• Cotizaciones
    lunes 13 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Uruguayos poseen en Paraguay un área agropecuaria como la de Salto

    Esas inversiones encuentran menor carga tributaria y mayor productividad de la tierra, destacan empresarios
    Redactor Agro de Búsqueda

    Tierra roja, clima caluroso y seco, zonas agrestes, abundantes pasturas y suelos fértiles que favorecen la producción ganadera. A raíz de esas características y del “precio bajo” de los campos del Chaco paraguayo, los uruguayos mantienen una “corriente continua” de inversiones y llevan comprados más de un millón de hectáreas.

    “Con estas compras de tierras que realizan muchos uruguayos en la región occidental de Paraguay, denominada Chaco, Uruguay crece fuera del país”, dijo a Búsqueda el director de la empresa Estudio 3000 Paraguay, Rodrigo Artagaveytia.

    El territorio paraguayo está dividido en dos regiones: una es el Chaco que se encuentra al occidente del río Paraguay y otra, la Oriental, ubicada hacia el sur, que es la más poblada. En el Chaco viven solo 2,7% de los 6,6 millones de habitantes del país, según datos de la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos de Paraguay.

    Casi en paralelo a la afluencia de empresarios argentinos a Uruguay durante la década pasada para realizar agricultura —lo que incrementó el valor de los predios y el costo de los arrendamiento de campo— en Paraguay, y especialmente en el Chaco, ocurrió algo similar con las inversiones de uruguayos en campos ganaderos.

    “El valor promedio de un campo en la región chaqueña en 2007 era de U$S 60 la hectárea. En los años siguientes no paró de subir y en el presente año varía entre U$S 350 y U$S 450”, destacó Artagaveytia. Dijo que de 2000 en adelante el precio de la tierras de esa región aumentó 20% anual y las perspectivas apuntan a que siga esa tendencia.

    En Uruguay la expansión agrícola desde el litoral oeste hacia otras zonas del país desplazó a la ganadería y fue así que algunos productores decidieron buscar una alternativa cruzando la frontera para llegar al suelo paraguayo, donde pueden continuar su actividad agropecuaria.

    “Far west”.

    En Paraguay reconocen el “espíritu emprendedor” y la “convicción” de los ganaderos uruguayos que decidieron internarse en el Chaco, que solo se compara con la de los menonitas que dominan económicamente la zona. Allí las condiciones para trabajar son más difíciles que hacerlo en la región Oriental, que posee una mejor infraestructura, servicios y comunicaciones.

    Es esa la visión que transmitió a Búsqueda el presidente de la Asociación Rural de Paraguay, Germán Ruiz, respecto a los uruguayos que producen ganado en tierras chaqueñas. “Aquello es como el far west por las condiciones, pero ellos trabajan bien”, comentó. Es que el terreno desértico, las zonas boscosas, las altas temperaturas, que son superiores a 40 grados centígrados, y la larga distancia entre centros poblados complican la labor de los productores.

    “Siempre hay nuevos uruguayos invirtiendo acá. Hace poco llegaron productores de Salto y se acercan a nuestra gremial”, afirmó Ruiz.

    “Los uruguayos tienen más de un millón de hectáreas pero todavía están lejos de llegar a los dos millones de hectáreas”, consideró Artagaveytia. Se trata de una extensión similar al área agropecuaria de departamentos como Cerro Largo o Salto (1,3 millones de hectáreas).

    El perfil de esos emprendedores “no es predominantemente el de empresarios del agro, sino de diferentes actividades que van desde profesionales de áreas que no tienen vínculo directo a la ganadería, y futbolistas”, informó ese ejecutivo.

    “Algunos de ellos seis años atrás no estaban dispuestos a entrar al mercado de tierras paraguayas, pero eso cambió y hoy sí están invirtiendo, principalmente en ganadería”, indicó.

    Los campos adquiridos por uruguayos tienen una extensión promedio de entre 4.000 y 6.000 hectáreas, informó. Los departamentos de Alto Paraguay y Boquerón son los preferidos.

    Para los empresarios que hagan las cosas bien en Paraguay ya no hay riesgo en seguridad jurídica, porque existe un catastro oficial de padrones con el registro de títulos de propiedad, resaltó el ejecutivo de Estudio 3000.

    Analizó que los inversores apuestan al mercado paraguayo de campos considerando que “en Uruguay la presión tributaria es mayor y la competitividad es menor”.

    El sector agropecuario de Paraguay paga básicamente dos impuestos —al Valor Agregado (10%) y a la Renta de las Actividades Agropecuarias (2,5%)—, además de los aportes patronales jubilatorios. Mientras que en Uruguay las empresas agropecuarias deben abonar el Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas o el Impuesto a la Enajenación de Bienes Agropecuarios, y también la Contribución Inmobiliaria, IVA, aportes patronales y el recientemente restablecido Impuesto al Patrimonio si corresponde por la superficie explotada. Los ganaderos uruguayos también pagan tasas para el mantenimiento del sistema de control de faena en los frigoríficos.

