En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Falta de “agenda” y lentitud en torno a la infraestructura no son “gratis” para el país, se quejan constructores
Tras el “susto grande” que el sector tuvo con la caída del precio del dólar, el presidente de la Cámara de la Construcción proyecta un nivel de actividad “estable” para este año si la inversión pública prevista se concreta
Alejandro Ruibal, presidente de la Cámara de la Construcción y director de Saceem.
A juicio del presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay (CCU), Alejandro Ruibal, Uruguay es “lento” para definir la realización de obras de infraestructura, y eso no resulta “gratis” para el país porque se terminan pagando “costos hundidos” o afecta la productividad de la economía o la calidad de vida de las personas. Por eso, dice, hace falta una agenda con proyectos de infraestructura “ambiciosos”, como el puerto de aguas profundas en Rocha u otros que permitan “renovar la cartera” de inversión y obras para que la actividad no decaiga.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
El empresario, director general de Saceem, señala que la construcción tiene una “perspectiva estable”, “siempre y cuando” se realicen las obras públicas planificadas y el gobierno pueda “sobrellevar” el impacto de los cambios que en el mundo y en la región sucedan, como hasta hace algunas semanas ocurrió con la caída del valor del dólar.
Ante una situación “tan frágil como podemos tener” para atraer inversiones, Ruibal advierte la necesidad de que “sindicatos, gobierno y empresarios” estén alineados para proteger “el negocio”. En ese marco, y de cara a la negociación de salarios en el sector, alegó disposición a conversar sobre la reducción de la jornada de trabajo, pero si se gana flexibilidad y se cuida la “salud” de las empresas.
A continuación, una síntesis de la entrevista que Ruibal mantuvo con Búsqueda.
—¿Cómo comenzó este año en términos de actividad para el sector?
—Estamos arrancando. La construcción sigue estando muy apalancada por la obra de arquitectura, básicamente privada, en el marco de las exoneraciones impositivas. Hay que reconocer que eso ha sostenido la actividad y el empleo. Después hay inercia de obras viales que venían de atrás; se terminó la ruta 9, se está haciendo la conexión de la ruta 8 y la Interbalnearia, algunas en el interior, pero se están terminando, hay que renovar. El ferrocarril (Central) se terminó hace tiempo ya, hay que ampliarlo.
Además, el Presupuesto (quinquenal) se votó casi que sobre fin del año pasado y ahí es donde se empezaron a tener los planes de cómo gastar. La inversión pública, para nuestro negocio, es muy importante.
Alejandro Ruibal.jpg
Alejandro Ruibal.
Javier Calvelo/adhocFotos
Hay sectores en los que se va a invertir más y en otros menos. Se va a invertir mucho más en obras de agua, saneamiento y movilidad urbana. Ahí estoy esperando qué solución es la que al final se va a adoptar. Lo que veo muy bien es que se va a invertir fuerte en movilidad; Montevideo lo pide a gritos, y también en la zona de los accesos, sobre todo por el este.
Y se va a invertir un poco menos, si tomo el quinquenio, en obras de vialidad en el interior del país, con foco en la parte periférica de la ciudad, de los suburbanos, los accesos a Montevideo y del este.
UTE sigue con su plan de negocio y Antel tiene su inversión más que nada en equipos, pero va a construir un data center.
En el sector privado distingo la vivienda, los data centers —sobre todo el de Google— y algunos inversores en el área forestal, de aserradero, en el norte del país.
—La iniciativa privada en obras no está siendo un instrumento relevante como en el período pasado. ¿A qué lo atribuye?
—La herramienta iniciativa privada, que nunca se había utilizado tanto como en el gobierno pasado, donde se presentaron muchísimas —si bien muchas quedaron por el camino, algunas se ejecutaron o se están ejecutando—, no es la elegida en este gobierno. A ver, el otro era un gobierno liberal, este es un gobierno de izquierda; son más planificadores, si bien tenemos un ministro de Economía muy promercado.
—La CCU reiteró la necesidad de crear una agencia de infraestructura, propuso un plan para reducir asentamientos y una cartera de proyectos de alto impacto. ¿Tuvo eco en esos planteos?
