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Las autoridades económicas del gobierno lo repiten a menudo: la ley de inclusión financiera que va haciendo obligatorio el uso de medios de pago electrónico en detrimento del efectivo no busca que la gente tome más endeudamiento. Sin embargo, un estudio hecho en el Banco Central (BCU) sugiere que, aunque ese no es el propósito, disponer de una cuenta bancaria o de tarjetas de crédito hace más propensas a las familias a pedir préstamos.
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La combinación de poseer cuentas bancarias y usar tarjetas aumenta la probabilidad de que un determinado hogar decida solicitar un crédito en aproximadamente 20 puntos porcentuales. Esta cifra se puede considerar como un “punto de referencia para evaluar el impacto potencial” de la ley de inclusión, ya que de cada cinco nuevas relaciones de trabajo que se formalicen mediante el pago de salarios a través de cuentas bancarias una de ellas podría solicitar un préstamo bancario, señalan Miguel Mello y Jorge Ponce, funcionarios del BCU, en el documento de trabajo titulado “Los determinantes del endeudamiento de los hogares uruguayos”.
Esa norma, que viene implementándose en etapas, hace forzoso el pago de sueldos y pasividades a través de medios electrónicos —como las tarjetas de débito—, así como las compras de diversos bienes o servicios. La cantidad de “plásticos” emitidos aumentó en los años recientes, en especial las de débito (que reciben un mayor descuento de IVA al utilizarlas).
Otras variables relacionadas con la situación laboral de los miembros de los hogares también tienen un impacto positivo y significativo sobre la probabilidad de solicitar préstamos. En particular, si al menos uno es un funcionario público, entonces la posibilidad crece en 10 puntos porcentuales. Una hipótesis de este hallazgo planteado en el estudio está relacionada con la mejor posición que los empleados estatales tienen para acceder a créditos especiales de la banca oficial que no están disponibles para los trabajadores del sector privado.
Considerando ambos factores —la tenencia de cuenta bancaria y ser funcionario público—, el acceso a los servicios financieros aumenta en unos 30 puntos porcentuales la probabilidad de que un hogar determinado decida solicitar un préstamo.
Otras variables que están relacionadas con la distribución de ingresos de los hogares también aumentan la chance de solicitar crédito, pero con un efecto mucho más pequeño. La probabilidad de pedir un préstamo se reduce en ocho puntos porcentuales si el hogar es pobre en términos de su ingreso.
Además, Mello y Ponce encontraron evidencia de que los hogares son menos propensos a endeudarse si realmente no lo necesitan. Más precisamente, tener ahorros en una cuenta reduce la probabilidad de solicitar un préstamo en cerca de 10 puntos porcentuales en promedio.
Según el estudio, los hogares uruguayos tienen un bajo nivel de deuda, a pesar del “gran aumento” registrado en años recientes. Con relación al Producto Bruto Interno, era 11% en 2012, una proporción mucho menor que en los países industrializados.