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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAl comenzar el quinquenio —en la antesala de planteos, discusiones y definiciones que marcarán la hoja de ruta del período— resulta prudente y recomendable tomar nota de tres instancias temporales: a) de dónde venimos, b) cómo estamos y c) a dónde vamos.
a) De dónde venimos. Por poner un hito arbitrario, tomo la recuperación democrática. Cuatro décadas en las cuales se avanzó en algunas áreas, nos estancamos en varias y retrocedimos en otras. Urge revisar un patrón de análisis que facilita caer en yerros: los análisis FODA (fortalezas, oportunidades, debilidades, amenazas). Arrancan con las fortalezas y las oportunidades y luego, una vez marcada la cancha, mencionan debilidades y amenazas. Primero, we are fantastic y, luego, “detallecitos” a resolver. Son funcionales al statu quo.
El día que decidamos trasmutar los FODA por las DAFO daremos un giro copernicano en nuestras cabecitas. En lugar del fantastic pasar al “tenemos varios problemas a resolver”. Lo tenemos pendiente desde que Carlos Real de Azúa nos retrató en El impulso y su freno. Y de paso podremos hacer carne la visión de Joaquín Torres García en La América invertida. Invirtió la concepción geográfica y ontológica de Uruguay.
La tarea no es fácil. Hay falencias que han crecido como yuyo malo. No recabamos data de forma ordenada, metódica y suficiente. A partir de ahí carecemos de conocimiento estadístico fiable y comprobable. Con ignorancia, “estimamos” con sesgo autocomplaciente. Dogmáticos, decretamos verdades supuestamente reveladas. Esfumamos la secuencia de controlar, monitorear, auditar, evaluar y encarar mejoras continuas. Detenemos la historia.
Pero la realidad es pertinaz y obcecada, insiste y nos enfrenta con resultados que nos degradan y desagradan. Pero somos tercos y testarudos, cumplimos el ritual de modificar algunos párrafos de lo que decimos que debemos hacer, les damos categoría legal —ley, decreto, reglamento o vaya uno a saber— y nos damos por satisfechos. Total, luego cada uno hará lo que se le cante, cuando se le antoje. Un cuento de nunca acabar. Viva la Pepa.
A fin de cuentas, ¿qué es lo hecho y no hecho en seguridad, educación, salud, ciencia, tecnología e innovación? Unas cosas bien, otras insuficientes, y en demasiadas, poco y nada. ¿Cómo se sabe? No por lo que decimos o figura en la ley, el protocolo que no se cumple o en los informes de think tanks vernáculos. Sí por los magros resultados que logramos. Pero no os preocupéis, no pasa nada. Estamos vacunados, hay anticuerpos al cambio efectivo: evitemos atender los resultados que cantan la justa.
Aclaro: me refiero sobre todo a áreas no transables, las más difíciles de evaluar. El problema es que para crecer o desarrollar las transables, que tanto nos interesan, necesitamos educación, ciencia y tecnología, seguridad, salud, data estadística, etcétera. En ellas llevamos décadas decayendo. Ahora, cuando el mundo se acelera y descompone, la inercia nos pasa factura.
La falla no es política, económica o ideológica. Es cultural e idiosincrática, contamina todo el quehacer y proceder nacional. Cuestión de cabecitas cómodas, de vivir de prestado con inversiones extractivas extranjeras. Nos valoran por dar certezas a incertidumbres que pululan en el mundo: garantido, Uruguay no va a dar sorpresas. Cuestión de talante, es medianía que se torna mediocridad y se la asume como algo natural. Un desperdicio.
¡Con tan poco podríamos hacer tanto! Apuntar a la excelencia para lograr lo óptimo. Otras naciones, pequeñas y pobres, lo hicieron. Obvio, con otra actitud. Priorizaron las DAFO, se miraron al espejo y detectaron carencias. Franqueza insobornable, compromiso y voluntad. Proyectos piloto para romper el hielo. Planificar, método y laburo duro. Paciencia y perseverancia. A Uruguay y a los uruguayos nos sobran capacidades, pero nos falta voluntad y trabajo en equipo para lograr objetivos claros, bien definidos y controlarlos.
b) Cómo estamos. Aquí se juega el partido. ¿Iremos a ganar, a empatar o a correr el riesgo de perder? Si la respuesta es la habitual, “estamos con chance, vamos bien, pero hay que…”, corremos el riesgo de perder. Si es “trance difícil, hay que encarar, concentrarse”, parece que nos conforma el empate. Si es “Venimos mal, tenemos problemas, hay que reaccionar y cambiar la estrategia”, podremos ir con un fin: ganar.
Nos hemos pasado de rosca. Hace años somos incapaces de repensarnos, reformularnos y actuar con base en una auténtica racionalidad que derive en desarrollar sistémicamente los cambios en clave integral de win win, “costo, beneficio, calidad, ética y abordaje comunitario”. En suma: dejar de engañarnos. Asumir responsabilidades.
Veamos tres ejemplos. Hay muchos más. Uruguay tiene una democracia plena, según el ranking del semanario The Economist. No debemos tragarnos la píldora. Lo primero, analizar cómo arman el ranking con cinco indicadores que resultan insuficientes. Con un agravante, lo hacen en escala del 1 al 10 y adjudican los 10 graciosamente. ¿La excelencia lograda? ¿El fin de la historia? No. Debiera ser una escala del 1 al 12 o al 15 y dejar dos o cinco puntos para la mejora continua. Los ideales a perseguir. El futuro desconocido.
Comparto unas dudas sobre nuestra democracia: ¿democracia política plena en lo social y lo territorial? En lo educativo, ¿podemos afirmar que es plena? ¿Democracia con equidad de género plena? ¿En seguridad, salud, derechos y obligaciones? ¿Un Poder Judicial sin autonomía económica que depende de humores del Poder Ejecutivo? Y muchas otras.
