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    El hambre y la muerte en Gaza

    Sr. director:

    La última entrega de Búsqueda incluye una excelente columna de Pau Delgado Iglesias, titulada El hambre y la muerte en Gaza. La columna finaliza con una pregunta que para nosotros es completamente válida: “¿Qué se hace ante cada imagen de un bebé en los huesos, de una niña llorando, de un niño desesperado tratando de conseguir comida?”.

    La columnista sugiere algunos caminos: colectivos de ayuda humanitaria, organizaciones que se movilizan para hacer llegar recursos, y un llamado a “no seguir negando el horror que están sufriendo las infancias en Gaza”.

    Si sugerencias adicionales son permitidas, aquí van algunas, que ciertamente no excluyen las anteriores, pero que quizás puedan enriquecerlas:

    Primero. Se ha dicho y repetido hasta el cansancio que en una guerra la primera víctima es la verdad. La guerra de Gaza no ha sido la excepción: la mentira y los recursos inmorales han estado a la orden del día. Todo vale con tal de avalar la postura que quiero sustentar o reforzar. Motivo por el cual, personalmente, lo primero que haríamos sería rechequear la autenticidad de las imágenes y sus fuentes. No sea cosa que nos pase lo mismo que le pasó a la BBC y a otros medios con la imagen viralizada de Mohammed Zakariya al Mutouq, el niño de 18 meses cuya imagen estremecedora dio vuelta al mundo. Excepto que investigaciones posteriores de la CNN y del New York Times revelaron que Mohammed padece condiciones médicas graves —parálisis cerebral y distrofia muscular incluidas— y que son estas —y no su nivel de nutrición— las que explican su apariencia tan debilitada.

    Segundo. Intentaría entender qué está pasando, intentaría aproximarme al alma de los hechos de que hablaba Onetti, ir más allá de las imágenes que nos muestran los medios (usualmente proclives a desprestigiar a Israel).

    ¿Para entender qué?

    Para entender que el primer victimario de los palestinos no es Israel ni su gobierno ni su Ejército, sino la dirigencia del sufrido pueblo palestino, Hamás.

    Para entender que si en Gaza falta comida, no es debido a Israel ni tampoco por falta de alimentos, sino porque la meta que deliberadamente se ha trazado Hamás es precisamente esa: evitar que la ayuda alimentaria llegue a sus destinatarios. De muestra un botón: el pasado viernes 1 de agosto, Mike Huckabee, embajador de EE.UU. en Israel, publicó en su cuenta de Twitter que tan solo en los últimos dos meses en Gaza se habían servido más de 100 millones de platos de comida. Y agregó: “Es por eso que Hamás odia a GHM (Gaza Humanitarian Food): porque esta consigue que la comida llegue a la gente sin que antes sea saqueada por Hamás”.

    Para entender que si a Hamás nunca le importó usar a su gente como escudo humano ni a sus escuelas, hospitales y templos como arsenales, ¿por qué habría de preocuparle el hambre de sus habitantes?

    Para entender que en la llamada “ayuda humanitaria”, Hamás encontró la herramienta ideal para su exitosa campaña mediática: si es correcto que las imágenes (genuinas o apócrifas) aludidas por Delgado Iglesias nos conmueven a todos, ¿por qué no utilizarlas como instrumento indiscriminado de propaganda?

    Para entender que la ayuda humanitaria en Gaza ha pasado a ser un tema casi insoluble (para el cual se han ensayado —con dudoso éxito— todo tipo de mecanismos para que la ayuda llegue a sus destinatarios): para Hamás, mucho más importante que la salud y la alimentación de sus pobladores de Gaza es su triunfo en el frente mediático, en el cual hace tiempo viene ganando (y por pesto, si se nos permite el exceso). De manera que si el hambre da réditos propagandísticos, ¿por qué no explotarlo a como dé lugar, con la verdad o con total desprecio por ella?

    Para entender que el drama de Gaza tiene mucho más que ver con Hamás y sus dirigentes que con Israel: ¿es posible culpar a Israel del hambre en Gaza, cuando la dirigencia de Hamás en Catar es varias veces billonaria?, ¿es posible culpar a Israel del hambre en Gaza cuando, solo en 2024, los negociados alrededor de la ONU y su ayuda humanitaria en Gaza reportaron a la mafia de Hamás más de US$ 500 millones?, ¿es posible culpar a Israel del hambre en Gaza cuando desde el 7 de octubre Israel ha permitido el ingreso de unos 2.000 millones de kilogramos de ayuda humanitaria (El País, 3 de agosto de 2025)?

    ¿Será que no es Israel el principal responsable del hambre en Gaza y que las causas haya que buscarlas en otro lado?

    Jonás Bergstein

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