Cuando subió a un avión, junto con el embajador estadounidense en Uruguay, Louis Rinaldi, para dirigirse al portaaviones USS Nimitz, el presidente Yamandú Orsi sabía que podría despertar una reacción negativa en el Frente Amplio (FA).
El senador Andrade pidió en la bancada del Frente Amplio citar al canciller Lubetkin para discutir la política exterior del gobierno; el vínculo entre el presidente y el embajador estadounidense es “excelente” y “les ofrece a los dos espacios y oportunidades para avanzar en los intereses de ambos países”
Cuando subió a un avión, junto con el embajador estadounidense en Uruguay, Louis Rinaldi, para dirigirse al portaaviones USS Nimitz, el presidente Yamandú Orsi sabía que podría despertar una reacción negativa en el Frente Amplio (FA).
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl mandatario, sin embargo, consideró que la prioridad estaba en alimentar el vínculo con Estados Unidos (EE.UU.), cuya embajada en Montevideo definió a Búsqueda como “muy bueno y muy fluido”.
“No hago política exterior representando a una fuerza política, lo hago pensando en lo que le conviene al Uruguay”. Con esa frase, Orsi intentó cerrar una polémica instalada hace seis días por su visita el sábado 2 al portaaviones estadounidense. El presidente estuvo acompañado, entre otros, por el canciller Mario Lubetkin, la viceministra del Interior, Gabriela Valverde, el viceministro de Defensa, Joel Rodríguez, los comandantes de la Fuerza Aérea, Fernando Colina, y del Ejército, Mario Stevenazzi, y el titular del Estado Mayor de la Defensa, Rodolfo Pereyra.
El mandatario también le restó importancia a las críticas recibidas de su propio ministro de Trabajo, el comunista Juan Castillo. El jerarca había declarado a Radio Carve que mientras el país, y particularmente la izquierda, se manifiesta “en contra de la agresión a los distintos países, en contra de la violación de la soberanía”, es “difícil de explicar que al mismo tiempo que tenemos ese discurso, visitamos una nave que es de guerra, que no está desparramado paz y solidaridad en el mundo”.
“La libertad antes que nada. Salvo cuando son temas particulares de cada ministerio. Los ministros son actores políticos también, a mí no me molesta, para nada”, dijo Orsi el miércoles por la noche en una rueda de prensa después de un homenaje al difunto senador Zelmar Michelini.
La crítica de Castillo se sumó a las de otros dirigentes comunistas, como el secretario general del sector y senador, Óscar Andrade, y el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala. La central sindical emitió un comunicado en el que acusa a Orsi de violentar la Constitución por aceptar “la entrada en territorio nacional de una aeronave extranjera (norteamericana) sin permiso del Parlamento”, en referencia al avión que trasladó a Orsi al portaaviones. Mientras tanto, otros sectores, como el Partido Socialista, evitaron hacer declaraciones públicas, pero su Ejecutivo definió el lunes 6 llevar adelante una “campaña antiimperialista” y “por la paz”.
Ese mismo día, el tema se instaló en la bancada de senadores del FA, que es coordinada por Andrade. Este legislador y el socialista Gustavo González fueron los más críticos con Orsi. Andrade, incluso, manejó la posibilidad de convocar al canciller Mario Lubetkin para discutir la política exterior del gobierno, lo que fue descartado, informaron a Búsqueda fuentes parlamentarias. Los cuestionamientos fueron matizados por otros integrantes de la bancada, donde el Movimiento de Participación Popular (MPP) tiene mayoría. Si bien podía resultar “doloroso” ver fotos de Orsi en el portaaviones, defendieron lo hecho por el presidente como parte del “equilibrio” que implica el ejercicio del gobierno, argumentaron algunos.
El senador del MPP Nicolás Viera respaldó públicamente esa teoría cuando dijo que el mandatario tuvo que “sopesar” entre realizar la visita o que el país pudiera ser sancionado con un “aumento de aranceles a determinados productos”.
El tema luego tuvo un segundo capítulo el miércoles 6 en el Secretariado del FA. El presidente de la coalición de izquierda, Fernando Pereira, propuso discutir el tema y el debate se prolongó durante más de 90 minutos. Allí, relataron fuentes que participaron en el encuentro, se repitió la discusión de la bancada. “No estamos teniendo en cuenta lo que está pasando en el mundo”, dijo una fuente que en el encuentro defendió el accionar de Orsi.
La actitud “pendular” de Orsi, que en dos días pasó del acto del Primero de Mayo a aterrizar en el USS Nimitz, es cuestionada por el Partido Comunista y a la vez celebrada por algunos integrantes del gobierno. “Él hace lo que cree que tiene que hacer”, describió una fuente de Presidencia, que sostuvo que Orsi es un “acordador nato” que va a tratar de tener buenas relaciones y buscar “acuerdos y consensos” por encima de todo. “Hay gente que quiere un presidente distinto, pero se eligió a este, que ya hizo lo mismo en Canelones”, recordó otra fuente del gobierno.
En el Poder Ejecutivo también consideran que buena parte del oficialismo “sobredimensionó” la situación, teniendo en cuenta que otras administraciones del FA tuvieron acercamientos más profundos con EE.UU., como cuando Tabaré Vázquez recibió a George W. Bush y luego visitó la Casa Blanca. Los informantes añadieron que la gestión de Orsi no ha mostrado reparos en criticar al gobierno estadounidense, por ejemplo, con la captura del depuesto mandatario venezolano Nicolás Maduro.
Integrantes de la bancada oficialista también consideraron que la buena relación de Orsi con Rinaldi puede haber influido en la participación del presidente en el evento. En efecto, fuentes de la embajada estadounidense en Uruguay dijeron a Búsqueda que se trata de un vínculo “fluido” y “excelente”, algo que han reconocido en público, lo que “les ofrece a los dos espacios y oportunidades para avanzar en los intereses de ambos países“.
La Embajada de EE.UU. considera que “el estado actual de las relaciones bilaterales es muy bueno y fluido. La visita del presidente Orsi al portaaviones se da, así, en este marco”, explicaron los informantes. Recordaron que varias autoridades del gobierno uruguayo, entre las que mencionaron a Orsi, al canciller, a la vicecanciller, Valeria Csukasi, y al ministro de Economía, Gabriel Oddone, “han destacado públicamente” la “importancia del buen vínculo” entre los dos países. Uruguay, según esa representación diplomática, es un país “socio y amigo”.
Ante la consulta sobre cuál será el foco principal del relacionamiento bilateral, fuentes de la embajada sostuvieron que se enmarca en “las prioridades de política exterior de Estados Unidos y su estrategia de seguridad nacional”. En Uruguay, esos lineamientos se traducen en “iniciativas que buscan fortalecer las capacidades” del país “de contribuir a esfuerzos regionales para combatir el narcotráfico, el crimen organizado, el lavado de activos y mejorar la seguridad pública, desarrollar su industria de altas tecnologías y fortalecer sus capacidades de defensa”. El embajador Rinaldi, añadieron, tiene como prioridades “continuar fortaleciendo las relaciones bilaterales, promoviendo más comercio, más inversión y más innovación, apoyando a las empresas estadounidenses y uruguayas que buscan crecer juntas”.