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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLágrimas desde lo profundo. (Testimonio de una mujer que sufrió violencia de género). Cuánto cuesta poder darnos cuenta de la situación en que nos encontramos cuando uno mismo es quien vive situaciones de violencia de género, destrato, humillación que impiden ver la posibilidad de que lastimen a quien más amamos: un hijo.
Siempre pensé que la violencia de género era el maltrato físico hasta que padecí otro tipo de violencia, de la cual pude darme cuenta accidentalmente a través de una encuesta sobre violencia doméstica que me hicieron y, con ayuda de profesionales (asistente social y psicóloga), comprendí que la violencia puede ser aplicada de distintas formas: psicológica, sexual, patrimonial, verbal, etc.
Me llevó años poder encontrar una salida, tomar conciencia y alejarme de él, porque de lo contrario, si continuaba, me estaba convirtiendo no sólo en su víctima sino en cómplice de quien ejercía la violencia también sobre nuestro hijo. Sin lugar a dudas como consecuencia de todo esto tuve el peor resultado: la muerte de mi hijo de 8 años, asesinado por su propio padre el 4 de diciembre de 2012, a 2 meses de haberme separado. ¡Parece mentira! Luché para que respetara mis derechos y los de mi hijo y me dejó sin él.
Con esto no quiero alarmar o generar temor a quienes puedan estar pasando por algo similar (maltrato, aislamiento, privación de libertades, hijos rehenes, etc.). Mi intención es que mi caso y el de mi hijo sirva para tomar conciencia.
Que el sistema de protección que debería darnos garantías de seguridad y cuidados se replantee su accionar y vea cuáles son las cosas a modificar.
Situaciones como estas deben ser intervenidas de forma urgente, responsable, con personal necesario y capacitado, con juzgados especializados en violencia doméstica en todo el país, trabajando en concordancia con la policía. En donde la falta de comunicación, archivos de antecedentes que no aparecen, burocracia que se hace interminable, comunicación tardía de denuncias hechas en la Unidad Especializada de Violencia Doméstica al juzgado, favorecen que adultos o niños terminen en manos de estos violentos.
Ninguna persona y menos un niño se merece ser rehén de una situación de violencia y mucho menos perder la vida a causa de esto.
Mi situación tiene 6 años de antecedentes en la Unidad Especializada de Violencia Doméstica. La respuesta que recibí de esta institución (ante reclamos constantes a causa del miedo que me ocasionaba cada vez que el padre no me devolvía a mi hijo) era que el sistema es así y hasta tanto no estaba determinado por escrito la tenencia y régimen de visitas dictaminado por el juez, no podían hacer nada. Una y mil veces me respondían de esa manera.
Hasta el día de hoy sigo esperando la respuesta del Ministerio del Interior de ser escuchada, sin intención de acusar a nadie en particular, sino al sistema en general porque no veo ninguna intención de hacerse responsables de los errores y modificarlos.
Me interesa poder colaborar con mi testimonio en cambios que se deben hacer. Soy consciente de que no es fácil poder modificar el sistema pero tengo la esperanza, o el menos quiero tenerla, de que no es imposible.
Entiendo que esto lleva tiempo. ¿Qué se hace mientras esto sucede? ¿Seguimos esperando y permitiendo que haya víctimas inocentes que padecen o pierden la vida por culpa de estos inadaptados? ¿Quién nos protege? ¿Hay justicia?
María Evangelina Fiorillo Onori
CI 5.664.706-4