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La Sra. ministra Lustemberg conoce muy bien lo que son políticas sociales fragmentadas. Lo vivió en carne propia desde el Instituo del Niño y Adolescente del Uruguay y logró una arquitectura legal que intentaba por lo menos enumerar las decenas de instituciones y políticas estatales públicas, privadas y del tercer sector que anuncian dedicar sus esfuerzos a la infancia y adolescencia en situación de pobreza. Salvo que los CAIF se siguen peleando con las escuelas de tiempo completo, y los jardines estatales tienen cada vez menos niños... Lástima que a pesar de votar por unanimidad la ley de articulación y complementariedad de la educación formal y no formal en el Parlamento, ni una sola iniciativa realista recorre los territorios este invierno crudo.
Todos sabemos que las buenas ideas sin presupuesto quedan en sueños. Con respecto al tan mentado Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) que apoyé y apoyo como paso previo a salud para todos, ha retrocedido a salud para algunos. El SNIS dejó de ser un sistema, no es nacional, no está integrado y es de enfermedad. Desde 2012 no se incorpora al Plan Integral de Atención en Salud, plan que obliga a prestadores a brindar un programa completo y actualizado, ni una sola innovación. Es decir, lo brindan, pero a través de la medicina comercial de prestaciones que no forman parte de Fonasa: a un precio desregulado en dólares y en lo posible por transferencia, se opera una próstata, se realiza un RMN cardíaca, se realiza una uretroplastia o se aplica cualquier avance tecnológico o medicamentoso.
Cuarenta y una instituciones de Asistencia Médica Privada de Profesionales (IAMPP) o mutuales y decenas de prestadores estatales siguen a capa y espada defendiendo sus territorios, sus rentas. Es lo que queremos, es la salud que queremos, es la salud primero. Existe honestidad intelectual para asumir que gran parte del mercado sanitario tiene la hegemonía y proliferan marcas fantasía de principios activos.
¿Es verdad, Olesker, que Ud. quiere cooperar y que lo quiere realizar sin tocar los presupuestos de sanidades militares, policiales, Seguros del Estado, clínicas universitarias, municipales? Lo invito a debatir dónde complementa, dónde integra, aunque sea por decreto. Le ruego, Sra. ministra, informe a la población que el SNIS es un seguro parcial, de aspiración universalista, que, confrontados a la complejidad, está la renta y la ganancia. Que tirios y troyanos arden en discursos, pero siguen recurriendo a la caridad, las rifas, para afectados con enfermedades caras. ¿Cuál es el costo del Entresto o la Empagliflozina, y la medicación de salud mental, y la terapia individual?
La salud primero, quizás sea lo que todos queremos. ¿Cuánto puede el Uruguay subsidiar a los 25.000 millonarios desde el Fondo Nacional de Recursos? Hay que revolucionar el SNIS para que sea nacional, integrado y de salud, basado en un fuerte primer nivel sanitario y con participación consciente de los que se compran cientos de miles de autos 0 km y celulares de alta gama en Uruguay.
Avellanal Marcelo