Ximena Arcos Pérez —Fue en 2014, en realidad, e inauguramos en 2016.
R. B. —Surgió de que vimos que faltaba en el mercado un evento de decoración. Con Ximena éramos compañeras del grupo de mamás del colegio, ya nos conocíamos, ya me había ayudado a mí a hacer una decoración. Entonces le dije: “¿no te divertiría indagar un poco en este tema?”. Y ahí empezamos. Estuvimos años estudiando el mercado, armando un brochure, estudiando también las marcas que podían ser parte. Y así nació Casadeco.
X. A. P. —Sí, estudiamos el mercado y vimos hacia dónde queríamos apuntar. Queríamos armar un evento que fuera de cierto nivel, para que las marcas pudieran armar proyectos y mostrarse en un espacio.
Cuando lanzaron la primera edición, apostaban a un formato que prácticamente no existía en Uruguay…
R. B. —No, no existía. Porque, si bien había muestras de interiorismo, no había ninguna que tuviera además una pata comercial. Casadeco tenía la ventaja de que el visitante podía ir y comprar. Y siempre con un beneficio de un banco. Ese era el principal diferencial.
X. A. P. —Además, acompañamos con los contenidos, porque las marcas podían lanzar productos nuevos. Algunas armaban cocinas o baños con terminaciones nuevas que recién traían a Uruguay. La idea era también mostrar productos para poder difundirlos en una muestra de interiorismo, que no fuese una feria.
¿Cómo fue la evolución de Casadeco en las 10 ediciones que ya pasaron? ¿Cuáles fueron los principales cambios?
X. A. P. —El cambio más grande lo vimos durante la pandemia. Fue un antes y un después para la visibilidad del rubro interiorismo.
R. B. —Se dispararon las ventas del rubro decoración. Estábamos todo el día en casa, empezamos a trabajar en casa. Queríamos cambiar los sillones o adaptar nuestras casas al trabajo. Y todos esos cambios se reflejaron en Casadeco.
Ustedes suelen decir que el diseño de interiores dejó de ser un lujo para transformarse en una inversión. ¿Qué cambió en la cabeza de los uruguayos para que esto ocurriera?
X. A. P. —Lo que ocurrió fue que antes era impensable, aunque mucha gente lo hacía, contratar un decorador. No eran la mayoría. El momento en que uno va a hacerse su casa, algo que de por sí es una inversión muy alta, está bueno que esté acompañado de un interiorista. Porque no ve solo la estética, sino también la funcionalidad para la familia que va a habitar esa casa. Está bueno siempre pedir una consulta o contratar a un profesional que lo vea con otros ojos. Obviamente, hay que estudiar la familia, hay que tener entrevistas. Pero me parece que, ya que estás haciendo una inversión en tu casa, un interiorista te puede ayudar a definir espacios. Porque después viene el mobiliario. Entonces, una vez que vos leíste los espacios y vas a la compra de mobiliario, ahí se hace efectivo el trabajo del interiorista y se hace una buena compra.
¿Qué papel jugaron el boom inmobiliario, la llegada de marcas internacionales y el crecimiento de la oferta académica en esa transformación?
R. B. —Todo eso fue un empujón impresionante a la industria del diseño. Desde lo académico, las universidades cada vez anotan más estudiantes, y hay muchos que egresan. Toda esa camada de interioristas jóvenes tiene trabajo, no es una carrera que tenga problemas de inserción laboral. Hay muchas aristas. Hay quienes se dedican a lo corporativo, a la parte de bares, de cafés. Es enorme el universo del interiorismo. Y los desarrolladores inmobiliarios los usan para los amenities, para los halls de los edificios. Hasta en los sanatorios se necesitan decoradores porque quieren ser más cálidos.
X. A. P. —Además, los interioristas trabajamos mucho con los sentidos. Es muy importante, para decorar un restaurante, por ejemplo, la acústica, ver qué placas se ponen para que la gente escuche bien. También el mobiliario, porque no es lo mismo un restaurante para gente joven que para gente adulta. En esto de los sentidos, entra todo el tema de la iluminación, la domótica. En Casadeco siempre tratamos de incluir a los interioristas, ya sea mediante mesas redondas o alguna charla. Hoy en día es impresionante la cantidad de interioristas que egresan año a año de la facultad.
