La aceleración de las ventas de vehículos eléctricos que se viene registrando en el último año encendió un debate entre los privados y dentro del gobierno en torno a la necesidad de revisar las exoneraciones impositivas a la electromovilidad.
Con el sistema actual de incentivos, Ancap prevé que en una década comenzaría el “declive” del consumo de combustibles fósiles; sería más pronunciado para las naftas
La aceleración de las ventas de vehículos eléctricos que se viene registrando en el último año encendió un debate entre los privados y dentro del gobierno en torno a la necesidad de revisar las exoneraciones impositivas a la electromovilidad.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAl contrapunto entre las declaraciones de los ministerios de Economía, de Industria (MIEM) y de Ambiente se sumó el cruce de cifras y análisis entre las gremiales de importadores de vehículos, los estacioneros y la asociación de energías renovables.
Ese clima “picante” sobrevoló, el martes 16, en un evento organizado por la Unión de Vendedores de Nafta (Unvenu) en el Hotel Cottage en el que participaron representantes de los sellos mayoristas, distribuidores minoristas y jerarcas de la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea), la Dirección Nacional de Energía (DNE) del MIEM y Ancap. Allí, en algunas rondas de empresarios propietarios de estaciones de servicio se intercambiaban argumentos sobre la necesidad de adaptar su negocio a corto y mediano plazo, según la ubicación geográfica —ya que en el interior el impacto en las ventas de combustibles no es significativo— o la realidad socioeconómica de la localidad, y en otras hasta se bromeó con la idea de “armar una brigada para salir a cortar cables”.
La directora nacional de Energía, Arianna Spinelli, declaró a Búsqueda que todavía se está “muy lejos” de una afectación en las ventas de combustibles fósiles en el mercado uruguayo visto como un todo, a raíz de la mayor venta de vehículos eléctricos. Estos son un 2% del parque total, señaló.
Reconoció que “hay temor en el sector sobre la velocidad en que se está dando la introducción de la electromovilidad”, pero alegó que las ventas de nafta en Uruguay “vienen creciendo año a año, incluso en este” 2026.
La jerarca consideró que “es muchísimo más importante lo que bajó el precio de la tecnología, que hace que los autos eléctricos estén a los precios competitivos que están teniendo en el mercado, que (la incidencia de) los incentivos por el lado del Imesi (Impuesto Específico Interno) a la importación”. Por eso, estimó que el “pequeño ajuste que pueda llegar a suceder no va a cambiar que alguien decida o no comprar un vehículo eléctrico”.
Agregó que hay opiniones divergentes entre los ministerios, pero descartó una “real confrontación” sobre el fondo o el “rumbo” de la política de movilidad sostenible en el país. Dijo que en el marco de la Comisión Interministerial de Movilidad Sostenible las carteras vienen analizando las posibilidades de realizar “pequeños ajustes” a la política de incentivos vigente.
Señaló que hace 12 años que se empezó a trabajar con foco en la eficiencia energética y evolucionando hacia la política de movilidad sostenible, y recordó que el gobierno anterior instauró una “nueva gobernanza” con la comisión que quedó instalada en este período y en la que participan los ministerios de Industria, Economía, Vivienda y Ordenamiento Territorial y de Ambiente.
Aclaró que se estableció que, en los primeros años, el liderazgo de la comisión está a cargo del MIEM, si bien será algo rotatorio. Y apuntó que entre las líneas de trabajo establecidas en ese ámbito está la revisión de los aspectos tributarios. “Tiene lógica, va a pasar a lo largo del tiempo, vamos a tener que volver a ello. Pero nada cambia el rumbo, la intención que tiene el país de cumplir con sus compromisos ambientales”, remarcó Spinelli.
Dijo que cuando se tome una decisión al respecto se hará una comunicación por parte de los ministros involucrados y será la posición del gobierno en su conjunto.
Alegó que “es natural” que los ministerios tengan distintas visiones sobre una misma temática, porque lo miran desde diferentes ángulos. A su juicio, esa es la “fortaleza” que tiene haber establecido una gobernanza en la que todos los ministerios discuten y ponen arriba de la mesa las visiones para enriquecer el “análisis”.
Apuntó que “quizás” los ajustes se introduzcan en el próximo proyecto de Rendición de Cuentas y aseguró que, en cuanto a la “gradualidad” de los cambios, “todos los ministerios tienen la misma idea”.
Semanas atrás, el jerarca de Economía, Gabriel Oddone, informó que se estaba trabajando para “poder revisar el régimen de promoción de venta de vehículos eléctricos con el propósito de no hacer tan beneficiosa esa compra”, en el entendido de que el “régimen maduró”. Luego, la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, aseguró que esa “no es una decisión tomada” y consideró que no es el “momento oportuno” para cambiar las reglas en ese mercado.
La directora de Energía aclaró que, si bien el foco principal de la descarbonización en la actual administración se ha puesto en el transporte colectivo de pasajeros y de carga en este período, por su impacto en la disminución de los gases de efecto invernadero, ello no significa que se deje atrás la electromovilidad individual, por los “desafíos” que plantea en cuanto a la infraestrucutra de carga, la regulación y normas de seguridad, etcétera.
