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    Ventaja amplia para Vázquez: 52% a 35%; desafío para Lacalle Pou es achicar la distancia, que afectará el “clima” del nuevo gobierno

    Los resultados de la encuesta de Cifra realizada entre el 6 y el 10 de noviembre sobre las intenciones de voto para el domingo 30 de noviembre son los siguientes: Tabaré Vázquez, 52%; Luis Lacalle Pou, 35%; en blanco o anulado, 6%; indecisos, 7%. Estos resultados son consistentes con el favoritismo con el que Vázquez arrancó esta etapa de la campaña, luego de conocidos los resultados del domingo 26 de octubre. También son consistentes con los resultados de las encuestas pos-26 que ya se han difundido. Más que solo “consistentes”: en rigor, son muy cercanos a los de esas encuestas. (*)

    De octubre a

    noviembre

    En el estado actual de la opinión (Cuadro 1) Tabaré Vázquez estaría reteniendo casi todos los votos de octubre del FA (97%); este es un porcentaje mayor que el de los votos del Partido Nacional retenidos por Lacalle Pou (89%). Según esta encuesta, un 3% de los votantes blancos de octubre votarían a Vázquez, contra solo un 1% de los votantes del FA que votarían a Lacalle Pou, y en términos relativos, los blancos que aún no saben qué harán (5%) más que duplican a los frentistas en la misma situación (2%). Entre los votantes colorados casi uno en diez (9%) piensa votar en blanco o anular su voto, un porcentaje similar (11%) está indeciso, el 69% piensa votar a Lacalle Pou y el 11% a Vázquez. Los que el 26 de octubre votaron a los demás partidos (P. Independiente, Unidad Popular, PERI, P. de los Trabajadores), votaron en blanco o anularon su voto, están divididos aproximadamente en tres tercios. El tercio mayor (36%) está indeciso; un segundo tercio (32%) piensa votar en blanco o anular su voto, y el tercio restante (32%) opta por Vázquez (21%) o por Lacalle Pou (11%). En resumen, por ahora los colorados prefieren a Lacalle Pou por un margen de 7 a 1; los votantes de los demás partidos y en blanco/anulados optan por Vázquez por un margen de 2 a 1.

    Si las inclinaciones de los votantes colorados se mantienen aproximadamente en estos términos, entonces su comportamiento el 30 de noviembre sería similar al de los colorados en 2009 (Mujica versus Lacalle Herrera) y al de los blancos en 1999 (Batlle versus Vázquez).

    Esta semejanza con los dos antecedentes históricos de balotaje, sin embargo, es limitada. En 1999 Batlle obtuvo el 52,4%, y en 2009 Mujica obtuvo exactamente el mismo porcentaje. Vázquez había recibido el 44,7% (en 1999), y Lacalle Herrera el 43,5% (en 2009). Aumentaron los votos en blanco/anulados: 3% (en cifras redondas) en 1999, 4% en 2009. La ventaja del ganador sobre su rival fue muy similar en los dos casos, por debajo del 10% (8 puntos porcentuales en 1999, 9 pp. en 2009).

    En 2014, en el clima de opinión registrado por esta encuesta, los votos en blanco serían más numerosos (del orden del 6%), y la distancia entre los dos candidatos sería mayor: 17 puntos porcentuales. Si se proyectan los indecisos con las técnicas usuales esa distancia se acortaría, pero seguiría siendo mayor que en 1999 o 2009. El desafío para Lacalle Pou es achicar todo lo que pueda esa diferencia, porque ella afectará el “clima” político inicial de la nueva administración, y probablemente también tendrá alguna clase de consecuencias para las departamentales (al menos sobre la moral militante).

    Las diferencias en las votaciones de los dos candidatos en noviembre

    Las dimensiones del problema que enfrenta Lacalle Pou pueden verse en los resultados según el corte Montevideo-interior. En el estado actual de la opinión Vázquez estaría ganando muy cómodamente en Montevideo (61%), y también estaría ganando en el conjunto del interior (45 a 41%). Los buenos resultados del FA en el interior el 26 de octubre ya han sido señalados por muchos observadores; sus análisis son consistentes con estos resultados.

