“Estoy grabando de madrugada porque resulta que mi bebé recién nacida se acaba de levantar llorando. Sí, la escucho desde aquí, desde el cuarto, y son las tres de la mañana”, dice la guatemalteca Sujeiry Lemus mientras se levanta de su cama y se calza sus zapatos. Cuenta que su hija duerme en un cuarto aparte “porque tiene que acostumbrarse a estar en su cuna”.
Entonces, se la ve entrar a un dormitorio con las luces apagadas y una cuna de madera de tamaño real. La cámara enfoca a la bebé y hay algo raro en ella: no se mueve. Tiene los ojos abiertos y no pestañea. No llora, no hace nada. “Tiene cámaras vigilándola todo el tiempo y detectores por si se da vuelta”, dice la influencer, aunque ella sabe, y todos saben, que eso es imposible porque su bebé es una muñeca. Todo su cuerpo es de silicona.
Pero el vínculo entre la psicología o la psiquiatría y estos muñecos quizás no sea el que piensan quienes escribieron esos comentarios. Muchos de ellos creen que, si un adulto “juega con muñecos”, eso demuestra que su salud mental no está bien y entonces debería “buscar ayuda” o hacer “terapia”. Pero, en algunos casos, el bebé reborn es parte de la propia terapia.
Este tipo de muñecos no son nuevos, surgieron en la década de 1990 en Estados Unidos. Sin embargo, ahora parecen estar atravesando un resurgimiento. Sus posibilidades de uso son tantas como las personas que los compran. Las más comunes son: un juguete para niños (como lo es cualquier bebote de juguetería), un objeto de colección asimilable a cualquier obra de arte o un objeto de utilería para producciones audiovisuales (publicidades, series, películas).
“Mis clientes son, en su mayoría, mamás que les compran a sus hijas. También hay coleccionistas y, en tercer lugar, mujeres que me compraron porque sintieron que podía hacerles bien”, contó a Galería Valeria, una argentina de 40 años que se dedica a la confección y venta de bebés reborn.
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Para una muestra de enfermería, a Valeria le pidieron un bebé reborn en un saco amniótico falso; ahora sueña con hacerlo cada tanto como contenido para sus redes
Instagram: elsuenodemiaysol
"Silenciadores" del dolor
Sin embargo, también están los usos terapéuticos de estos muñecos reborn. Hay quienes deciden comprarlos para superar la pérdida de un embarazo o de un bebé recién nacido. Este es, quizás, uno de los empleos más controversiales, ya que en el campo de la psicología se debate si puede ayudar a sanar o si solo oculta, disimula o reemplaza el dolor.
Al respecto, la psicóloga perinatal Yohana Sampietro opina que el duelo es una experiencia “esperable” que el ser humano tiene que atravesar a partir de la pérdida de un ser querido. Es necesario, porque es un proceso de aprendizaje y de “integración” de la pérdida, y es parte de adaptarse a “vivir en un mundo sin ese ser querido”, aclara.
Advierte, sin embargo, que el duelo perinatal tiene características propias que lo hacen más complejo que cualquier otro y que, en general, requiere ayuda profesional. Las circunstancias de la muerte suelen ser abruptas y es un tipo de pérdida que los padres y madres nunca imaginan.
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Los precios de los bebés reborn que vende El Sueño de Mía y Sol comienzan en los 550 dólares y van aumentando según su tamaño y si llevan pelo injertado o no
Instagram: elsuenodemiaysol
Para Sampietro, los muñecos reborn, que están en auge en muchos países, pueden ser una herramienta para introducir en un acompañamiento terapéutico a familias o parejas en duelo perinatal, pero deben tenerse en cuenta algunos riesgos. “En sí mismos, no son ni buenos ni malos. Hay que ver qué sentido y qué lugar le dan a ese muñeco los padres en duelo. Si el muñeco evita el contacto con el dolor, si hace que los padres sustituyan esa pérdida y no contacten con la ausencia por la muerte de ese bebé, puede ser una herramienta contraproducente para el proceso de duelo”, dice.
