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Adam Smith no era “proempresario”, sino “procompetencia”, coincidieron Leonidas Montes, director del Centro de Estudios Públicos de Chile, y el presidente del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), Hernán Bonilla, al exponer en un evento efectuado el martes 7, en Piso 40, convocado para reflexionar sobre la vigencia del pensamiento de ese economista escocés, a 250 años de la publicación de La riqueza de las naciones. En ese libro, Smith criticó el mercantilismo y postuló que el bienestar social se alcanza a través del crecimiento económico y de la libre competencia.
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Nacido en Escocia en 1723, Smith “era procompetencia, porque solo había monopolios. En cierta época había una sola persona que podía vender un cierto producto y una sola compañía que concentraba la mitad del comercio del mundo, la East India Company”, recordó el chileno.
“Era una sociedad en la que no existían empresas ni empresarios; eran muy pocos, eran pequeñas manufacturas. Cuando (Smith) habla de los mercaderes se está refiriendo a los monopolistas que querían abusar (…). Él hubiera defendido el concepto de empresario que tenemos hoy día, donde se compite en una cancha lo más pareja posible y lo que realizan esos empresarios promoviendo su propio interés genera, diría Smith, si hay competencia, un tremendo progreso para la sociedad”, añadió.
Según Montes —como Bonilla, un admirador de Smith—, si al pensador escocés “le tocara haber visto lo que ocurrió en términos de desarrollo económico, él hubiera considerado a un empresario como un filósofo. Un empresario que quiere llevar adelante su proyecto, así como un filósofo que quiere mejorar su condición publicando un libro, es parte de las reglas de juego y es parte de la diversidad y pluralidad que defiende Adam Smith”.
Recordó que el propio Smith se consideraba un filósofo, y le atribuyó “la mejor definición” de lo que hacían esos pensadores: “Es el que no hace nada, pero lo observa todo (…). Eran grandes observadores de la realidad”.
Actualidad chilena
Sobre el final de la charla, el director del Centro de Estudios Públicos se refirió a la actualidad política de su país y la reciente instalación —en marzo pasado— de un nuevo gobierno, encabezado por el conservador José Antonio Kast, del Partido Republicano. Trazó algunos paralelismos con Uruguay.
“Como todos los comienzos hoy en día, no ha sido fácil. No hay que olvidar lo que ha sucedido en Chile; Chile y Uruguay tienen bastantes similitudes. Acá hay un Frente Amplio, allá también hay uno (…). Chile ha vivido en los últimos 12 años un estancamiento económico, muy parecido al que han tenido ustedes. Tuvimos un crecimiento económico sorprendente desde la llegada de los Chicago Boys, desde 1985 hasta 2012, a tasas promedio de en torno al 6%”, repasó.
Agregó que, con el segundo gobierno de la presidenta Michelle Bachelet (2014-2018), “se produjo un estancamiento económico” y las tasas de expansión rondaron el 2% anual en promedio.
Luego, al presidente Sebastián Piñera, en su segundo gobierno (2018-2022), le tocó enfrentar “el famoso estallido social”, avanzó.
Sostuvo enseguida que “Chile es parecido a Uruguay en muchos aspectos; éramos los más aburridos de Latinoamérica en una época. Chile no había enfrentado, al igual que ustedes, niveles de violencia como los que vimos en ese entonces. Simultáneamente, se quemaron varias estaciones de metro (…). Chile era tan pacífico que no existía (servicio) de inteligencia, no era necesario. Ustedes veían a millonarios en el metro (…). El metro era un símbolo” y “algo que unía” a la sociedad. Pero eso cambió tras ese estallido popular, en octubre de 2019, dijo.
“Fue un momento difícil para el presidente Piñera y para los chilenos”, que dio paso a un llamado para someter a consideración una nueva Constitución, aunque, según Montes, era “completamente falso” sostener que la que estaba vigente era “la de Pinochet”. Pasado el tiempo, dijo, ahora hay “conciencia” de que esa experiencia reformista fue la “forma de rescatar la institucionalidad democrática chilena, que sigue siendo muy sólida”.
Boric, un “paréntesis”
Comentó que el presidente Gabriel Boric llegó al gobierno en 2022 con una “agenda transformadora” que se iba a encaminar en una nueva Constitución, que, sin embargo, tuvo un “rechazo contundente”. Agregó que luego hubo un “segundo experimento constitucional”, que “también fracasó”, y “ya se olvidó el tema. Eso fue un gran logro —muy costoso por cierto—, porque se volvió a la estabilidad”.
Sentenció que el gobierno de Boric fue “prácticamente un paréntesis”.
“Lo bueno es que hoy existe conciencia de la importancia de retomar el crecimiento económico” y de “recuperar la seguridad”, rescató Montes, un ingeniero civil industrial con posgrados en Economía por la Universidad de Cambridge en el King’s College. Según él, el nuevo gobierno “llegó con esa promesa”, y que, como liberal, Kast hará esfuerzos por dinamizar la economía chilena.
Cerró: “Espero que en este plazo de cuatro años logremos recuperar esa senda de crecimiento que caracterizó al país durante tanto tiempo”.