Paremos con tanta dulzura, vamos a terminar en una democracia diabética. Olvidemos la costumbre imperante de cantar loas a la “democracia plena” en cuanta ocasión se presenta. Es un empalague. Reflexionemos. A lo más digamos que lo de “plena” nos parece —y es— un exceso, que a lo más nos percibimos como una “democracia en vías de mejora continua y a la cual debemos dedicarle mayores esfuerzos”. Y quizás hasta podamos hacer un ranking propio a partir de las DAFO; sería un aporte a contraponerle al norte.
La fantasía de octubre, el mes rosa. El Programa de Detección Temprana del Cáncer de Mama (CM). Una buena intención teórica que, en Uruguay, está mal aterrizada en la práctica. Para no explayarme, alcanza con ir a los resultados que se logran en el mundo y en Uruguay, que están nítidamente expuestos por la IARC (Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer): lo evidencian de manera tan práctica que cualquier niño lo puede interpretar. Lo grafican en dos planisferios coloreados que analizan la incidencia y mortalidad por CM.
El de incidencia del CM en lo países se hace en tonos de azul. Los oscuros corresponden a países con más CM; corresponden a los más desarrollados, Canadá, EE.UU., Unión Europea, Uruguay, etcétera. (Ver en página 27 de https://www.gub.uy/ministerio-salud-publica/sites/ministerio-salud-publica/files/documentos/publicaciones/Iniciativas%20sanitarias%20%28guia%20deteccion%20cancer%20mama%29.pdf).
El de mortalidad por CM es en tonos de rojo. Lo más oscuro corresponde a los de peor perfomance, con mayor mortalidad. Son de África. Uruguay comparte este grupo. Inaudito. (Ver en página 28 de https://www.gub.uy/ministerio-salud-publica/sites/ministerio-salud-publica/files/documentos/publicaciones/Iniciativas%20sanitarias%20%28guia%20deteccion%20cancer%20mama%29.pdf).
Estos gráficos debieran estar expuestos y destacados en todas las oficinas jerárquicas del MSP, la Dirección General de la Salud, el Programa Nacional del Control del Cáncer y la Comisión Honoraria de Lucha contra el Cáncer: recordatorio, desafío, obligación.
Hace décadas venimos decayendo y hasta hoy se insiste en no rever con humildad y revisar con criterio. Con un agravante, Uruguay ya demostró, con un proyecto piloto en Colonia, del 2008 al 2010, que sí se puede mejorar. Obvio, se procesó la detección de forma sistémica, ordenada, metódica y con buen registro de datos. Se lograron tasas de detección similares a las de los países nórdicos de la Unión Europea. Con los mismos recursos que Uruguay hoy malgasta.
Mientras Uruguay siga persistiendo en un proceso fallido, seguiremos con tasas de mortalidad por CM. No se atiende al bien común ni al interés general. Hasta ahora ningún gobierno le hincó el diente con criterio, todos fueron y son corresponsables. Se elaboró una guía en 2015 y otra en 2024 que no dan pie en bola. El MSP actual acaba de responder, en mayo de 2025, una solicitud de información pública. Persisten en el error. Así nos va, no nos va.
c) A dónde vamos (el futuro). El 19 de junio próximo comienza la reunión bianual del ICSN, que, en esta oportunidad, se hace en Dinamarca. ICSN es un grupo de expertos internacionales dedicado al estudio de screenings o tamizajes del cáncer. Imposible presentar el caso de Uruguay, sería evocar el relato del danés Hans Christian Andersen El rey está desnudo. No podemos ni debemos exponernos al bochorno.
Uruguay tiene groseras dificultades con el registro del tiempo y la puntualidad. Atrasamos el reloj, desperdiciamos el tiempo. La solución al tema CM está a la vuelta de la esquina, puede comenzar a procesarse en 50 días. No digo en modo nacional, sí como proyecto piloto bien acotado y mejor registrado. Un modelo a analizar, criticar y evaluar. En colaboración con expertos de naciones nórdicas que logran los mejores resultados. Sí, dejar de pensar a lo grande de “todo de golpe y porrazo” e ir poco a poco con criterio. Se llega antes.
Ahora desde el gobierno se propone una agencia o secretaría para avanzar. Innova UY. Básicamente de acuerdo, hace años que nos debemos un marco institucional conceptual acorde a los tiempos que corren. Pero si esperamos a que eso cuaje se pierden varios “100 días” de oportunidades concretas para avanzar y, por ejemplo, probar alguno o varios proyectos piloto. Que, además, pueden inspirar e incitar a los cambios que, obcecadamente, evitamos.
Somos recuperables en la medida que cambiemos cabecitas y nos pongamos las pilas. Si no, habrá que esperar al próximo quinquenio. Nada raro, no lo descartemos, es lo que solemos hacer décadas.
Queda para una próxima carta analizar la educación en Uruguay y el mundo. Una gráfica nos ubica en una situación similar a la del CM. Repetimos el modus operandi de la salud. Reconozco mi error: no es “modus operandi de la salud”, es de Uruguay en su totalidad. Transversalizamos todo, sistematizamos nada.
Los burros se atan al palenque de la noria y horadan el surco sin fin. Solo le sirve al ladrillero si hay agua para hacer barro.
Conclusión: hay que tener objetivos claros y procesos adecuados. Si no, podemos caer en hacer una asnada que resulte en un haz nada.
Cualquier similitud es mera coincidencia, no hay intención.
Volvamos a lo del título: La hora es ahora. Aunque antes debiéramos definir cómo se interpreta el “ahora” en Uruguay… Les comparto la duda.
Gonzalo Pou