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    La inmigración en Uruguay

    Sr. director:

    Es muy preocupante que en el Uruguay hayan ingresado 70.000 migrantes (refugiados, asilados y otros) en el semestre enero a junio 2025; si esta situación se mantiene, para el segundo semestre 2025 habrán entrado otras 70.000 personas. O sea, en tan solo un año (2025), unas 140.000 personas habrán ingresado al Uruguay (casi el 5% de la población total del país). Una verdadera catástrofe para los uruguayos, sobre todo, teniendo en cuenta la patética situación de “extrema pobreza” que padece esa gente, principalmente cubanos. En efecto: el 83%, son expatriados de Cuba, país que ostenta una escandalosa tasa de “indigencia” del 89% (según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos). No es “pobreza” (que es digna), sino “indigencia”, con todas las consecuencias nefastas que conlleva la miseria. Así las cosas, cabe preguntarse —sensatamente—: ¿quién pagará los costos de la hecatombe económica para afrontar los gastos que demandará la atención de tales inmigrantes en materia de salud, educación, vivienda, beneficios sociales que otorgan el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), el Banco de Previsión Social (BPS), las intendencias, etc.? Y podrán desencadenarse otros efectos sociales negativos entre inmensos grupos foráneos (son decenas de miles) y la población local uruguaya (cosa que —lamentablemente— ya ocurre en la actualidad, año 2025; por ejemplo, los habitantes vernáculos de Santa Rosa, Canelones, se quejan por la basura, el exagerado volumen de la música de los cubanos, los gritos para comunicarse de una esquina a otra, sus bailes en la calle todo el día, etc.).

    Toda esta problemática, amén de ser nociva para todos (inmigrantes y uruguayos), resulta definitiva e irreversible (no puede cambiarse en el futuro; por eso, no admite error). Es decir que “la llave” está en la prevención —por parte del gobierno— consistente en definir (y controlar) de antemano, la entrada gradual de migrantes a territorio uruguayo, en cantidad y calidad, acorde con las dimensiones, necesidades y posibilidades del Uruguay (que no puede hacerse “cargo” de la pobreza de la humanidad).

    El Uruguay ya tiene más que suficiente con sus propios pobres, a quienes no puede siquiera cubrir en sus necesidades básicas (alimentación, salud, educación, trabajo). Pero, entonces, ¿qué vamos a hacer con esta enorme oleada de gente indigente que se incorpora de un día para el otro a nuestra sociedad? ¿Podremos ayudarlos de alguna manera para que se integren? ¿Cómo? ¿Tendrán trabajo? ¿Resistirá el sistema de salud? El BPS y el Mides, ¿qué prestaciones les darán? Si no hay recursos económicos para nada de nada (basta ver el Presupuesto quinquenal aprobado recientemente), la mente más estrecha se pregunta una y otra vez: ¿quién pagará el precio del infortunio colectivo? Amén de eso, ¿no se les estará creando una falsa expectativa de vida a los extranjeros pobres que deciden venirse a radicar al Uruguay…? (Esa “expectativa falsa” se genera, por ejemplo, cuando el Consulado Uruguayo en La Habana emite visas “ a lo loco”, sin ilustrar mínimamente a los cubanos emigrantes, la realidad adversa que encontrarán en Uruguay para procurar un empleo, prosperar en el plano económico, etc.).

    ¿No será un tanto irresponsable continuar (como hasta ahora) con la inmigración desenfrenada, que aparejará perjuicios a todos?

    Lo que viene de decirse es reconocido (nota de Búsqueda del 20 de noviembre de 2025) por el representante de Acnur (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados) en Uruguay, el Sr. Juan Ignacio Mondelli, quien expone (textual) que observa un incremento de la llegada (…) de migrantes con mayores niveles de vulnerabilidad”. Y, por si fuera poco, acota “(…) una reducción a nivel internacional para estos fines, (lo que) puede tener un impacto negativo de dimensión insospechada”. O sea que Uruguay se está metiendo en la boca del león. No obstante, ese funcionario arguye (muy frívolamente) que “(…) me gusta señalar respecto a Uruguay, y es una expresión que se usa mucho en el ámbito diplomático, de ‘países campeones’”. Es una tomadura de pelo que el mismo burócrata internacional señale por un lado que la inmigración descontrolada puede causar estragos (impacto negativo de dimensión insospechada) y enseguida, luego de semejante espantoso augurio, este señor diga que le gusta que en el mundillo diplomático “coronen” a Uruguay como “país campeón”.

    Por favor, démosle los uruguayos y el gobierno fundamentalmente (como responsable principal) la verdadera trascendencia “real”, “actual” y “muy grave” al problema inmigratorio ya plasmado en nuestro país. Es un asunto que no admite errores (que ya los hay), con consecuencias irreversibles, de dimensión insospechada. Lo que ya está mal hecho, ya está…; no hay forma de solucionarlo. Lo importante es de ahora en más, hacia el futuro, accionar rápidamente previniendo una inmigración responsable, planificada, controlada, gradual, en sintonía con las dimensiones, necesidades y posibilidades del país. El gobierno tiene la palabra.

    Uruguayo muy preocupado

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