R. B. —Una de las charlas que va a haber este año es de neuroarquitectura, a cargo de una arquitecta especializada en eso. Eso abarca todo lo que tiene que ver con los sentidos.
X. A. P. —Las luces, la iluminación, el aroma te cambian la experiencia.
¿Cuáles son las novedades para Casadeco 2026?
R. B. —La ruta pop-up, que ya se instaló el año pasado y se afirmó, porque fue superexitosa. Este año la volvemos a hacer, y la novedad es que se suma un open house en el edificio Angra, del grupo Hughes & Rienzi, donde 14 decoradores van a intervenir apartamentos. Allí se van a poder ver muchos productos de la ruta pop-up en estos proyectos, porque las marcas son colaboradoras de los interioristas.
¿Por qué decidieron llevar la muestra a un edificio en funcionamiento y qué experiencia distinta le ofrece eso al visitante?
X. A. P.: —En 2017 ya habíamos hecho una muestra de interiorismo, un open house, con 10 interioristas que intervinieron 10 departamentos. Siempre nos encantó esa muestra, tuvo mucho éxito. Allí se muestran otras cosas, diferentes estilos en los mismos departamentos. Cada interiorista va a tener una consigna diferente. Es como cerrar el ciclo del interiorismo. Porque tenés la ruta pop-up, podés ver qué están lanzando las marcas de decoración, qué es lo nuevo que tienen. Pero en el open house ves esos muebles en un espacio vivible. Además, entran otras partes, como la pintura, la iluminación y una cantidad de cosas.
R. B. —En el edificio de la muestra va a haber una cafetería, para que el público pueda completar un paseo de inspiración. Podés ir y tomar un café, comer algo rico, y visitar lo que quieras.
X. A. P. —También va a haber dos shops, uno en cada torre. Van a ser espacios en los que todo lo que haya va a estar a la venta.
¿Cuáles son las principales tendencias en interiorismo en la actualidad, tanto a nivel internacional como en Uruguay?
X. A. P. —El color, sin duda, es algo que ha cambiado mucho. En Uruguay hoy estamos mucho más cerca de jugar con los colores, tanto en las paredes como en el mobiliario. Si bien es algo que se usó toda la vida, antes los colores fuertes eran de las casas de nuestros abuelos. Pero es algo que vuelve. Los estampados: los escoceses, las flores, las rayas, todo eso que también se usó, aunque quizás uno no se acuerda. El minimalismo sigue siendo una tendencia, pero empieza a quedar un poco de lado para darles a los ambientes más personalidad.
¿Qué cambios observan en la forma en que las personas quieren habitar sus casas? ¿Qué se busca?
X. A. P. —Una de las cosas que también fue cambiando ya hace tiempo es tener la cocina integrada. Antes no era una opción ir a ver un departamento o una casa con cocina integrada. Hoy es mucha más la gente que quiere cocina integrada que la que no. Eso hace que las familias convivan más y puedan estar más tiempo juntas.
R. B. —Las casas ahora se usan, no como antes cuando el living no se tocaba. Entonces, la gente busca sillones cómodos para estar con la familia, para recibir amigos. Que sea todo más vivible.
¿Cómo imaginan el futuro de Casadeco?
X. A. P. —Año a año, la gente recuerda las muestras, y es muy lindo cuando te lo dicen. Nada mejor que quedarte con recuerdos lindos. Pero creo que, de aquí en adelante, el anhelo es que Casadeco sea un referente que pueda sumarles no solo a las personas, a los interioristas que participan o a las casas de decoración, sino al consumidor final, al que va a ver la muestra.
R. B.:—Hoy todo termina siendo una experiencia, y nuestro evento también queremos que sea una experiencia, más allá de ir, ver, inspirarte. Por eso trabajamos muy duro en los contenidos, para que se queden con el recuerdo. Porque vos mirás un living, lo registrás, sacás una foto y te vas. Pero si en ese living pasan cosas, ya empezás a asociar. En el hotel Le Bibló, que es uno de los puntos fuertes de la ruta pop-up, va a haber un montón de actividades. Y en el open house en sí mismo también.
X. A. P. —Y en las diferentes marcas de la ruta pop-up también van a estar pasando cosas, va a haber talleres y actividades para las que vamos a convocar a los interioristas.
R. B. —La decoración también está muy ligada al arte y el paisajismo. Entonces, vamos a juntar a todos esos actores en distintas muestras.