“En español, términos como ‘mono’, ‘simio’ o ‘gorila’ y en portugués ‘macaco’ son comúnmente utilizados junto con gestos imitativos. También se escuchan expresiones como ‘comé banana’ y sonidos que imitan a un primate para deshumanizar a los jugadores, al mismo tiempo que lanzan cáscaras de bananas”.
La descripción corresponde a un documento elaborado en agosto por la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) y enviado a sus 10 asociaciones miembro y otros grupos de interés, con el objetivo de que lo incorporen a sus ligas y partidos.
El documento busca prevenir “conductas discriminatorias” en el fútbol sudamericano, la última de una larga lista de iniciativas que la Conmebol lleva adelante, especialmente contra el racismo. “Promueve una cultura basada en el respeto, la inclusión y la dignidad humana”, afirma la confederación en la introducción del manual, al que define como una “herramienta de referencia” para asociaciones miembro, clubes, árbitros, oficiales de partido, jugadores, cuerpos técnicos, medios de comunicación, creadores de contenido, hinchas y público en general.
El año pasado, Peñarol fue sancionado por la Conmebol luego de que un hincha le gritara “macaco” al árbitro Raphael Claus, de nacionalidad brasileña, durante un partido contra Racing de Argentina por la Copa Libertadores.
Daniel Rodríguez/adhocFOTOS
El manual repasa esas iniciativas de la Conmebol y enumera ejemplos y cifras de homofobia, misoginia, racismo, sexismo y xenofobia observados en partidos de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, las dos principales competiciones de clubes organizadas por la confederación. Entre 2016 y 2026, la Conmebol elevó 84 expedientes vinculados con estos temas. De ellos, 34 involucraron a clubes argentinos por incidentes protagonizados por sus hinchas, por lejos, la cifra más alta entre los países de la región. Le siguen Uruguay, con 10 expedientes, y Paraguay, con ocho.
Las sanciones aplicadas han incluido multas económicas y advertencias, pero también medidas que afectan la asistencia a los partidos, como jugar a puerta cerrada, el cierre parcial de estadios o la prohibición de ingreso de aficionados. El código disciplinario de la Conmebol también contempla la suspensión de participar en torneos y medidas más leves como la obligación de exhibir mensajes contra la discriminación.
Nacional, por ejemplo, fue multado en mayo de 2025 con US$ 45.000 luego de que un hincha del equipo realizara gestos que imitaban a un mono durante un partido por la Copa Libertadores contra Internacional de Porto Alegre, en Brasil. Al partido siguiente, como local en el Gran Parque Central, el equipo estuvo obligado, además, a exhibir un cartel con la frase “Basta de Racismo” al inicio del partido, al momento de la formación de los equipos. En setiembre del mismo año, fue Peñarol el sancionado con US$ 120.000 de multa y la misma acción de cartelería del equipo, tras detectarse que, en un partido como local ante Racing de Argentina, un hincha le gritó “macaco” al árbitro brasileño Raphael Claus.
Este tipo de situaciones, habitualmente vinculadas con episodios de racismo contra futbolistas o aficionados brasileños, también ha generado cuestionamientos de dirigentes y clubes sudamericanos respecto de la responsabilidad disciplinaria que la Conmebol atribuye a las instituciones por conductas individuales de sus hinchas. El debate no se centra en la condena de los actos racistas, sino en el alcance de la responsabilidad del club y en la proporcionalidad de las sanciones económicas o deportivas aplicadas. También a cierta persecución de los espectadores, a quienes se busca identificar antes, durante y después de los partidos a partir de imágenes de televisión, videos registrados y difundidos por otros aficionados en redes sociales, así como al uso de sistemas de monitoreo digital con cámaras de vigilancia dentro de los estadios.
En 2022, la Conmebol multó a River Plate de Argentina con US$ 30.000 por los gestos racistas de un hincha que arrojó bananas hacia la tribuna de Fortaleza de Brasil durante un partido de la Copa Libertadores. El club apeló la sanción y sostuvo que había adoptado medidas de seguridad y comunicación para prevenir este tipo de hechos y que, una vez identificado el responsable, lo había suspendido como socio.
El entonces vicepresidente de River, Ignacio Villarroel, defendió públicamente la posición del club: “Estamos siempre a disposición de Conmebol para que estas cosas dejen de existir. Pero en este caso vamos a apelar la sanción porque creemos que como club hicimos todo lo que correspondía”.
