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Alejandro Atchugarry prefiere el bajo perfil, pero por estos días se siente en el “compromiso” de expresar públicamente su preocupación, con el propósito de incitar a la “reflexión” ante el drástico cambio en el panorama económico internacional que, según su visión, puede deteriorarse más y encontrar a Uruguay con la “guardia a media altura”.
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Este ex senador colorado y ex ministro de Economía que actuó en la salida de la última crisis que enfrentó Uruguay en 2002, piensa que, como Brasil, el país debe recortar el gasto público corriente, fomentar la inversión y la producción mediante rebaja de impuestos. También sugiere atacar la balanza “absolutamente inadecuada” e “injusta” en el comercio bilateral con Argentina.
A continuación una síntesis de la conversación que mantuvo con Búsqueda.
—¿Cómo visualiza la situación de Uruguay ante el actual contexto económico mundial?
—Una primera señal que llama a la reflexión y la prudencia es que la recuperación de Europa es mucho más lenta y errática que lo que los más pesimistas imaginaban en 2008.
En segundo lugar llamo a considerar seriamente los fundamentos de las medidas que este otoño ha tomado el gobierno de Brasil, al percibir que los flujos de capital se están revirtiendo, que los términos de intercambio se van a deteriorar y que además hay una guerra de divisas. Ese es su diagnóstico, y frente a eso decidió una restricción del gasto corriente de la administración, un impulso de la inversión pública y sobre todo, mejoró la competitividad dejando que el tipo de cambio subiera 25 o 30% y rebajando los impuestos patronales a la seguridad social. Además Brasil toma medidas de protección.
En Uruguay no estamos con la misma sensación de urgencia y gravedad que tiene ese escenario para el cual se está preparando Brasil. Deberíamos estar en el mismo esquema de reflexión y tomar algunas de las medidas que está adoptando ese país, como una reducción del gasto burocrático, el fomento de la inversión y la baja de los impuestos a la producción —particularmente al trabajo.
—¿Qué dice sobre Argentina?
—Está como en los años 50, con tipos de cambio múltiples... Se ha generado en ese país una desesperación por los dólares, lo que es muy entendible.
Con ese país Uruguay tiene una balanza comercial absolutamente inadecuada. Con el Mercosur en vigor, desde 1995 a la fecha lleva U$S 12.000 millones de déficit comercial acumulado, y por cada dólar que vendía —antes de las restricciones que aplica Argentina— le compra tres. No conozco país en el mundo que en una relación bilateral esté en una situación tan injusta y no tome medidas.
Se puede pensar en pagarles por sus productos con la moneda de ellos, por lo menos. Si no es un doble perjuicio: le exoneramos los aranceles —con lo que hay un sacrificio fiscal para Uruguay— y el Banco Central argentino se queda con la diferencia de cambio.
Lo cierto es que los dos vecinos, con distintos mecanismos, nos han hecho perder competitividad en los últimos meses.
Yo no le digo ni al gobierno ni a los economistas lo que tienen que hacer. Lo que sí digo es, por favor, pongan atención en esto: cambiaron drásticamente las circunstancias y todo hace suponer que van a cambiar más todavía.
Aparentemente está todo bien, y no hay en la sociedad y en la economía una sensación de urgencia o de importancia de estos temas. Y es natural que así sea después de 10 años de crecimiento y el hecho de que en 2008 Uruguay fue el país que salió mejor de la crisis en América Latina. Entonces no estamos con la guardia en alto sino a media altura. Lo que planteo es: levantemos la guardia.
—¿Qué otros factores externos tienen la potencialidad de impactar negativamente sobre la economía uruguaya?
—Todos creíamos que se iba a ser más exitoso en los planes de reactivación del hemisferio norte. Todos sabemos que tarde o temprano una suba en la tasa de interés en Estados Unidos va a pasar. Todos sabemos que están explícitamente bajas como medida de reactivación y no es algo permanente.
“Perjudicial”
Para Uruguay, “pertenecer al Mercosur no resulta una buena opción (...) y esta situación se evidencia desde el inicio”, afirmó la Cámara Nacional de Comercio y Servicios en un análisis difundido ayer miércoles 13.
La gremial empresarial argumenta además, en contra de un eventual incremento del impuesto aduanero (arancel) común que aplica el bloque a las mercaderías que ingresan desde extrazona. “Es claro que el aumento del arancel externo común es perjudicial para Uruguay, no solo debido a que se generaría un desvío de comercio hacia la región sino que también perjudica directamente a los consumidores, teniendo como resultado una menor variedad de productos, generalmente de inferior calidad y a precios más altos”, alega.
El arancel común del Mercosur se ubica actualmente en un máximo de 22% y se aplica para unos 9.000 ítems. Argentina quiere elevarlo a 35%, pero el gobierno uruguayo se opone (ver Búsqueda Nº 1.665).
“Prudencia” con créditos
El ex ministro de Economía Alejandro Atchugarry deslizó un consejo a las familias uruguayas: “que tengan prudencia en el consumo a crédito, y si se van a endeudar hágalo en la moneda que cobra o en la que ahorra”.
En diálogo con Búsqueda, Atchugarry cuestionó además, el encarecimiento de los préstamos al consumo.
“El incremento de los últimos cuatro años de las tasas al consumo, particularmente en las tarjetas y en los préstamos personales menores a un año es realmente escandaloso. En un país con la inflación de un dígito, tasas del 60 o 70% a las familias no tiene sentido”, dijo el dirigente colorado.
A su entender, en este marco el estatal Banco República debería “disminuir sus ganancias para liderar una baja de los intereses que se cobran a las familias, que son sus propietarias”.