Spinelli comentó que otros aspectos que la DNE también analiza tienen que ver con la infraestructura de puntos de carga, evaluando y haciendo escenarios sobre cómo podrían llegar a darse los cambios a mediano y largo plazo, atendiendo todas las afectaciones posibles para asegurar una “transición justa”.
Por otro lado, la jerarca se refirió a la necesidad de que el empresariado de las estaciones de servicio sea “creativo” y “pongan cabeza” para que, ante el avance de la electromovilidad, puedan “reconvertir con tiempo” sus negocios para que no haya afectación en el empleo. Ese tema fue uno de los centrales en el evento de la Unvenu. Algo similar —planteó Spinelli— se viene analizando con los talleres mecánicos para atender la demanda de reparaciones de los vehículos enchufables.
Otro tema que la DNE está trabajando en el Comité de Coordinación Energética con los entes energéticos (UTE y Ancap), y que involucra a las estaciones de servicio, tiene que ver con cómo expandir la red de cargadores para los vehículos eléctricos.
En paralelo, Spinelli planteó que, para principios del 2027, la DNE se propone generar un registro de operadores de punto de carga a fin de obligar a presentarse ante el MIEM con la información necesaria para prestar servicios en la vía pública y lograr leer información de carga en línea, como herramienta básica para tomar decisiones de política.
La directora también manifestó expectativas en cuanto al trabajo que la Ursea viene desarrollando para mejorar el marco regulatorio en el que actúan los agentes que participan en la distribución secundaria de combustibles líquidos: los sellos o distribuidores mayoristas, los transportistas y los estacioneros.
El regulador, que ya está convocando a las partes a una mesa de trabajo para la revisión integral de la normativa, está “liderando” el diálogo con algunos insumos recogidos en el último tramo del año pasado. “Esa es una línea de base, pero la Ursea va a tener la libertad de poner otras cosas arriba de la mesa”, planteó.
Spinelli dijo que está “pendiente” concretar los contratos entre Ancap como suministrador de combustible y los sellos mayoristas —Axion, Disa y Ancap—, a fin de pautar claramente las condiciones, derechos y obligaciones entre las partes. A su juicio, es uno de los primeros puntos que se deberían “despejar”, para seguir regulando aguas abajo de Ancap.
En el primer intercambio que tuvieron con esta administración, los actores de la cadena coincidieron en que la normativa desarrollada en el período anterior se hizo de forma “desordenada” y “no cumplió con mejorar la eficiencia” del sistema, porque fue “incoherente y poco clara”, lo cual generó “incertidumbre” en el mercado, según un informe de la DNE que sintetizó las posturas.
Ahora, la Ursea se propone, para fines de 2027, aprobar una reglamentación integral y definitiva en diálogo con los distintos agentes. Spinelli prefirió no adelantarse y “estar abiertos a escucharse entre unos y otros, poner arriba de la mesa lo que están dispuestos a ceder y también a pedir”.
Argumentó que “lo mejor es que entre todos se vean las salidas más viables y encontrar un punto de acuerdo entre lo ideal y lo posible” para “salir de este proceso con el mercado funcionando, con claridad, transparencia y los roles de todos los actores bien delineados, para que todo funcione mejor” en un sector en el que la demanda evolucionará a la baja por la política de descarbonización.
En uno de los paneles del evento de la Unvenu, la presidenta de Ancap, Cecilia San Román, informó que, en el actual escenario de subsidios y de crecimiento del parque automotor eléctrico, el ente proyecta que en 2029-2030 habría un “pico de consumo” de combustibles, que luego pasaría por una “meseta”, para iniciar una fase de “declive” en la comercialización desde el 2036 en adelante. En esa última etapa, el escenario de afectación del mercado de los combustibles fósiles sería más acentuado para las naftas —donde el volumen podría caer entre 40% y 60% hacia 2050— que para el gasoil, que disminuiría sus ventas entre 15% y 20%.
Para “dar tranquilidad”, San Román aclaró que esta proyección podría variar si se “desincentiva” la electromovilidad y que con el escenario de afectación proyectado al 2050 se volvería a volúmenes de venta similares a los del 2010-2015.
Si bien señaló que el mercado se encuentra en un momento “bisagra”, en el que se trabaja en “volver a planificar la estrategia energética” para el país, la “transición es lenta”, lo que permite recorrerla de mejor manera.
Para la titular de Ancap, el escenario productivo para la refinería de petróleo —con la evaluación que surge del avance de la electromovilidad en el país— sería “similar”, aunque plantearía para el ente la necesidad de colocar el excedente de naftas en el exterior. En esa ecuación, dijo, se debería “empezar a pensar la empresa en un sistema no monopólico, sino mirarlo en forma muy competitiva, en el que se trabaje fuertemente en la eficiencia y reducción de costos para poder competir con la región”, para colocar el excedente.