Los cuestionamientos, y la prioridad que la Conmebol parece otorgarle a Brasil en este tipo de situaciones, también partieron desde Uruguay. “El racismo es un tema importante, me preocupa, pero me preocupan más los temas de xenofobia en Brasil, porque cuando vienen acá los tratamos como señores y cuando vas allá te matan a palos”, afirmó Eduardo Ache, integrante del Comité Ejecutivo de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), entrevistado el año pasado en Carve Deportiva. El apunte de Ache refiere a los operativos policiales destinados a controlar a los hinchas visitantes que viajan a Brasil para acompañar a sus equipos, un asunto que en los últimos años ha generado reiterados episodios de violencia, detenciones y cuestionamientos por el accionar de las fuerzas de seguridad.
Semanas después fue el presidente de la AUF, Ignacio Alonso, quien planteó sus discrepancias: “Hay una preocupación creciente para perseguir el fenómeno del racismo, pero observamos muchas veces que, del otro lado, del equipo brasileño y de las autoridades de gobierno brasileñas, no dan una respuesta que nos dé tranquilidad a la hora de jugar los partidos en Brasil”, dijo al canal Showsport de Córdoba, Argentina.
¿Qué recomendaciones están bajo estudio de la AUF?
El nuevo manual de la Conmebol argumenta que Sudamérica es una región profundamente diversa, construida sobre la presencia histórica de pueblos indígenas, poblaciones afrodescendientes, comunidades migrantes y múltiples identidades culturales, lingüísticas y nacionales. Sin embargo, esa diversidad convive con desigualdades estructurales heredadas de procesos históricos de colonización, esclavitud, exclusión social y jerarquización racial.
Ese contexto genera “formas de discriminación que no quedaron en el pasado y que todavía se expresan en la vida cotidiana, en las instituciones y también en el fútbol bajo la forma de cánticos, insultos, gestos, burlas, símbolos, publicaciones digitales o expresiones aparentemente normalizadas por la rivalidad deportiva, que no afecta a todos por igual sino principalmente a las personas afrodescendientes, indígenas, migrantes, mujeres, personas con discapacidad y personas LGBTIQ+”.
En esa línea, la Conmbebol menciona insultos como “negro de mierda” y “muerto de hambre”, o cánticos como “a estos putos les tenemos que ganar” y “pará pará pará, sacale una foto, se van para XXX con el culo roto”.
“Son expresiones utilizadas para descalificar al equipo rival mediante asociaciones ofensivas con la orientación sexual, reforzando prejuicios y estigmatización”, afirma sobre los últimos dos ejemplos. “La competencia o la identidad nacional no pueden utilizarse como justificación para reproducir discursos de odio o prácticas que humillan, excluyen o violentan a personas o comunidades”, concluye.
El gesto de taparse la boca al dirigirse a un rival todavía no está contemplado como causal específica de sanción en el fútbol uruguayo.
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El documento está bajo análisis de la AUF para su posible aplicación en Uruguay, lo que implicaría definir cómo articular las recomendaciones con normas disciplinarias. No se prevé, sin embargo, una definición a corto o mediano plazo. La AUF, por ejemplo, tiene también en análisis la nueva disposición de la International Football Association Board (IFAB) que permite expulsar a un jugador que se tape la boca con la mano, el brazo o la camiseta mientras se comunica con un adversario. La medida busca evitar que un futbolista oculte expresiones ofensivas o discriminatorias cuando le habla a otro jugador.
La IFAB es el organismo encargado de establecer y modificar las reglas de juego del fútbol en el mundo. La modificación que habilita sancionar a los jugadores que se cubran la boca durante determinadas comunicaciones ya fue incorporada por la FIFA durante el último Mundial.
La AUF ya cuenta desde 2016 con un protocolo para actuar frente a cánticos y otras conductas discriminatorias en los estadios. Prevé mecanismos para identificar a quienes inicien estos cánticos, con la posibilidad de incorporarlos a la lista de personas inhabilitadas para ingresar a espectáculos deportivos. El protocolo tuvo un nuevo impulso en los últimos años, aunque su aplicación en los partidos ha sido limitada: la interrupción del juego depende de la decisión del árbitro y de la intensidad y persistencia de la conducta, por lo que no todos los episodios terminan con la detención del partido.