Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáReconozco que el tema de las veredas de la Ciudad Vieja ya ha sido tratado una y mil veces en este y otros medios. El descontento parece concitar una extraña cuasi unanimidad.
Sin embargo, para quien esto escribe, no sólo vecino de la Ciudad Vieja sino que también trabajo en el barrio, el tema va mucho más allá del mamarracho en que están convirtiendo las veredas, poniendo un suelo más propio de un almacén del balneario que del centro histórico de la ciudad.
Por un lado está la planificación del corte de calles, más propia de Curley, Larry y Moe que de un profesional medianamente serio. Días enteros durante los cuales era imposible llegar desde Rincón a la Rambla portuaria porque estos descendientes de Einstein habían cortado simultáneamente todas las calles en ese sentido. Otros días, con similar criterio, tocaba a las calles que conducen a la Rambla Sur. Por tanto, desde Ciudadela hasta Juan L. Cuestas no existía forma de ir hasta la rambla.
Pero esta genialidad de nuestros gobernantes municipales no termina allí: eligieron para comenzar las obras los meses menos adecuados. Diciembre y enero, justo cuando la Ciudad Vieja comienza a poblarse de turistas y los cruceros llegan a nuestro puerto y entonces, estos turistas tienen que andar saltando pozos, caminando por las calles o evitando la mugre. Claro que, por si esto fuera poco, los inteligentes planificadores lograron que los agarrara la licencia de la construcción con las cosas a medio hacer. Así, en varios lugares, por ejemplo frente a mi casa, dejaron durante más de tres semanas una especie de cuneta, que acumula polvo y mugre de todo tipo. Con ese hermoso panorama hemos estado conviviendo y esperando a los turistas.
Ahora retomaron los trabajos a un ritmo que no puede ser más lento; una tortura para quienes vivimos o trabajamos en esta zona, para hacer una obra que nadie pidió y que muchos opinamos que es un mamarracho y que muchos nos tememos que, en breve, se va a tener que volver a trabajar en las veredas, ya que la obra que se está realizando no tiene previsión de accesibilidad para sillas de ruedas o incluso para los nuevos vehículos tipo segway de la policía.
En fin, seguiremos sufriendo.
Daniel R. Olascoaga