Mientras las cosechadoras terminan de levantar el arroz en las chacras, el sector enfrenta una paradoja que ya conoce, pero que en esta zafra es especialmente aguda: la producción es buena, pero el mercado no acompaña.
Sigue sin resolverse el precio definitivo de 2024-2025 y será difícil llegar al provisorio de esta zafra por escasez de negocios
Mientras las cosechadoras terminan de levantar el arroz en las chacras, el sector enfrenta una paradoja que ya conoce, pero que en esta zafra es especialmente aguda: la producción es buena, pero el mercado no acompaña.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa zafra 2025-2026 confirma rendimientos que en promedio rondan los 9.000 kilos por hectárea (kg/ha), un nivel alto en términos históricos, pero el problema está en el otro lado de la ecuación.
La superficie sembrada fue de 163.757 hectáreas, según la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA), y la producción total estimada ronda los 1,473 millones de toneladas, una cosecha voluminosa, aunque algo inferior a los 1,7 millones de toneladas levantadas en la zafra anterior.
Pese a los buenos resultados productivos, el escenario comercial genera cautela. La combinación de mayor volumen global y precios internacionales más ajustados condiciona las expectativas del sector, que sigue de cerca la evolución del mercado externo.
El precio de exportación cayó 31% entre abril de 2025 y el mismo mes de este año, desde US$ 558 a US$ 383 por tonelada. En ese contexto, los precios se mantienen en los niveles más bajos en cinco años en el Mercosur, Estados Unidos y Asia.
Con un costo estimado de producción de US$ 2.000 por hectárea (180 bolsas por hectárea), el punto de equilibrio de la zafra 2025-2026 se ubica en torno a los US$ 11,11 por bolsa.
Consultado por Agro de Búsqueda, el expresidente de la ACA, Alfredo Lago, estimó el precio de equilibrio en unos US$ 11,50 por bolsa, equivalente a US$ 230 por tonelada, pero dadas las actuales circunstancias “será difícil llegar”, admitió.
El precio provisorio de la zafra se suele definir cerca de junio, pero este año será complejo, ya que hay muy pocos negocios concretados.
Hasta hace 20 días la industria reportaba 10% de ventas, y es probable que ante una mayor demanda de Brasil ahora se haya llegado al 15%. Pero el objetivo es llegar al 30 de junio con un 40% del volumen vendido; esta vez será difícil.
Lago graficó el problema: “Veo muy difícil poder llegar a un precio provisorio que esté lo más parecido posible al precio definitivo al que se llegará después, porque no hay casi elementos para dar certezas”.
Esta situación de incertidumbre, debido a la falta de negocios de exportación para la definición del precio provisorio de la zafra, solo se vivió dos o tres veces en los últimos 20 años.
Esto se suma a la incertidumbre sobre el precio definitivo de la zafra anterior, que sigue sin resolverse en la negociación entre los productores y la industria.
La tendencia del mercado internacional desde la fijación del precio provisorio ha sido descendente, lo que presiona a la baja ese valor inicial.
La industria molinera plantea la necesidad de ajustar a la baja el precio provisorio, lo que implicaría que los agricultores devuelvan parte de lo ya cobrado, algo que los cultivadores no aceptan.
En la última campaña las exportaciones de arroz cáscara alcanzaron el 35% del volumen total exportado, muy por encima del rango histórico de entre 8% y 10%. Este cambio en la estructura comercial mejora el resultado relativo para el productor, al reducir los costos de procesamiento industrial.
La presión sobre los precios tiene una explicación estructural bien identificada. El precio internacional del arroz ha caído a su nivel más bajo desde 2017, con el arroz blanco tailandés cotizando a apenas US$ 370 por tonelada. Esta caída responde a una sobreoferta mundial sin precedentes, impulsada por la vuelta de India al mercado exportador con 25 millones de toneladas y cosechas récord en Asia.
Las tensiones geopolíticas en torno al estrecho de Ormuz —vía de acceso para grandes compradores regionales, como Irán— impidieron que India y Tailandia colocaran su producción en sus mercados habituales, por lo que volcaron esos volúmenes al mercado global a precios más bajos.
Las únicas señales de posible recuperación del precio que identifica Lago se vinculan con el fenómeno del Niño —que suele causar sequías en Asia y afectar la producción arrocera—. Además, la suba del precio de los fertilizantes podría desalentar el uso de nitrógeno en los países productores asiáticos y reducir así su productividad.
De todos modos, aún no hay señales de recuperación del precio y los arroceros esperan que este sea el piso del mercado.
Desde la gremial arrocera se señala que Uruguay intenta validar precios algo superiores en el mercado internacional, con operaciones puntuales hacia Brasil y la posibilidad de acceder a destinos donde tradicionalmente predominaban proveedores asiáticos, en un escenario influido por el intenso contexto geopolítico.
Ante este escenario, la ACA trabaja con el Poder Ejecutivo en una herramienta financiera para el sector, tomando como base el Fondo Arrocero pero con mejoras. Se pretende que esta vez no sea obligatoria para todos los productores. Las propuestas están siendo analizadas por el gobierno, que aún no ha dado respuesta formal.
En este marco, se estima que el área de la próxima zafra de arroz caiga al menos 10%, y se ubique en torno a las 150.000 hectáreas. Desde el sector se aclara que muchos productores no tienen la capacidad de reducir área o dejar el negocio, porque ya tienen compromisos de mediano plazo que los obligan a seguir en la actividad.