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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá“Un saludo cordial brindan los Asaltantes…”, decía aquella inolvidable retirada de 1932 de Asaltantes con Patente, inmortalizada en la voz del entrañable Canario Luna. Y vaya si hoy la realidad parece empeñada en convertir aquella retirada carnavalera en una dolorosa descripción de los hechos.
Durante años se justificó la firma del acuerdo con la empresa belga Katoen Natie con la promesa de inversiones cuyo monto fue variando según el discurso y un crecimiento explosivo del movimiento de contenedores. Se habló de 3 millones de TEU (unidad equivalente a un contenedor de 20 pies). Sin embargo, la realidad de 2025 fue otra: todo el Puerto de Montevideo movilizó apenas unos 850.000 TEU.
Sin el acuerdo —nos decían— no había inversión posible. Sin concesiones largas —nos repetían— el puerto perdería competitividad. Pero ahora descubrimos algo todavía más preocupante: tampoco con todo eso alcanzó. Hoy la propia Katoen Natie advierte sobre la “fragilidad” del puerto y condiciona la continuidad de su megainversión de 600 millones de dólares a obras que ni siquiera estaban previstas originalmente en el acuerdo, como la conexión ferroviaria, además del dragado a 14 metros.
La Administración Nacional de Puertos debió solicitar explicaciones por atrasos en las obras de ampliación de TCP (Terminal Cuenca del Plata), cuyo cronograma viene acumulando incumplimientos. El 15 de mayo de 2025 se verificó oficialmente el incumplimiento contractual respecto a etapas fundamentales de la obra.
En febrero de 2026, tras conocerse el fallo del Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA), el exprosecretario de la Presidencia, Dr. Rodrigo Ferrés, sobre la cláusula anulada decía que sigue sosteniendo que es legal y que su fundamento era garantizar la amortización de las inversiones de 650 millones de dólares de TCP. No estamos hablando de la violación de ninguna normativa, sino, simplemente, de que se entiende que, en ese caso, para el TCA —y es muy respetable— se requiere una autorización legal, valoró.
En este fragmento final Ferrés es claro: sin monopolio y sin ampliación por 50 años adicionales el proyecto de Katoen Natie no es rentable.
Ahora ya no hay monopolio. Entonces cabe preguntarse: ¿era indispensable hipotecar el sistema portuario nacional para terminar igualmente dependiendo de nuevas exigencias, nuevos condicionamientos y nuevas amenazas?
Quizás, como decía la retirada: “Y en las horas más tristes / que recuerda la orgía, / pensarán en los días / que gozosos reían / y era todo alegría…”. Porque, cuando las promesas se desvanecen, cuando los números no cierran y cuando los incumplimientos se acumulan, la murga deja de ser metáfora y empieza a parecerse demasiado a la realidad.
Cualquier similitud con la letra de la retirada de la murga Asaltantes con Patente… es pura coincidencia.
Dra. Silvia Etchebarne Vivian
Magíster en Logística y Gestión Portuaria