Las marcas participantes, seleccionadas a partir de una convocatoria abierta, fueron Savia, The Farra, Milagros Bonasso, Celmo, Pastiche, Hand Apparel, Rosa Rosa, Coppelia, Feel Nomade y Milo. Representadas todas por mujeres uruguayas y compartiendo valores comunes, como la ética de producción, la importancia de la artesanía y la escalabilidad responsable, se presentaron en un escenario junto a más de 250 firmas internacionales.
Loli Arana_Agostina Porto_Hand Apparel
Loli Arana y Agostina Porto son quienes están atrás de la grifa Hand Apparel.
Esta acción se enmarca en la estrategia de Uruguay XXI para internacionalizar el sector moda en mercados extranjeros. Elisa Schroeder, especialista en promoción de exportaciones de la agencia de gobierno, viajó con las diseñadoras y destacó la importancia de este tipo de acciones para abrir nuevas oportunidades de negocio. Este esfuerzo colectivo permite que las marcas integren un envío país, lo que da mayor fuerza frente a compradores y prensa internacional.
Antonella Scaldaferri_María Tocco_Celmo
Antonella Scaldaferri y María Tocco llevaron su marca Celmo a la feria Brand Assembly.
La agencia de promoción de inversiones, exportaciones e imagen país viene teniendo un rol clave en la internacionalización del sector de moda, que incluye presencia en ferias, misiones comerciales y generación de vínculos estratégicos. “Desde hace varios años, promovemos la participación de emprendedores de la moda en ferias y el relacionamiento con compradores globales”, explica Schroeder. “Y, en este camino, hemos impulsado la conformación de delegaciones bajo una identidad compartida que hoy se reconoce como Uruguay Collective”, una entidad dinámica, ya que las marcas pueden variar en cada edición, pero permanece el compromiso de exhibir bajo una misma narrativa país, mostrando la diversidad y el talento del diseño de moda local.
No es la primera vez que Uruguay participa en Brand Assembly ni tampoco la primera feria que se visita como colectivo. Anteriormente, fue el turno de eventos, como Coterie y Designers & Agents.
Una particularidad de la experiencia en Nueva York es que también se concretó un encuentro con la multinacional americana de moda Urban Outfitters, un hito tras una larga gestión entre Uruguay XXI y el Consulado de Uruguay en Filadelfia. “Tuvimos un feedback muy positivo, ven a las marcas uruguayas como una bocanada de aire fresco, con una identidad que cautiva y viene a proponer novedad”, comenta Schroeder. Además, resaltaron la buena disposición de las marcas para hacer adaptaciones de productos, por ejemplo, en la composición de las prendas, o en ciertos detalles, como bordados, crochet y aplicaciones de cuero.
El proceso de selección se hace en conjunto con la feria Brand Assembly, asegurando que las marcas elegidas estén alineadas con el perfil de compradores. Cada marca postula en simultáneo a la feria y al apoyo que ofrece Uruguay XXI, y la definición final se toma en sinergia. “Para nosotros, como agencia, es importante conformar una delegación con diversidad de estilos y perfiles, potencial de exportación y complementariedad entre marcas”, advierte Schroeder. La selección se basó en tres aspectos principales: la propuesta de diseño y diferenciación creativa; la capacidad de producción y preparación exportadora, y el interés de las marcas en el mercado estadounidense.
Florencia Ottonello_Florencia Rodríguez_Pastiche
Pastiche viajó a Nueva York de la mano de Florencia Ottonello y Florencia Rodríguez.
Asimismo, se valoraron algunos criterios: demostrar un claro potencial de internacionalización, el uso de materia prima o mano de obra local, la participación de mujeres en cargos de liderazgo y el desarrollo o aplicación de acciones concretas en sostenibilidad.
En cada presentación, Uruguay XXI busca preparar a las marcas de la mejor forma. En el caso de aquellos que salen por primera vez a otro mercado, se trabaja más de cerca en la elaboración de materiales comerciales, como la hoja de información de producto y catálogo, en afianzamiento de su storytelling y en el armado de sus precios.
“Lo que procuramos destacar no es solo la prenda terminada, sino también el relato de origen detrás de cada pieza”, explica Schroeder. Se incentiva a las diseñadoras para que cuenten, por ejemplo, cómo una camisa puede pasar por cinco talleres distintos antes de estar lista o cómo tejedoras y bordadoras trabajan desde sus hogares con tiempos propios y pagos justos. “Esta narrativa conecta con lo que hoy demandan los grandes compradores, que no es solo diseño, sino también autenticidad, trazabilidad y sostenibilidad”.
Ines Arrosa_Margara Shaw
Después de integrar una delegación de Uruguay XXI, Inés Arrosa volvió por su cuenta varias veces a presentar en Nueva York las colecciones de Margara Shaw.
Dos voces de una misma experiencia
The Farra (que acaba de clasificar entre los tres finalistas de los Latin American Fashion Awards, en la categoría Proyecto artesanal) y Savia son dos de las marcas que conformaron la delegación Uruguay Collective en la última Brand Assembly. Ambas ya habían tenido experiencia previa en la feria neoyorquina Coterie y, en el caso de The Farra, también en la Première Classe en París.
Helena Betolaza, fundadora de Savia, es la cuarta vez que participa en este tipo de eventos, siempre con el acompañamiento de Uruguay XXI. Sobre este último viaje, cuenta que participar de forma colectiva con otras marcas uruguayas es una ventaja enorme “porque te permite potenciar la visibilidad de cada una, algo fundamental cuando se entra a un nuevo mercado”.