    “Hay una diferencia abismal en la carga impositiva con Uruguay que favorece la inversión en Paraguay, pero ese no es el factor determinante; hay varias situaciones empezando por el precio de los campos, los resultados productivos en ganadería, así como la calidad y cantidad de tierra fértil”, señaló Artagaveytia.

    A modo de argumentación, dijo que en suelos de basamento cristalino (rocosos) de Uruguay, que valen entre U$S 3.000 y 4.000 la hectárea, el resultado productivo en kilos de carne por hectárea es de 70 a 80 al año, mientras que en Paraguay ese tipo de campos cuesta U$S 1.300 (63% menos) y la producción es 140% superior, unos 180 kilos de carne.

    La evolución en el precio de la tierra en el Chaco paraguayo muestra un salto significativo. En 1994 costaba U$S 10 la hectárea, en 2007 llegó a U$S 60, en 2009 pasó a U$S 100 y en 2012 trepó a U$S 350. Esa tendencia se mantuvo este año, con un valor medio de U$S 450 la hectárea.

    De las 40 millones de hectáreas que tiene Paraguay, 26 millones se destinan a la ganadería; el rodeo ronda las 13 millones de cabezas.

    Las exportaciones de carne paraguaya —principalmente de razas cebuinas— se dirigen a mercados como Chile, Israel, Unión Europea, Rusia, Brasil y Argentina, entre otros. Ese negocio representa unos U$S 1.000 millones anuales.

    Los empresarios del sector cárnico de Paraguay celebraron el hecho de superar a Argentina en volumen de carne bovina con hueso exportada en 2012, con 210.000 toneladas frente a 183.000 toneladas.

    Frontera y ganadería.

    Otro factor favorable para la radicación de inversiones de uruguayos en Paraguay es que están exceptuados de la ley que prohíbe a ciudadanos de países que sean limítrofes con el territorio paraguayo ser propietarios de tierras en una franja de 50 kilómetros de la frontera, comentó Artagaveytia. Y afirmó que “hay uruguayos que tienen campos en las tres fronteras paraguayas, con Brasil, con Argentina y con Bolivia”.

    Uno de esos casos es el del empresario Horacio Fernández Ameglio, que a fines de los noventa adquirió un predio ubicado a 20 kilómetros de la frontera con Bolivia, a 50 kilómetros del límite con Brasil y a 900 kilómetros de Asunción, según relata en el libro “Paraíso ganadero, Paraguay tierra de oportunidades”, publicado por Estudio 3000 al cumplir 10 años de actividad en ese país. Su campo está conformado por suelos arenosos, cuenta con agua dulce subterránea y un régimen de lluvias de unos 1.100 milímetros al año, distribuidos entre octubre y abril. En Uruguay el promedio anual de precipitaciones es de 1.265 milímetros.

    Cuando compró el campo “la única forma de ir era en avioneta, ya que los caminos solo eran transitables cinco o seis meses al año, no había teléfonos, apenas viejos aparatos de radio que con dificultad permitían hablar desde Asunción pero no comunicarse con Montevideo”, recuerda Fernández Ameglio en esa publicación.

    Los problemas de comunicación los fueron superando y hoy esas situaciones quedaron como anécdotas. Señala: “Ahora manejamos teléfonos celulares e Internet y sabemos en tiempo real qué sucede, qué se necesita. Mi hijo mayor es el administrador del campo, lo que supone cumplir otro de los objetivos que nos propusimos: proyectar el trabajo al resto de la familia”.

    Ese productor posee hoy en ese establecimiento unas 8.000 hectáreas de pasturas con 13.000 cabezas de bovinos, que permiten producir 150 kilos de carne por hectárea anuales, indica.

    Como él, otros apostaron a la ganadería en suelo guaraní.

    “Era agosto, en plena seca, y no se veía nada de verde, salvo algún yuyo, pero los animales estaban en una condición (corporal) espectacular y los árboles estaban fuertes y verdes. Algo debía pasar para que estuvieran tan bien. Confié desde el primer día en que sería una buena inversión y no me equivoqué”. Así cuenta su experiencia en el libro citado el empresario Enrique Delfante, otro productor uruguayo que invirtió en el Chaco paraguayo con la compra en 2007 de un campo donde engorda unos 1.660 vacunos.

    Otros invirtieron en rubros como la agricultura y la forestación. “El Chaco tiene un gran potencial productivo en los bosques con el negocio de exportación de madera hacia diferentes mercados a los que accede el sector forestal” paraguayo, dijo Artagaveytia.

    El crecimiento de la economía guaraní en 2013 será de 11%, según estimaciones del Banco Central del Paraguay.

    Ese país “tiene más de seis millones de habitantes, que en su mayoría son jóvenes, y un amplio territorio con recursos naturales por explotar”, afirmó ese ejecutivo.