—Un trabajo del economista (Ignacio) Munyo para la cámara buscó poner temas arriba de la mesa, una agenda de actividad, de infraestructura. Hace falta propuestas de proyectos ambiciosos, disruptivos, cosas como tuvimos en los primeros 20 o 30 años del siglo XX. Hace falta una agenda, hay que pensar un poquito fuera de la caja. Los privados podemos ayudar en eso a generar una usina de ideas. Más allá del interés del negocio, podemos ser un actor válido para contribuir al debate.
Estas cosas llevan tiempo, somos lentos en Uruguay, pero a veces uno ve que empiezan a decantar para el lado bueno. La Corporación Nacional para el Desarrollo ve la necesidad de la planificación a largo plazo, del concepto de agencia de infraestructura.
Estos temas, en general, los pateamos para adelante porque pensamos que las infraestructuras que no se hacen son algo gratis… ¡No! Las pagamos por los costos hundidos, o porque la gente vive peor, o porque la productividad del país no es la que deberíamos tener o no tenemos el agua que deberíamos tener.
Si a todo le vamos a buscar el costo político, si los decisores están midiendo permanentemente el costo político y buscan que sea nulo, no vamos a hacer nada, porque siempre hay alguien en contra. Alguien tiene que tomar las decisiones y llevar adelante las cosas.
El puerto de aguas profundas es para mí el gran tema que tiene que estar en la agenda en un país como este, que tiene costa oceánica. Hasta el día de hoy rindió el puertito que tenemos.
—¿No se repartiría la misma carga con Montevideo?
—Cada puerto tiene un hinterland, una zona, y se puede especializar más en determinados productos.
Ahora se está hablando de la hidrovía con Brasil. Los brasileros promocionan que la conexión en la zona de la laguna Merín podría captar 1 millón de hectáreas de producción de Uruguay hacia el puerto de Rio Grande do Sul. ¿Y nosotros? Hay que armar un puerto acá y captar la cuenta de este lado. Un puerto de terminales multimodal y modular. Hay que hacer primero el puerto profundo, es el tema que hay que reflotar, para competir con la terminal de contenedores de Montevideo, porque obviamente que si tenés una terminal algún contenedor va a venir. Es un proyecto que tiene total vigencia. Para mí, el lugar es La Coronilla. Desde 1902 estaba esa idea… Nos lleva mucho tiempo. Además, habrá aeropuerto en Rocha.
Ruibal 2.jpg
Javier Calvelo/adhocFOTOS
Estoy de acuerdo con que se haga la hidrovía porque tiene que haber competencia, el productor del país tiene que tener su mejor ecuación logística.
Pero acá tenemos un tema de no hacer las infraestructuras. Demoramos muchísimo, se avanza a paso uruguayo. El ejemplo es el agua. Hace 15 o 20 años que estamos hablando; todos los veranos estamos con un susto bárbaro, y sale agua marrón por la canilla. Claramente hay que hacer una planta potabilizadora moderna para salir de la capacidad limitada que tenemos. Después podremos discutir la fuente… No voy a agregar temas de discusión a todo lo que se está hablando, pero por lo menos vamos a tener 200.000 metros cúbicos más de agua, con una tecnología de punta. Este es el tercer gobierno (que evalúa el tema). Esperemos que se concrete.
—El Ministerio de Vivienda anunció varios programas. ¿Cómo analiza el plan quinquenal?
—Tuvimos varias reuniones con la ministra de Vivienda y el equipo. En el programa Entre Todos no participamos mucho las empresas de la CCU, y me da la impresión de que es para empresas medianas y chicas; el programa Más Barrio también…
Estamos esperando y le vamos a pedir una reunión para tener un retorno sobre el plan de vivienda que propusimos para la erradicación de asentamientos, eventualmente un plan masivo, de decenas de miles de viviendas para construir. Estamos prontos para participar, porque tenemos los recursos, la voluntad y las herramientas para financiar, tipo PPP (participación público-privada), para obra y mantenimiento.
En gobiernos pasados, por imaginar que se podían hacer casas a determinado valor, no se hizo nada. Las cosas valen lo que valen y cuestan lo que cuestan.
—La construcción sigue teniendo un buen nivel de empleo. ¿Qué proyecta para este año?