    En las buenas intenciones de voto hacia Vázquez en el interior seguramente influyen, de diferentes maneras, distintas circunstancias locales. Pero las formas de los cambios sugieren que en esto actúan procesos más amplios, de alcance nacional. Ya se había señalado (en Búsqueda, en este mismo lugar, el 30 de octubre pasado) que la gran continuidad octubre 2009 - octubre 2014 fue que el FA se mantuvo como la mitad mayor con prácticamente la misma votación, pero que “inmediatamente por debajo de esa gran continuidad aparecen diferencias sistemáticas, diferencias que muestran que esa continuidad es el resultado de tendencias que apuntan en direcciones opuestas. La votación del FA ha cambiado de maneras diferentes: bajó en solo tres departamentos, Montevideo, Maldonado y Canelones (apenas), y subió en los dieciséis departamentos restantes. El FA pierde votos en los tres departamentos contiguos más prósperos y socialmente ‘modernos’ del país; en todos los demás, gana votos. El resultado de estas tendencias opuestas es que el país se está volviendo políticamente más homogéneo; la diferencia promedio de las dos ‘mitades’ políticas entre los 19 departamentos era 17,3 en 2009, y ahora es 12,3; cayó una tercera parte. Todos los indicadores apuntan en la misma dirección: el rango de variación de los votos del FA fue mayor en 2009 (25 pp.: entre Montevideo y Lavalleja) que ahora, en 2014 (19 pp.: entre Montevideo y Flores). El ombligo del país se está volviendo un poco menos frentista, y todo el resto (el grueso del interior) se está volviendo más frentista, al menos en las preferencias nacionales”.

    La frase tradicional “todo lo que sube baja” es una de esas generalizaciones extremas de las que es prudente desconfiar. Pero en las políticas democráticas tiene un sentido muy claro, al menos a escala nacional. Porque sin rotación de partidos en el gobierno no hay democracia. Es una característica distintiva; lo único que puede variar es la cantidad de años en los que un mismo partido puede gobernar ininterrumpidamente. Entre nosotros, desde mediados del siglo pasado la marca más extensa la tuvieron los colorados entre 1942 y 1958 (dieciséis años). Asumiendo que el 30 de noviembre gana Vázquez, el FA ya se habrá asegurado 15 años (tres períodos consecutivos de cinco años), y si vuelve a ganar en 2019 batirá la marca colorada e irá por las dos décadas continuadas.

    Como ya se observó, la “heterogeneidad política” del país, según los resultados departamentales del 26 de octubre, está disminuyendo. En “los tres departamentos contiguos más prósperos y socialmente ‘modernos’ del país” (Montevideo, Canelones y Maldonado) lo que venía subiendo ya comenzó a bajar, aunque de distintas maneras. En todo el resto del país, en cambio, sigue subiendo, y a buen ritmo. A mediano plazo el rumbo político del país será decidido por la combinación de estas dos tendencias por ahora contrapuestas.

    El “pan con manteca” y el desempeño del presidente saliente, Mujica

    Varios analistas (incluido quien esto escribe) subrayaron que los juicios favorables sobre la situación económica actual del país jugaban claramente a favor de Tabaré Vázquez. Los resultados de esta encuesta vuelven a corroborar esos juicios. Entre la mayoría absoluta que opina que la situación económica actual del país es buena la gran mayoría piensa votar a Vázquez (71%), y solo algo menos de un quinto votaría a Lacalle Pou (19%). Entre la minoría que opina, al contrario, que la situación económica del país es mala, la situación se invierte: las tres cuartas partes votarían a Lacalle Pou (75%), y solo uno en diez (9%) votaría a Vázquez (Cuadro 2).

    El impacto de la evaluación de la gestión de Mujica como presidente es aún mayor. Entre la mayoría absoluta que la juzga favorablemente, casi ocho en diez (77%) piensan votar a Vázquez, y solo el 14% a Lacalle Pou. A la inversa, entre la minoría que la juzga negativamente, alrededor de ocho en diez (83%) piensan votar a Lacalle Pou, y apenas un 5% se inclina por Vázquez. En los dos casos (“pan con manteca”, juicio sobre la gestión del presidente saliente), muy amplias mayorías de grupos que a su vez representan robustas mayorías absolutas del electorado optan por Vázquez. Esta es otra manera de ver los problemas que enfrenta Lacalle Pou.

    (*) Por un lado, la consistencia y cercanía de los resultados de distintas encuestas profesionales no brinda certezas. Por ejemplo, antes del 26 de octubre el Frente Amplio pasaba a ser “la mitad menor” para todas las encuestas uruguayas, y no fue así. El FA sigue siendo la mitad mayor. Por otro lado, sin embargo: el promedio de los resultados de las encuestadoras profesionales establecidas suele ser mejor que los resultados de una cualquiera de esas encuestadoras (aquí y en todos lados). Por esa razón los analistas, consultores y la prensa “de calidad” siempre reportan esos promedios. También por esa razón, paradójicamente, lo que distingue el trabajo de las diferentes encuestadoras tiende a ser, cada vez más, su análisis de los resultados. Los resultados son vistos crecientemente como una commodity disponible libremente en los medios; el valor agregado es el análisis. “Paradójicamente” porque, entre nosotros, con alguna frecuencia se critica a las encuestadoras precisamente por analizar los resultados, en lugar de limitarse a reportar sus números.

    Información Nacional
    2014-11-13T00:00:00