En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Más allá de las particularidades de cada uno, Uruguay, Argentina y Brasil poseen regímenes impositivos “consolidados” que les permiten alcanzar niveles “elevados” de recaudación. “Ello no implica que no admitan ni requieran la introducción de mejoras para garantizar el cumplimiento de los cuatro principios básicos de un sistema tributario ideal como son la suficiencia, la equidad, la eficiencia y la simplicidad en la aplicación de los distintos instrumentos de recaudación”, señala una consultoría hecha para la Unidad de Asuntos Fiscales de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Las referencias al caso de Uruguay en esa investigación —titulada Gastos e ingresos públicos en América Latina desde fines de los ochenta hasta 2015: tendencias observadas, desafíos actuales y lineamientos de reforma— son elogiosas por la comparativamente baja evasión del Impuesto al Valor Agregado (IVA) o por el carácter de “pionero” al haber instalado en 2007 un Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) dual (con tasas diferenciadas ya sea que graven los ingresos del trabajo o los de tipo financiero) que, además, no solo recae sobre los más ricos.
Uruguay, con 27% del Producto Bruto Interno (PBI), y sus dos vecinos, conforman el grupo identificado por los consultores como “A” y son los que presentan la mayor carga tributaria en la región (30,4% en promedio), algo menor que los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Si bien se trata de una comparación algo arbitraria y demasiado ambiciosa —al menos en el corto plazo—, toda vez que los países latinoamericanos pretendan financiar de manera sostenible la provisión de bienes y servicios públicos con un alcance y costo fiscal similar al que tienen en los países de la OCDE, resulta claro que el actual nivel de recursos es insuficiente, acotan los investigadores.
Argentina, Brasil y Uruguay son también los de mayor gasto público total en América Latina, otro ángulo que aborda la investigación fechada este mes.
En el grupo “B” figuran ocho países, entre los que están Chile, Colombia y Paraguay, que tienen una carga tributaria promedio de 20,1% del PBI en 2015. Los siete del “C” son centroamericanos con ingresos impositivos equivalentes a 17,8% del producto, en promedio; son economías con obstáculos para consolidar los pilares tributarios como el IVA y el gravamen a la renta personal debido a la persistencia de elevados niveles de evasión e informalidad económica, según el estudio.
IVA, IRPF y evasión
La carga tributaria en esos países del grupo “A” se apoya de manera “balanceada” en los tres pilares tributarios fundamentales” de los sistemas impositivos, que son el IVA, el IRPF y las contribuciones a la seguridad social, destaca el estudio hecho para la Cepal.
En general, los países que logran una mayor recaudación del IVA son los que muestran menores tasas de evasión general, aunque hay excepciones como las de Colombia o México, con ingresos tributarios del impuesto comparativamente bajos, y las de Perú y Paraguay, con rendimientos recaudatorios destacados a pesar de mostrar niveles de incumplimiento en torno a 30%. Los consultores señalan como “llamativo” que Uruguay, el país con mayor alícuota general (22%) es el que tiene menor evasión de IVA en la región y, previsiblemente, una de las mayores recaudaciones derivadas de este tributo. En el otro extremo, Panamá registra los mayores niveles de incumplimiento (cercano a 40%) a pesar de aplicar una tasa general muy baja (7%).
En cuanto al gravamen sobre la renta personal como instrumento redistributivo, afirman que en la región su recaudación se encuentra altamente concentrada en la población de mayores ingresos (en todos los países de América Latina por encima de 80%, a excepción de Uruguay y Argentina; eso contrasta con un promedio de 39,2% en la Unión Europea. En otras palabras, los ingresos tributarios generados por el impuesto a la renta personal en la región “provienen casi exclusivamente de los individuos de más altos ingresos”.
Agregan que, además, el “gran número de exenciones, deducciones personales y gastos tributarios (especialmente en cuanto a las rentas de capital) erosiona la base imponible del tributo y, por lo tanto, hace que disminuya la cantidad de recursos recaudados”. En ese sentido, resaltan que en años recientes se han registrado avances con la introducción de esquemas duales de imposición sobre los ingresos, como una forma parcial de alcanzar todas las rentas obtenidas del contribuyente. “Tomando el antecedente pionero de Uruguay en 2007, Perú, los países de Centroamérica, México y Argentina son todos ejemplos de esta tendencia de reforma. No obstante, aun cuando integren la base imponible, una gran parte de estos ingresos son de difícil cuantificación y control para las administraciones tributarias, dando lugar a inequidades entre contribuyentes de acuerdo con la fuente de rentas por la cual son gravados”, apunta.
La Cepal estimó niveles de evasión del impuesto a la renta personal equivalentes a 4,3% del PBI en la región para 2015, frente a 2,4% calculado para el IVA.
Además de los tributos nacionales, las sociedades cargan en general con tributos cobrados por las intendencias, las provincias o estados regionales. Pero en la mayoría de los países en América Latina la atribución de los ingresos tributarios está sesgada marcadamente hacia los gobiernos centrales, si bien hay diferencias. Por ejemplo, en Brasil los estados y los municipios en conjunto aportaron en 2014 más de 32% de la recaudación del país, cuando en Uruguay las intendencias contribuyeron con 4,9%.