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Nociones previas1
La estrategia, con la mirada puesta en el largo plazo, se ha convertido en la filosofía de dirección profesional de las organizaciones.
Esa preocupación por un futuro posible gracias a evoluciones sostenibles en un horizonte próximo, mediato y lejano, ha ubicado a las inversiones en el centro del quehacer directivo. Ellas constituyen el motor del crecimiento organizacional y, simultáneamente, el origen de muchos de los riesgos que rodean su actividad.
La decisión se transforma así en una responsabilidad cotidiana de la dirección, cuyos integrantes enfrentan el dilema de elegir entre varias alternativas, al punto que es común afirmar que dirigir es sinónimo de optar.
No obstante, con frecuencia se identifica la decisión con el acto de inclinarse por una entre varias alternativas posibles. Esta noción falsea la esencia de la decisión, ya que ella no es un suceso instantáneo. Posee un conjunto de atributos característicos, entre los que se puede destacar:
El carácter poco reversible de las inversiones reales y los enormes compromisos financieros que generan de modo habitual justifican poner extremo cuidado al desarrollar el proceso decisorio.
Por ello, considerando su trascendencia, es imprescindible usar un sistema de información específico que asegure los mejores logros posibles. Me refiero a la metodología de proyectos de inversión que se articula en tres fases: formulación, evaluación y ejecución, que cubren cabalmente el ciclo de vida del proyecto.
El proyecto de inversión se configura como un proceso de aproximaciones sucesivas que abarca una gama de actividades que van desde la idea de hacer algo hasta el fin de su ejecución. Tiene un ciclo de vida cuyo desarrollo atraviesa tres grandes fases: planeamiento, evaluación y ejecución.
En la fase de planeamiento el objetivo es predecir con un razonable grado de seguridad —mediante el análisis e interpretación de un conjunto de datos e informaciones— el comportamiento futuro de la inversión bajo estudio y de la realidad en la cual habrá de insertarse.
Culminada la planificación, tiene lugar la evaluación del proyecto, que constituye el soporte de la decisión de invertir o, en su defecto, de abandono o postergación de la iniciativa. En el primer caso, la decisión favorable opera como instrumento de enlace entre el planeamiento y la ejecución de la inversión.
Adoptada la decisión de invertir, se ingresa en la ejecución del proyecto, período en el que se implementa efectivamente la inversión.
En esta fase se procura completar la instalación y puesta en marcha de la unidad económica en el tiempo óptimo, con el mínimo costo y dentro de los niveles de calidad establecidos durante el estudio.
Cada una de las fases del ciclo de vida del proyecto puede ser desagregada en una serie de etapas, que se encadenan en una secuencia lógica de aproximaciones sucesivas que atienden el principio de economicidad.
Adquisición de la estancia María Dolores
Durante las exequias de nuestro expresidente de la República José Mujica, se hizo pública la noticia de que el Instituto Nacional de Colonización (INC) había comprado 4.000 hectáreas de campo para ayudar a los trabajadores rurales.
El anuncio encendió una dura polémica entre los integrantes de la clase política, amplificada por la abundante cobertura del tema que ofrecieron los medios de prensa. Los contrapuntos se hicieron rápidamente agresivos, con apelaciones económico-financieras respecto a la transacción, pero también aderezados con condimentos ideológicos de la más variada naturaleza.
En medio de la batahola, nuestro presidente de la República aclaró que en el predio en cuestión funcionaría una colonia lechera que sería referencia nacional para los productores del sector.
En la misma dirección de aportar información útil, el expresidente de Colonización compartió datos que ofrecen algunas orientaciones preliminares para los estudios a realizar, en la medida que los criterios enunciados por dicho director sean convalidados por las actuales autoridades del Instituto.
Esas referencias de las autoridades anteriores del INC podrían formar parte de las ideas de inversión a estudiar en el futuro inmediato —conjuntamente con otras alternativas— para formular el proyecto de convertir la actual estancia María Dolores en una colonia modelo de explotación lechera.
Puede admitirse que, con los elementos de juicio hoy disponibles, la estancia sea considerada como una eventual opción para alcanzar los objetivos de Colonización, pero, de igual manera, tales informaciones son absolutamente insuficientes para asegurar que la transformación del inmueble sea la más conveniente entre las distintas alternativas posibles que deberían compararse.
Dicho en otros términos, aún es imprescindible formular, evaluar y diseñar el proyecto de inversión que estudie, entre otras iniciativas, la transformación de la actual estancia propiedad de Rafelor S. A. en una organización colectiva de productores de leche que servirá como un modelo a replicar entre los productores del sector lácteo.
Algunas controversias surgidas en las discusiones públicas actuales permiten afirmar que la idea previa de compra de la estancia ni siquiera está bien definida. En efecto, la vendedora del predio informó a las autoridades del INC que el sistema de riego del establecimiento no forma parte del objeto de la compraventa. En sentido inverso, el presidente de Colonización insiste en que dichas mejoras están incluidas y que, si no hay acuerdo, habrá que ir a juicio.
El pasado lunes 26 de mayo, el ministro Gabriel Oddone declaró a la prensa que si bien la política de compra de tierras por parte de Colonización proviene de la década de 1950, la controversia generada sugiere que existen aspectos que se pueden mejorar.
Según él, se han dado circunstancias que invitan a conversar el tema. Y el mismo interesa al Ministerio de Economía porque afecta recursos públicos en una cifra no desdeñable (US$ 32,5 millones).
Consultado sobre los posibles asuntos a considerar en tales conversaciones, el ministro sugirió —entre otros— los temas de qué tierras comprar, con qué objetivos, cuándo y en qué momentos.
Reflexiones finales
A modo de reflexión personal de cierre, considero que sería absolutamente razonable comenzar a recorrer el ciclo de vida de la inversión bosquejada, partiendo de la identificación de ideas plausibles para satisfacer el objetivo propuesto y sabiendo que las eventuales soluciones emergentes operarán a mediano y largo plazo.
Si hubiere propósitos a satisfacer de inmediato, sería necesario cambiar el enfoque en la búsqueda de soluciones.
Usando criterios de excelencia profesional y, en su debido momento, se podrá seleccionar la alternativa que mejor contemple los propósitos del instituto. Quizás sea conveniente tener presente el antiguo dicho que los periodistas han vuelto a colocar ahora sobre la mesa: “El que se precipita se precipita”.
Julio César Porteiro
1) Véanse los capítulos I y II del libro Proyectos de inversión, de Esteban Lemes, Mercedes Comas, Francisco Danza y Julio César Porteiro. Editorial Fin de Siglo. Octubre de 2022.