Buscar minimizar o silenciar la muerte es algo cultural, según la psicóloga. La sociedad, muchas veces, pretende anestesiar el dolor, distraer y, para eso, acude a elementos como pueden ser los bebés reborn. De hecho, Sampietro recordó que hasta hace no mucho tiempo, a los padres que perdían un bebé (durante un embarazo o recién nacido), profesionales de la salud mental les recomendaban volver a embarazarse de inmediato, como forma de “sustituir” a ese hijo que habían perdido.
“Esto por suerte ya no se recomienda en ningún lado. Incluso a veces cuando surgen comentarios en el entorno, del tipo ‘bueno, son jóvenes, ya van a tener más hijos’, generan muchísimo dolor. Hoy se sabe que la sustitución no es un camino saludable para integrar el dolor por la pérdida”, concluyó la experta en duelo perinatal.
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Para la realización de estos muñecos se utilizan piezas en vinilo o silicona que simulan las extremidades del bebé y son llamados kits
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Obras de arte, coleccionables o juguetes
Quienes se dedican a la confección de bebés reborn se consideran artistas. Y es que el trabajo minucioso y detallista que realizan tiene mucho de arte. Para su realización se utilizan piezas hechas en vinilo o silicona que simulan las cabezas y extremidades de los bebés y son a lo que los fabricantes y vendedores llaman kits. Esas partes se realizan en un color amarillento o naranja suave para luego ser pintadas, y se suelen unir a un cuerpo de tela o, también, de vinilo o silicona.
Para “dar vida” a estos muñecos, los artistas reborn los pintan mediante un proceso de superposición de capas de pintura translúcida y así van determinando el color de piel que tendrá. Además, les pintan venas, zonas frías y zonas calientes. Para sellar la pintura y fijarla a las piezas de vinilo, por ejemplo, una vez pintados los kits se colocan en hornos especiales por tiempos que van de ocho y 10 minutos a una temperatura de entre 125° y 130° por cada capa.
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Para “dar vida” a los muñecos, los artistas reborn los pintan con varias capas de pintura translúcida, les hacen venas, zonas frías y zonas calientes
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Valeria, por ejemplo, suele aplicar entre 40 y 50 capas de pintura a cada uno de sus bebés reborn. Ella se dedica a esto desde 2021, cuando decidió hacer realidad el sueño de sus hijas, Mía y Sol. “Mi mayor impulso fue que mis hijas amaban a estos bebés, y su sueño era tener muchos, yo solo tomé ese sueño y lo hice realidad”, contó a Galería. De allí el nombre de su emprendimiento: El Sueño de Mía y Sol (Instagram: elsuenodemiaysol).
La artista reborn argentina vende muñecos para todo el mundo y asegura que, después de su país, la nacionalidad de quienes más le compran es uruguaya. La razón es que en Uruguay hay pocas personas que realicen este trabajo.
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Instagram: elsuenodemiaysol
Respecto al uso que sus clientes les dan a los muñecos, Valeria asegura que, en general, los compran para “juegos de rol” y aclara que esto es “algo que siempre se hizo con los bebotes de juguetería, solo que ahora son más reales y llevan cierto cuidado para que no se arruinen”. Según dice, en Argentina no es muy frecuente el uso terapéutico, pero sí ha tenido casos de mujeres que no pudieron ser madres y los compraron “para acompañamiento”, y también algún caso de compra para personas mayores que padecen alzhéimer. Los precios de los bebés que vende El Sueño de Mía y Sol comienzan en los 550 dólares y van aumentando según su tamaño y si llevan pelo injertado o no.
La conversación con la artista es virtual. Ella no da notas en las que se vea su cara ni aparece en las fotos y videos que sube a su página web o su cuenta de Instagram. Esto se debe a que recibe “muchísimo hate”: “Me dicen cosas terribles y también recibo mensajes privados insultándome”, asegura. Los bebés reborn tienen muchos fanáticos, pero también muchos detractores e incluso odiadores.