Nació para encaminar una nueva idea de desarrollo económico en un país que enfrentaba dificultades, pero su actuación derivó en el rescate de empresas semifundidas y otros proyectos que la pusieron en la picota pública. La Corporación Nacional para el Desarrollo (CND), convertida en los últimos años en administradora de fideicomisos de obras —entre otras tareas—, celebró su trigésimo aniversario.
Lo hizo discretamente: una conferencia que tuvo escasa difusión en que no se aludió a la historia problemática del organismo, además de algunas actividades internas para sus cerca de 150 funcionarios.
“Todos aquellos objetivos que la corporación tuvo en su origen hoy han desaparecido”, dijo a Búsqueda su presidente, Jorge Perazzo.
Ahora la CND apuesta a “impulsar muchos proyectos” de infraestructura y “fortalecer” su resultado operativo apuntando a la “rentabilidad y eficiencia” en la implementación de los mismos, señaló.
“Fueron 30 años de altibajos en la historia de la CND, pero nos consta que es un instrumento, una herramienta, una institución fundamental para el desarrollo del país”, afirmó el ministro de Economía, Danilo Astori, ante el público que asistió a la conmemoración del aniversario efectuada el martes 15 en el Paraninfo de la Universidad de la República. Allí también hablaron el rector, Roberto Markarian, Perazzo, el ex canciller y ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo Enrique Iglesias, además del historiador Gerardo Caetano.
La CND es una persona pública de Derecho Privado cuyos accionistas son el Ministerio de Economía y el Banco República.
“Feliz cumpleaños”.
Astori llamó a concebir el papel de la corporación dentro de los lineamientos estratégicos del país y le planteó dos desafíos: la contribución al desarrollo humano y al crecimiento de la infraestructura física. En ese sentido, expresó su “confianza” en que la CND hará una “contribución fundamental” en los procesos de obra pública tradicional, los fideicomisos y los que se realicen a través del mecanismo de participación público-privada (PPP).
El ministro terminó deseando un “feliz cumpleaños” a la corporación y expresando su “compromiso y apoyo”. Añadió: “Queremos que le vaya bien a nuestra empresa”.
Caetano recordó el contexto de nacimiento de la CND, a la salida de la dictadura, y la necesidad que había de encauzar la visión de desarrollo del país que impulsó e inspiró al líder blanco Wilson Ferreira Aldunate. Aludió a los altos índices de pobreza y al “descalabro de la sociedad” que se vivía entonces por los problemas en la economía.
Al cierre, Iglesias se refirió al organismo como una “ilusión personal”. Consideró que la entidad luce “más importante de lo que era hace 30 años” porque “puede hacer todo”, opinó, con relación a la “parafernalia” de instrumentos con los que cuenta. Planteó que, pasada la “década dorada” que en los años recientes atravesó el país —en términos de precios de commodities, captación de inversiones y la obtención del grado inversor—, la CND enfrenta hoy tres nuevos desafíos: el “control de las presiones inflacionarias”, tratar de poner en marcha las reformas pendientes y revisar cómo reinsertar al país en el mundo. Dijo que la corporación puede impactar en esos objetivos a través del fomento de la inversión, y de la promoción de empresas más eficientes y productivas, que además participen en las cadenas de valor que funcionan en el mundo.
Esos planteos generaron dialogados entre Astori y Perazzo. El titular de la CND le advirtió que con la inflación no se va a “meter” y el ministro le replicó que, para hacer todo lo que enumeró Iglesias, tendría que trabajar “como 80 horas por día”.
Historia y reestructura
La celebración pública fue de “bajo perfil” y hubo escasa comunicación a la prensa de la conferencia en el Paraninfo, a la que asistieron ex jerarcas de la institución, como Roberto Horta, Martín Dibarboure, Arturo Echevarría y Fernando Calloia, quien en julio ocupó apenas unos días la Presidencia luego que la Suprema Corte de Justicia ratificó que incurrió en abuso de funciones en el “caso Pluna”.
