ya cuente con mi voto, pero ahora Larrañaga.