Un pequeño comercio o un puesto, una mediana empresa, un servicio prestado a un cliente. Son prácticamente uno de cada tres los hogares uruguayos que posee un negocio como medio de subsistencia económica.
Un pequeño comercio o un puesto, una mediana empresa, un servicio prestado a un cliente. Son prácticamente uno de cada tres los hogares uruguayos que posee un negocio como medio de subsistencia económica.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEso muestra la segunda etapa de la Encuesta Financiera de los Hogares Uruguayos, efectuada en el marco de un convenio entre el Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales, el Comité de Estabilidad Financiera —integrado por el Banco Central, el Ministerio de Economía y la Comisión de Protección del Ahorro Bancario—, y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto. El relevamiento, con la participación del Instituto Nacional de Estadística, incluyó un módulo de 126 preguntas que buscaron indagar acerca de las potenciales actividades económicas propias de las familias. Se interrogó acerca de la propiedad del negocio, la forma jurídica y el valor del mismo, así como las fuentes de financiamiento, aunque hasta ahora solo se conocen algunos resultados. Graciela Sanroman, coordinadora del proyecto, adelantó algunos datos en una charla sobre microfinanzas e inclusión financiera efectuada semanas atrás.
El 34,3% de los hogares son propietarios de algún negocio. De ese grupo, la gran mayoría (86%) trabaja en él y 4,4% no lo hace. Otro 9,6% son profesionales independientes sin empleados.

Los hogares con negocio cuyo propietario es el único trabajador son el 65,2%, mientras que el 24,1% tienen entre dos y 19 empleados. Los que ocupan a 20 o más personas son 0,6%.
De los hogares que poseen un negocio, la mitad (51,6%) tienen primaria completa; algo más de 12% terminó el liceo y una proporción similar completó una carrera técnica. Los que cursaron estudios universitarios son 3% (incompleto) y 9,3% (recibidos).
El ingreso medio mensual de los hogares uruguayos estimado a partir de esta encuesta fue de $ 44.937.
Los que no son dueños de un negocio percibían $ 42.744. A su vez, el ingreso de los que son propietarios de uno pero no trabajan allí ascendía a $ 61.917, y era de $ 43.980 en los que sí lo hacían.
Los profesionales independientes sin empleados perciben un ingreso mucho mayor, que llega a $ 89.188 mensuales.
Para el 36,2% de los hogares propietarios de negocios que aseguró poder estimar su valor, el mismo es “cero”. En mediana, el valor de estos emprendimientos es de U$S 1.000.
“Se observa una relación positiva entre el tamaño de la empresa y el ingreso del hogar, así como entre el valor del negocio y el ingreso del hogar”, planteó Sanroman.
La encuesta revela también que la proporción de los hogares que posee un negocio y tienen deudas son 27,7% en el caso de los que no trabajan allí y de 39,4% entre los que sí lo hacen.
Algo más de la mitad (54,1%) de los hogares dueños de negocios que no trabajan allí y el 40,5% de los que sí lo hacen poseen cuentas bancarias. Las proporciones son casi idénticas respecto a la posesión de tarjetas de crédito.
La gran mayoría de los hogares con negocio propio dispone de teléfono celular (83,4%), pero menos de la mitad (49,1%) cuenta con una computadora y con acceso a Internet (46,3%). Se destaca un bajo grado de uso de las tecnologías de información en los negocios pequeños en los cuales el propietario es el único trabajador.
Cerca de 7% de los hogares con actividad empresarial propia solicitó créditos personales para financiar gastos o inversiones correspondientes a su negocio en 2011, surge de la encuesta.
Uno de los objetivos de este estudio es la utilización de la información sobre microempresas para asesorar en el diseño de polÌticas públicas, explicó Sanroman.
Jóvenes
Si pudieran optar, el 65% de los jóvenes preferirían ser trabajadores independientes antes que empleados, principalmente por la independencia y libertad de elegir el lugar y el momento para realizar la actividad laboral.
Otro 30% optaría por ser empleado, sobre todo por la “seguridad del trabajo” y, en menor medida, por la posiblidad de acceder a un ingreso regular y de tener un horario fijo.
El 5% restante no se inclinó por ninguna de las dos opciones.
Eso reveló una encuesta realizada por Equipos Mori a solicitud de la Dirección Nacional de Artesanías, Pequeñas y Medianas Empresas del Ministerio de Industria, y de la Asociación de Jóvenes Empresarios del Uruguay. El estudio abarcó a 1.716 personas de todo el país de entre 18 y 39 años, y los resultados fueron presentados en diciembre pasado.
Un tercio de los encuestados tiene o ha tenido alguna experiencia empresarial, ya sea porque comenzó o compró un negocio (11%), se hizo cargo de un emprendimiento familiar (12%) o está dando los primeros pasos para poner en marcha uno (11%). El 62% no ha tenido contacto con este mundo.
La irregularidad del ingreso fue la principal dificultad que enfrentaron los jóvenes que tienen sus propios negocios y que fueron encuestados en el marco de dicha investigación. El 20% mencionó ese aspecto como su mayor problema al inicio.
El 17% se refirió a la falta de recursos financieros, mientras que 13% aludió a los “trámites engorrosos”. Para un 11%, la principal dificultad fue generar una cartera de clientes y la misma proporción habló del hecho de “dedicar mucho tiempo y energía”.
Al preguntar el motivo por el cual inició o está comenzando un emprendimiento propio, el 47% de los jóvenes respondió que por “la oportunidad”, 30% aseguró que para llevar adelante un negocio familiar y 20% por “necesidad”. Este último argumento apareció más entre aquellos que solo han completado educación primaria.
A los encuestados se les preguntó acerca de si en su educación formal tuvieron algún curso o actividad relacionada con desarrollar su propio emprendimiento. El 28% de los jóvenes respondió afirmativamente.