Internamente, el jueves 3 y viernes 4 hubo un brindis entre los funcionarios y las autoridades en el edificio sede de Ciudad Vieja, se inauguró una muestra fotográfica, se compartió un video conmemorativo y los empleados participaron en una correcaminata, dijeron a Búsqueda fuentes del organismo.
Treinta años atrás, la corporación dio sus primeros pasos con el “trabajo personal de cinco directores y dos funcionarios” en el séptimo piso otorgado en comodato gratuito del Banco Pan de Azúcar, según surge de la memoria anual correspondiente a los primeros dos ejercicios. Su creación (por la ley Nº 15.785 del 4 de diciembre de 1985) encerraba cometidos ambiciosos, como incentivar el desarrollo empresarial, con participación del sector privado; favorecer la creación de firmas, fortalecer las existentes y participar — total o parcialmente— en su capital; colaborar en la ejecución de políticas sectoriales; identificar campos para nuevas inversiones, preparar proyectos concretos de inversión, y fomentar la incorporación de tecnología, entre otros.
Con esos objetivos, durante el primer período de gobierno democrático la corporación intentó el salvataje de varias empresas en problemas: los bancos intervenidos por el Estado como La Caja Obrera, Comercial y de Crédito, los frigoríficos Canelones y Colonia, Calvinor y Confecciones El Mago. Esta textil fue cerrada, y el resto traspasadas al sector privado.
La CND fue criticada por su falta de independencia del poder político a la hora de resolver el apoyo financiero a emprendimientos privados. El caso de “Migranja”, que costó al Estado U$S 24 millones por el otorgamiento —entre 1989 y 1999— de varios préstamos del Banco República y la asistencia económica de la CND, llegó a la Justicia penal y a una investigación parlamentaria en 2002.
En 2009 la corporación canalizó un crédito puente por U$S 4 millones a la fábrica de cerámicos Metzen y Sena de Empalme Olmos ante la solicitud del Poder Ejecutivo. A fines de ese año resolvió solicitar a la Justicia el concurso de esa empresa (también lo habían hecho sus dueños) y presentó denuncia penal por presuntas irregularidades y hechos con apariencia delictiva.
En años más recientes salió de varias empresas, que en general daban pérdidas que llevaron a números rojos el balance de la propia corporación. Más recientemente, y tras ese cambio de perfil, empezó a dar resultados positivos.
Bajo el primer gobierno del presidente Tabaré Vázquez, la CND fue reestructurada para especializarla en la administración de fondos de terceros, principalmente del sector público. Actualmente maneja 83 fondos por unos U$S 230 millones, informó Perazzo.
Una ley de 2009 previó que la CND transfiera 40% de su patrimonio a la Agencia Nacional de Desarrollo, que hace pocos meses comenzó a funcionar absorbiendo los cometidos de ejecutar programas financieros y no financieros para el fomento del desarrollo productivo, promoción del emprendedurismo, brindar asistencia técnica a micro y pequeñas empresas, etcétera.
Por la ley de PPP, la CND se constituye como la agencia que promueve, asesora y estructura los proyectos de infraestructura en los que participa la administración pública como contratante y el sector privado como contratista. Los primeros proyectos bajo este régimen fueron la reparación y mantenimiento de las rutas 21 y 24, y la construcción y operación de un nuevo complejo carcelario en Punta de Rieles.
Perazzo dijo que se trabaja con el Ministerio de Transporte y Obras Públicas para la implementación bajo la modalidad de PPP de siete corredores viales. Varios de estos serán anunciados antes de fin de año.
La CND también administra el fideicomiso para el financiamiento de la construcción del complejo Antel Arena. Otro proyecto de envergadura es el que trabaja con la Universidad de la República en torno al Hospital de Clínicas, que Markarian anunció como una obra que superaría los U$S 100 millones de inversión.
Perazzo se mostró confiado en que la corporación está “absolutamente capacitada” para cumplir “a cabalidad” los nuevos roles y desafíos que tiene por delante y que ello le permita “autofinanciarse”.