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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáFrente al estado actual de las operaciones bélicas en el Cercano Oriente, con la profusión del uso del bombardeo aéreo como principal y casi único medio en la búsqueda de lograr la derrota enemiga, es dable concurrir hacia dos obras referenciales que se hallan a mano del interesado lector. Las Memorias del destacado economista y diplomático John K. Galbraith y Porque ganaron los aliados del historiador Richard Overy, publicadas en 1982 y 2011 respectivamente. En sus páginas los autores señalan rigurosamente, apelando a la frialdad de los números, cómo las impresionantes ofensivas aéreas aliadas efectuadas sobre la Europa ocupada por los nazis en el período 1943-1945 no tuvieron la influencia que destaca la vasta bibliografía sobre el tema; o sea, no inclinaron la balanza de la forma en que la mayoría de las abundantes crónicas históricas describen. El trabajo de Galbraith, basado en un estudio ordenado por el presidente Truman en 1946, quien duró meses de investigación en los archivos y registros de la fenecida Alemania nazi, puso arriba de la mesa guarismos que mostraban científicamente que en los meses en los que el bombardeo aéreo de estadounidenses y británicos redoblaba sus cifras de destrucción sobre las infraestructuras industriales, e indiscriminadamente sobre los mismos cascos urbanos, la producción de armamentos de los mismos no disminuyó; muy al contrario, mantuvo su nivel a causa de una multiplicidad de factores, siendo el soterramiento de las fábricas y el uso indiscriminado de los prisioneros como mano de obra esclava la principal conclusión a la que se arribó. En líneas generales, señalaba Galbraith: “La producción bélica alemana en realidad había aumentado bajo los bombardeos. Las acciones de más resonancia tuvieron poca eficacia militar y solo afectaron la moral de la población. El bombardeo estratégico no había ganado la guerra. Como mucho facilitó un tanto la misión del Ejército en tierra afectando la producción de petróleo sintético y las vías férreas”. En rigor, esta investigación originó una polémica que fue más allá de un mero análisis estadístico y sus conclusiones mostraron la faceta del sufrimiento de las poblaciones civiles dentro del esquema de la guerra total. Por ende, sin entrar en mayores disquisiciones y observando lo que sucede en esta guerra exclusivamente aérea que están llevando Estados Unidos e Israel contra el Irán de los ayatolás, dada la capacidad de resistencia que hasta el momento muestra el régimen, se puede inferir, parafraseando a grandes jefes militares de la historia, que sin que físicamente se desplieguen fuerzas terrestres en el terreno sería absolutamente imposible lograr el éxito que cierre definitivamente este peligroso conflicto. Amén de lo anterior, que significa que vidas de estadounidenses se pongan en riesgo, en este sentido hasta el momento no existen referencias o siquiera indicios de que se haga lugar a algún levantamiento armado o rebelión de una parte de las fuerzas militares iraníes contra el régimen, que es, en definitiva, lo buscado por la arriesgada estrategia de Trump y Netanyahu.
Alejandro Nelson Bertocchi