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Mujeres detrás del lente: un libro recorre la historia feminista en imágenes de fotógrafas
El libro Fotografía. Una historia feminista muestra cómo las mujeres han registrado sus propios movimientos sociales y dado visibilidad a través de la fotografía a las causas por las que luchan
El nacimiento de la fotografía y el del término feminismo coinciden temporalmente. A fines de la década de 1830 se presentó al mundo en los salones de la Academia de Ciencias de París la fotografía en forma de daguerrotipo, y el filósofo francés Charles Fourier habló por primera vez de féminisme, en respuesta a los debates intelectuales que habían ganado impulso en las décadas previas.
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Desde entonces ambos fenómenos han transcurrido en paralelo, con la fotografía como herramienta de registro de las luchas de las mujeres en el correr del tiempo. Fueron las propias mujeres, armadas con sus cámaras, quienes plasmaron sus realidades particulares o las de su entorno. Mujeres cuyos nombres, en muchos casos, quedaron en el anonimato: “Por cada Julia Margaret Cameron o Lee Miller —dos mujeres que por fin han recibido el debido reconocimiento—, muchos miles han sido ignoradas, o sus biografías han sido trivializadas y contadas como si fueran apéndices de los hombres de sus vidas”, escribe Emma Lewis, autora de Fotografía. Una historia feminista, y conservadora adjunta de arte internacional en el Tate Modern (Museo Nacional Británico de Arte Moderno).
Lo que propone el libro es visibilizar la obra de mujeres fotógrafas, desde aficionadas hasta las de clase trabajadora, que montaban estudios para llegar a fin de mes, las que retrataban “en silencio a sus comunidades porque sabían que nadie más lo haría”. No es un libro ilustrado sobre la historia del feminismo, aclara la autora, sino “un relato de unos doscientos años de práctica fotográfica contada desde una perspectiva feminista”.
Compuesto de 10 capítulos, el recorrido es cronológico y va desde la fotografía de estudio, el primer escenario en el que las mujeres pudieron afianzarse profesionalmente, hasta los autorretratos contemporáneos nacidos de la cultura online. También recorre el desarrollo de la fotografía como forma de arte en los movimientos de vanguardia y el uso de la cámara para registrar tanto la vida pública como la privada.
Las 140 protagonistas (detrás de cámara) son artistas conocidas, y no tanto, de todas partes del mundo.
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“En los últimos doscientos años de vida de la fotografía han surgido innumerables feminismos: filosofías o movimientos cuyas preocupaciones se organizaban en torno a las características y circunstancias personales de las personas que los impulsaban y a la época y el lugar en que vivían”. Cuando el libro habla de feminismo se refiere a uno de amplio espectro, en el que “las diferencias internas, los desacuerdos y los puntos ciegos dan sentido al desordenado asunto del feminismo, haciéndolo tan interesante”.
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Fotografía. Una historia feminista, de Emma Lewis. Blume, 255 páginas, 3.000 pesos.
La autora reconoce en la publicación de este libro una labor “inmediata”: reclamar espacio a la narrativa dominada por los hombres. Es decir, que las fotógrafas mencionadas reequilibren la representación de las mujeres en el rubro. “Una de las mayores tareas de Fotografía. Una historia feminista es crear un relato sin suavizar las diferencias”, escribe Lewis, responsable de evaluar las adquisiciones de fotografía para el Tate, con un enfoque especializado en historias de mujeres y prácticas feministas. “A medida que se avanza en la lectura, se observan las experiencias y ambiciones comunes de las mujeres de distintos grupos, lugares o épocas, mientras se presta especial atención a una fotógrafa en particular. Así, estos relatos individuales añaden textura y significado a la imagen global, del mismo modo que la imagen global da sentido a los detalles”.