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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSeñor secretario general del Partido Colorado
Dr. Andrés Ojeda
Estimado secretario:
La generosidad de este semanario me permitió dirigirle, en una edición anterior, una primera parte de una carta abierta al Partido Colorado, donde le adelanté tres temas que considero de fundamental importancia y respecto de los cuales no percibo una acción decidida de esta colectividad.
Pero no son los únicos, sino apenas el principio de una larga lista de asuntos en los que existe una prescindencia o inmovilismo partidario que tiene mucho que ver con la crisis de identidad que afecta hoy al Partido Colorado. Permítame mencionarle algunos ejemplos.
I. Transparencia. El programa de gobierno presentado en las últimas elecciones (Contrato con Uruguay) incluyó un capítulo denominado Transparencia donde se expresa que “El acceso a la información, la transparencia y la rendición de cuentas son elementos sustanciales para construir una democracia sustantiva”.
Si este concepto es el que nos guía:
¿No hay nada que mueva al Partido Colorado a reclamar que se arroje luz sobre tanta oscuridad?
¿Transparencia, dijo? ¿Qué se piensa hacer sobre todas estas cosas?
II. Ideología de género. El Partido Colorado ha sido históricamente defensor de la familia y de las condiciones de igualdad para la mujer. ¿Esto se ha cambiado por la ideología de género? ¿Esto es lo que justifica la proliferación de reparticiones públicas absolutamente prescindentes y que engordan el Estado inútilmente? ¿Se aprueba el material educativo que desarrolla la sexualidad precoz en los niños? ¿Se adhiera a la Agenda 2030 en estos temas?
Déjeme decirle, señor secretario, que muchos colorados como yo priorizamos a la familia como base de la sociedad. Creemos que puede haber familias monoparentales y también del mismo sexo, pero el desarrollo y el crecimiento familiar se producen fundamentalmente con base en la unión de un hombre y una mujer, que pueden procrear hijos y estos, a su vez, nietos, etc. Otra cosa son las preferencias sexuales o cómo se autoperciba una persona. Allí cada ser tiene la libertad de elegir si se cuenta con la madurez para ello. Lo que no puede permitirse es el adoctrinamiento de niños o su sexualización temprana. Lo que no puede permitirse es la aprobación de leyes que invierten la carga de la prueba, destruyen familias y priven al hombre hasta de poder ver a sus hijos solo por sospechas o por la sola versión de la mujer.
¿Hay una postura partidaria sobre estos asuntos o también se elude?
III. Defensa de la soberanía. La intolerable injerencia de organismos internacionales como la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en la soberanía de los países incluso tratando de incidir hasta en la aprobación de leyes o revisando pronunciamientos del Poder Judicial producidos en períodos democráticos, ¿no merecería una postura partidaria firme y clara? Lo ocurrido en Perú recientemente con respecto a una ley de amnistía está muy cerca de llegar al colmo. ¿Cuánto tardará en intentar hacerlo otra vez con Uruguay, como ya lo hizo con el caso de las tres tupamaras muertas en un enfrentamiento? ¿Se está dispuesto a trazar los límites y una interpretación coherente de las normas internacionales con la soberanía nacional?
También estos tres temas son a título de inventario de otros más, pero creo que es suficiente para transmitirle las ideas principales que me inspiran. Parafraseando a Bottinelli (2008), un partido no es solamente una maquinaria electoral y no es solo cuestión de liderazgos, sino de repensar profundo para qué existe, cuál es su sentido, cuál es su lugar y qué ideas sostiene.
Dr. Ronald Pais Bermúdez