La inversión en maquinaria por parte de los productores agrícolas perdió dinamismo en el último trienio. En la campaña más reciente, finalizada en junio, registró un descenso de 6%, de acuerdo con el índice de inversión elaborado por el estudio contable Carle & Andrioli con base en información de los montos importados de tractores, cosechadoras y sembradoras de la Dirección Nacional de Aduanas.
Los valores de importación de los equipos agrícolas que componen este Índice de Inversión en Maquinaria Agrícola (Idima) totalizaron US$ 187 millones en la zafra 2025-2026, frente a los US$ 191 millones de la anterior campaña.
En la zafra más reciente destaca la baja de un 10% registrada en el último trimestre.
Los equipos que componen el indicador con mayor caída fueron las sembradoras (16%); las cosechadoras descendieron 5% y los tractores se mantuvieron. Estos últimos se sostuvieron como los de mayor participación en la inversión total, seguidos por las cosechadoras; entre ambos acumulan casi 80% del total.
El Idima considera los valores importados de las principales maquinarias agrícolas, que constituyen los componentes más relevantes de la inversión. No incluyen implementos agrícolas importados o nacionales, ni la venta en plaza de equipos de segundo uso.
La inversión en equipos agropecuarios se complementa con la fabricación nacional, que, de acuerdo a información del Instituto Uruguay XXI, comprende más de 300 implementos destinados a ganadería, agricultura, lechería, forestación y horticultura.
El contexto y las perspectivas
En la campaña recién finalizada, en un contexto de “precios bajos, clima adverso y finanzas afectadas, se ajustó a la baja el área sembrada y las inversiones en maquinaria agrícola”, resume el análisis.
El entorno económico estuvo caracterizado por una cotización promedio del dólar un 5% inferior a la zafra anterior. “Esto volvió a presionar al alza los costos de producción en dólares de la actividad agropecuaria, junto con mayores precios de fertilizantes y combustibles por conflictos internacionales”.
El precio internacional promedio ponderado de la zafra para los principales productos agrícolas fue 2% menor, un descenso que se adiciona al 20% a la caída de la campaña 2024-2025. No es, por tanto, un “ciclo favorable” en términos de los valores, lo cual “impacta en las decisiones de inversión y en los valores exportados”, constata.
La menor incorporación de maquinaria agrícola se dio en el marco del descenso de la inversión general en Uruguay. En los nueve meses que van de julio de 2025 a marzo de 2026 —la última información disponible de Cuentas Nacionales—, la formación bruta de capital fijo disminuyó 2% frente a igual período previo.
El indicador de inversión en maquinaria agrícola por hectárea se situó en US$ 80 en la última campaña, similar a las dos anteriores.
“De todos modos, el desempeño de la inversión agrícola del último quinquenio determinó mejoras del parque de equipamiento y en la capacidad productiva por el dinamismo de la inversión en las zafras 2021-2022 y 2022-2023 favorecido por el ciclo de precios altos”, acota el informe.
Por su parte, el indicador de productividad promedio ponderado por hectárea (IPPA) elaborado como parte del análisis por Carle & Andrioli mostró que las inversiones han contribuido al incremento de los rendimientos productivos de 16% de la última década.
Además de mayores rendimientos, la inversión en nuevos equipos contribuye a la automatización de los procesos y optimización de tiempos de tareas, con adecuación de costos de producción en insumos y mano de obra.
Hacia delante, el análisis señala que para la zafra 2026-2027 las estimaciones proyectan un incremento de superficie de cultivos de invierno. A pesar del descenso previsto del área de trigo, la recuperación de la superficie de cebada y un nuevo incremento del cultivo de colza impulsan su expansión.
El estudio contable sostiene que, en los cultivos de verano, el arroz, con un precio provisorio de US$ 9,10 la bolsa, podría bajar nuevamente su área, mientras que hay expectativas de incremento de superficie de maíz. A su vez, en las decisiones de área a plantar de soja, podrían influir los bajos rendimientos de la zafra anterior, a pesar del reciente repunte de los valores.
Afirma que los avances de la tecnología aplicados a la agricultura “brindan oportunidades para su eficiencia productiva, para gestionar los riesgos climáticos y la calidad de su producción. Sin embargo, los resultados de la última campaña y las expectativas del sector no constituyen un punto de partida favorable para recuperar el dinamismo de la inversión agrícola en la zafra 2026-2027”.
Agrega que, con posterioridad al 30 de junio, los conflictos geopolíticos a escala mundial “determinan nuevos cambios en los precios de combustibles, fertilizantes y cereales y consecuentemente en los resultados agrícolas”. En ese marco, “en el largo plazo para el desarrollo sostenible de la agricultura será clave la tríada rentabilidad-inversión-productividad”.
Financiamiento e incentivos
Respecto del financiamiento para la inversión, el análisis observó que los préstamos bancarios al agro en su conjunto cerraron la zafra 2025-2026 en valores máximos en dólares corrientes (US$ 4.090 millones a mayo, un 4% de incremento en los últimos 12 meses). La actividad agrícola representó casi un tercio del total de préstamos al campo; la cartera de ese subsector creció 5% en el último año.
Para la nueva zafra, “dado el margen negativo de la última campaña, los cultivos de verano requieren de las instituciones bancarias asistencia para recomponer su capital de trabajo”, indica. Agrega que, en particular para el sector arrocero, el Banco República ha comunicado medidas de apoyo que comprenden refinanciación de pagos de capital de préstamos existentes e incremento de las líneas de crédito para el cultivo 2026-2027.
Si bien la rentabilidad agrícola actual “no es positiva”, las inversiones en equipos agrícolas tienen la posibilidad de usar los incentivos de la promoción de inversiones para disminuir su impuesto a la renta. Las pequeñas y medianas empresas tienen porcentajes y plazos adicionales.
Según un análisis a partir de cifras publicadas en los últimos días por el Ministerio de Economía, la consultora CPA/Ferrere señaló que el sector agropecuario alcanzó en 2025 el mayor nivel de inversión promovida desde que existen registros, con US$ 241 millones. Además, el agro incrementó su peso en la cantidad de proyectos que pasaron por la Comisión de Aplicación (Comap) del régimen y significó un 27% del total.