Para Chiara Defféminis, cofundadora de The Farra, esta experiencia significó un paso más dentro de su estrategia de expansión internacional y un desafío de gestión. Mientras que los organizadores locales ofrecen un marco profesional con logística sólida y una garantía de convocatoria, desde la marca se deben establecer contactos previos, agendar reuniones y hacerles llegar presentaciones para concretar encuentros efectivos.
Tanto Betolaza como Defféminis coinciden en que esas reuniones son clave para lograr resultados tangibles y aprovechar al máximo la participación. “Creemos que es clave tener una presentación breve, clara y contundente; un pitch que resuma quiénes somos, qué queremos destacar y qué nos diferencia del resto. Tiene que ser corto, pero impactante”, asegura la fundadora de Savia.
Defféminis considera vital lograr un balance entre el producto vendible y la pieza inspiracional: “Nosotras llevamos colecciones que reflejan la identidad de The Farra, pero también desarrollamos prendas especiales pensadas para atraer la atención en este tipo de ferias”. Para ambas, esos diseños llamativos funcionan como “puerta de entrada” para que también se vendan otras prendas más básicas que ayudan a completar los percheros.
Sobre resultados concretos, Betolaza advierte que esta fue la edición con mayor cantidad de pedidos hasta el momento, aunque aún se están cerrando las ventas. “En cada participación logramos vender un 70% más que en la anterior. Triplicamos los contactos comerciales, sumamos nuevos compradores y reforzamos las relaciones con quienes ya nos conocían. Nuestro objetivo para este año es que el 10% de nuestra facturación total provenga del mercado exterior”.
Nina B 4
Yianina Bugani, fundadora de la marca Nina B, acaba de presentarse en la última Fashion Week de Nueva York.
La elección de volver por cuenta propia
Margara Shaw es la quinta vez que presenta una colección en una feria de Nueva York. Una convocatoria inicial de Uruguay XXI hace unos cuatro años encendió la llama de la expansión, si bien no concretaron presencia. Allí comenzó un camino de asesoramiento en todas las áreas necesarias para el comercio internacional. Al año volvieron a presentarse sólidamente y fue la instancia de vinculación con un agente que es el que actualmente gestiona sus participaciones en distintas muestras.
“Cada feria en la que participamos genera conexiones, se afianzan vínculos con clientes ya conocidos y aparecen otros”, cuenta Inés Arrosa, directora de la firma. A este tipo de evento asisten compradores mayoristas que buscan productos para sus propias tiendas multimarca. Una vez concretados los pedidos, al llegar a Uruguay se debe cumplir con la entrega. Lo más importante —sugiere Arrosa— es dejar muy claro el contrato de compraventa para después no tener sorpresas. “La cuestión financiera no es menor, ya que tenés un desfasaje de varios meses”.
Considera que este tipo de experiencia internacional lleva un profundo trabajo en equipo y un proceso que implica asegurar la cadena de suministros, sumando una investigación previa que incluye preguntarse a quién es interesante venderle, intentar contactarlos, enviarles el lookbook y valerse de un acercamiento previo para optimizar las reuniones.
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Fue la primera vez que una marca uruguaya de calzado se presentó en la semana de la moda neoyorquina.
Participar en la Fashion Week de Nueva York
La diseñadora coloniense Yianina Bugani, fundadora y directora creativa de la marca Nina B, acaba de presentarse en la última Fashion Week de Nueva York, uno de los eventos más prestigiosos e influyentes de la industria de la moda a escala global a la cual asisten compradores internacionales, editores de moda, celebridades y referentes del sector. Las entradas para el público general cuestan entre 1.500 y 6.500 dólares, lo que lo hace un evento muy selecto.
Este fue el debut de Nina B fuera del mercado local, que casualmente coincidió con la primera vez que una marca uruguaya de calzado se presentó en la semana de la moda neoyorquina. “Estamos en una etapa de expansión, por lo que esta experiencia representa un paso hacia la proyección internacional”, explica la fundadora de la marca, que hoy tiene siete años de historia y un equipo de seis trabajadores directos.
Para lograrlo, Bugani debió cruzar etapas de evaluación: entrevistas por videollamada, presentación escrita de la historia de la marca, muestras físicas, bocetos y conversaciones en profundidad sobre diseño y moda, en un proceso exigente que busca evaluar tanto la propuesta creativa como el conocimiento técnico y el potencial de crecimiento. La selección es exclusivamente por evaluación de un comité; no existe la posibilidad de pagar una tarifa para ingresar.
“En la entrevista final se destacó nuestro enfoque en el diseño, que se percibía que la propuesta tenía una identidad estética muy definida y que cada pieza expresaba un concepto detrás de su forma”, recuerda Bugani. Además de la presentación en pasarela, el equipo organizador gestiona otros eventos y reuniones para fomentar el contacto entre diseñadores y abrir oportunidades de networking. Si bien el diseñador que aporta la colección cuenta con todo el respaldo para producir el desfile, formar parte de este tipo de actividades implica una inversión que —según Bugani— depende mucho del tamaño de la marca y la cantidad de pasadas en pasarela. Asimismo, la diseñadora considera que estar presente en un evento de este nivel potencia la visibilidad y el prestigio de la marca, lo que ha impulsado significativamente sus ventas locales.