Argentina y Venezuela son de los países más vulnerables de la región, y Uruguay está muy pegado a ellos. Otro socio relevante, Brasil, muestra un freno económico.
Argentina y Venezuela son de los países más vulnerables de la región, y Uruguay está muy pegado a ellos. Otro socio relevante, Brasil, muestra un freno económico.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEsa realidad, pero además la posibilidad de lograr mayor libertad para negociar la apertura de mercados y de vincularse a economías más dinámicas, debe llevar a las autoridades uruguayas a prestar más atención a la relación con la Alianza del Pacífico, reflexiona Nicolás Albertoni, licenciado en Negocios Internacionales e Integración de la Universidad Católica del Uruguay, en un análisis fechado este mes.
El autor, quien cursa actualmente una maestría en Política Exterior con foco con política económica de América Latina en la Universidad de Georgetown (Estados Unidos), destaca que América Latina tuvo un crecimiento “formidable” en los últimos 10 años, aunque sigue siendo la región más desigual del planeta y 200 millones de latinoamericanos corren el riesgo de volver a la pobreza. A su entender, los gobiernos “regalaron más pescados que manuales de pesca”, y afirma que los planes sociales pueden ayudar hasta un punto del proceso socioeconómico, pero tarde o temprano las políticas de educación, salud y empleo son las que hacen al desarrollo sostenible en el tiempo.
Sostiene que en los próximos años el “foco deberá estar puesto en la búsqueda de soluciones para enfrentar los desafíos que aún tiene la región” y se refiere a la integración como una de las “herramientas fundamentales” que América Latina debe mejorar. “La realidad es que la integración (...) parece estar más cerca de una crisis, que del éxito” y ha ocurrido una “ola de alternativismo”, con el surgimiento de foros como la Unión Sudamericana y el Celac así como un relacionamiento basado en el “amiguismo presidencial”.
Según Albertoni, en la región existen “dos modelos” que se ejemplifican en el Mercosur y la Alianza del Pacífico. El primero fue creado en 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay y al que luego adhirió Venezuela, constituyendo una unión aduanera (sus miembros aplican los mismos niveles arancelarios) con algunos sectores y productos exceptuados. El segundo, fundado en 2011 por Chile, Colombia, México y Perú, es una zona de libre comercio.
Así, dice el analista, mientras que el Mercosur es un bloque que “prefirió casarse antes que atravesar el noviazgo”, la Alianza del Pacífico muestra que “se puede trabajar en conjunto, sin que ello implica quitar flexibilidad para que cada uno de sus miembros pueda negociar con sus propios ritmos” con otros espacios económicos.
Además cuestiona que mientras en los últimos tiempos el Mercosur canceló al menos tres cumbres presidenciales por diversas razones —lo que según Albertoni habla de la pérdida de “seriedad” del bloque—, la Alianza del Pacífico sesionó al menos cinco veces.
Uruguay
Luego se basa en un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para afirmar que la situación de Uruguay “ha cambiado muy poco en esta última década, en términos reales”, y que la población considerada pobre —que vive con menos de cuatro dólares diarios— bajó de 8,3% en 2000 a 8,1% en 2012, en tanto que la clase media aumentó de 59,6% a 60,2%. “En otras palabras —agrega—, estos últimos 10 años han servido para volver a una situación muy cercana a los años previos a la crisis del año 2002”.
¿Cómo está preparado Uruguay para enfrentar los desafíos que tiene por delante?, plantea. Y sostiene que el país está muy ligado comercial, política y económicamente a aquellos “más vulnerables en América Latina en los años que se avecinan (principalmente Venezuela y Argentina, aunque es importante resaltar que Brasil mostrará un marcado enlentecimiento en su crecimiento económico en los próximos años)”.
Después compara que mientras las economías del Mercosur se expandieron en promedio 1,4% en 2012, las de la Alianza del Pacífico lo hicieron a un ritmo de 5%, la deuda pública representa 54,7% y 26,6% en un caso y en otro, en tanto que el déficit fiscal alcanza a 0,4% y a 3,4% del Producto Bruto Interno, respectivamente.
Cierra el análisis rebatiendo algunas afirmaciones que hacen quienes postulan el Uruguay, “de la espera”, que para él son erróneas.
“Jamás podemos decir que el Mercosur le sirve a Uruguay, porque es ahí donde están sus principales destinos, sino que es ahí donde existen más beneficios arancelarios”, observa primero. Segundo, cuestiona la idea de que al bloque sudamericano “hay que darle tiempo” porque a la Unión Europea le llevó 50 años llegar a ser lo que es hoy, y señala que cuando sus miembros “se despierten ya existirá un Acuerdo Transpacífico que tendrá como líderes a Estados Unidos y China, y posiblemente también un Transatlántico entre Estados Unidos y Europa. “Es decir, se despertarán y el mundo hablará otro idioma que difícilmente el Mercosur comprenda”.