Sr. director:
Sr. director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáBailando en una baldosa.
Al presidente Orsi le está tocando bailar en una baldosa. Son varios los factores que están condicionando severamente su acción de gobierno.
La economía no está bien, el crecimiento ha sido menor del esperado y el equilibrio fiscal está comprometido: no pasa una semana sin que aparezca la noticia de que alguna fuente de trabajo está cerrando sus actividades; son pocos los sectores de la economía que están funcionando con vigor; la seguridad de la gente está muy mal; el narcotráfico genera diariamente violencia, empuja a cientos de personas a vivir en la calle y las cárceles están repletas; de la educación no se habla; internacionalmente, tanto en la región como a escala global, son muy pocas las cosas que nos ayudan.
La configuración de alianzas y afinidades internacionales es, particularmente para Uruguay, muy compleja, máxime con el estilo del presidente Trump y nuestra positiva relación comercial con China.
Entre otras distorsiones, los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes han tenido alzas considerables.
Orsi tiene que gobernar con pocos recursos y muchas demandas y tiene que asegurar un lógico equilibrio en el posicionamiento internacional del país. Según algunas encuestas, el apoyo a su gestión va en caída. Si a Orsi le va mal, nos va mal a todos.
Es notorio que la oposición que enfrenta tiene dos claras vertientes. La conformada por los partidos de la colación republicana Identidad Soberana y Cabildo Abierto, que apoyan críticamente algunas iniciativas o ejercen la típica oposición política diaria. En pocas palabras el propio juego democrático.
Pero está la otra vertiente opositora, que, curiosamente, es parte del gobierno y se ha ocupado de sembrar “minas políticas explosivas” en muy diferentes planos.
Aquel capricho del Partido Comunista de plebiscitar la Reforma de la Seguridad Social de 2023 se materializó en la iniciativa del PIT-CNT de juntar firmas (a pesar de que en su interna tuvo que superar la negativa de muchos gremios no afines al Partido Comunista) y paralelamente fue logrando algunos adherentes de relativo peso.
El presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, el MPP, con Mujica a la cabeza, gran cantidad de técnicos (111 economistas del Frente Ampli, incluyendo a Oddone y a Bergara) y otros tantos grupos frenteamplistas se manifestaron explícitamente en contra de la iniciativa, así como todo el oficialismo de la época.
El PIT-CNT, el Partido Comunista y otros operadores lograron con una propuesta confusa, populista, engañosa y marquetinera juntar las firmas .
El plebiscito se realizó conjuntamente con la elección nacional de octubre de 2024 y la reforma propuesta por el extraño conglomerado político-sindical resultó derrotada.
Hemos recordado la génesis y desarrollo del fracasado plebiscito., ya que sobre esa misma plataforma, no concretada, el Partido Comunista vuelve a la carga y propone el mayor monstruo de humo visto últimamente: el Diálogo Social, que obviamente presentó recientemente sus esperadas conclusiones.
Hoy en día las discusiones sobre sus afiebradas propuestas insumen enorme cantidad de tiempo que el sistema político debería utilizar en resolver los verdaderos problemas de la gente. Para peor aparecen estas alucinaciones progresistas en momentos de notorio desmejoramiento de las finanzas públicas y absoluta inestabilidad política global
La otra “bomba explosiva“ que tiran a mediados de 2025 los mismos activos socios del gobierno es la genial propuesta de gravar al 1% más rico de la población. Nunca fueron tan fecundos en sus propuestas en años anteriores.
Si esto fuera una película, debería llamarse Durmiendo con el enemigo.
Analizando los diferentes focos de donde ha surgido meses atrás el relato de la profunda disconformidad de vastos sectores frenteamplistas con el presidente Orsi, encontramos que no son ajenos los gestores de las inconvenientes propuestas y sus caprichosas conclusiones.
Pensamos que gran porcentaje de los números negativos de apoyo a Orsi se gestaron en operaciones calculadas por algunos integrantes del propio gobierno.
Siempre hemos buscado sin tener resultados positivos alguna iniciativa del Partido Comunista, por ejemplo, vinculada a mejorar la seguridad de la gente.
Ni la coalición republicana ha sembrado tantas pequeñas y grandes “minas explosivas” en el camino del gobierno.
A manera de ejemplo, el entonces secretario general del Partido Comunista y actual ministro de Trabajo, Juan Castillo, dijo, inicialmente, que Oddone “no era la persona adecuada para ejecutar el programa del Frente Amplio” cuando se manejaba el nombre del economista para ocupar el Ministerio de Economía.
Miguel Rodríguez