—Según el Centro de Estudios de la Industria de la Construcción, la perspectiva es estable, siempre y cuando las inversiones que el Estado dijo que iba a hacer se hagan, y en el tiempo que se dijo. También hay que ver si se renuevan y encadenan los proyectos, porque, si no empezás a renovar la cartera, baja la actividad. El susto grande nos lo pegamos con el dólar, no tanto por la inversión (pública).
—La caída del tipo de cambio enfrió los planes de inversión de los promotores. ¿Cómo pegó en el resto?
—El dólar pegó por dos cosas. Una, porque les pegó a los desarrolladores; por eso creo que el Ministerio de Economía (MEF) y el Banco Central reaccionaron bien, pero hay una luz amarilla, se dan cuenta del problema. Ahora, por más que acá se quiera imponer que se vendan apartamentos en unidades indexadas, en Punta del Este no le vas a vender a nadie. Estoy de acuerdo con que hay que hacer el esfuerzo (por desdolarizar la comercialización), pero no es para el público general, y menos para el inversor extranjero.
Ruibal recuadro.jpg
Javier Calvelo/adhocFOTOS
Y la bajada del dólar también va a pegar en el crecimiento de la economía y en el Producto Bruto Interno, más allá de que las exportaciones vienen bien. Pero esas exportaciones en dólares son menos pesos y los gastos del gobierno son en pesos. Quiero ver qué pasa porque, si crecemos menos, el gobierno tiene un problema con el déficit, y eso puede impactar en las inversiones. Yo soy hincha de Gabriel (Oddone), tenemos el ministro que tenemos que tener, pero magos no hay.
Entonces, lo del dólar al que le pegó más, al que asustó más, es al promotor de vivienda; después, a los otros que trabajamos para el Estado lo que nos asusta es tener inflación en dólares. La caída estrepitosa del dólar es mala para nuestro negocio.
—Se acerca la negociación del convenio en el sector, y el Sunca (Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos) ya dijo que buscará un ajuste superior al de las pautas y quiere discutir la reducción de jornada laboral sin pérdida de salario. ¿Lo ve viable?
—El Sunca tiene su plataforma, nosotros vamos a tener la nuestra. No tenemos ningún problema en sentarnos a conversar una posible reducción de la jornada laboral, pero no sé qué es lo que podemos acordar. Tampoco somos necios y miramos lo que pasa en el mundo. Lo que digo es que en cualquier acuerdo vamos a buscar defender la salud de las empresas y poder mantener los puestos de trabajo. La productividad, la flexibilidad tienen que estar en juego. Capaz que se puede llegar a bajar algo, pero ganando en flexibilidad, o capaz que hay que cambiar algunas otras cosas. Si van a plantear eso, entonces, ¿qué otras cosas estamos dispuestos a cambiar? No estamos cerrados a la banda de que no se pueda bajar (la jornada), pero en cualquier cosa que hagamos tenemos que proteger el negocio, proteger la productividad, proteger que los clientes sigan invirtiendo en la construcción. Si no, no se puede. El privado que invierte en la construcción necesita tener un producto en el que le sirva invertir, que contrate a las empresas y nosotros a los trabajadores. ¿Podemos hacer cambios? Sí, protegiendo el negocio.
—¿Cómo se siente el empresariado? ¿Cree que esta discusión de la jornada protege el clima de inversión?
—No puedo hablar por todos los empresarios de la construcción, pero creo que hay mucho diálogo con el gobierno, que es receptivo. Creo que el gobierno, sobre todo anclado en el MEF, la Presidencia de la República, la Secretaría de Presidencia, da una imagen de seriedad y a nivel contractual, lo que es un activo.
Lo que sí tengo es cierto grado de preocupación por cómo podemos sobrellevar los cambios en el mundo y en la región. Hasta ahora lo estamos piloteando bien, pero se le ha complicado la hoja de ruta al gobierno… Acabamos de recibir un shock, como la caída del dólar, y se reaccionó bastante bien.
También estoy viendo que, si no se alinean todos los jugadores —sindicatos, gobierno y empresarios— con una situación tan frágil como podemos tener, en la cual no sobran los inversores que vengan al país —porque no estamos en el 20% de inversión sobre el PBI, estamos en el 15%— y no entienden que tenemos que trabajar protegiendo el negocio, ahí mi optimismo se degrada.