Su piso 18 será un centro de “fusión de inteligencia”, que incluirá una sala de crisis, donde representantes de gobiernos extranjeros podrán trabajar junto a la policía estatal. Mientras se construía la torre, la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, se reunió con varias agencias estadounidenses, y afirmó que esto permitiría el intercambio de información en tiempo real entre ambos países.
Los funcionarios de seguridad ya han comenzado a operar en la torre, pero los habitantes locales señalan que esto es sólo el principio. “Es un buen esfuerzo, pero tiene sus límites”, comentó el dueño de un negocio. “El crimen organizado sigue teniendo mucho poder“, agregó él.
La administración del presidente estadounidense, Donald Trump, se ha mostrado cada vez más beligerante ante las acusaciones de colaboración entre políticos y pandillas del narcotráfico, mientras que los propios mexicanos están divididos en relación con cuánto poder otorgarles a los estadounidenses para actuar contra los narcos en su territorio nacional.
El piso 18 de la Torre Centinela es un centro de “fusión de inteligencia”, que incluye una sala de crisis, donde representantes de gobiernos extranjeros pueden trabajar junto a la policía estatal.
SSPE
El estado de Chihuahua —donde las redes del Cártel de Sinaloa y otras organizaciones transportan drogas hacia EEUU y grupos más pequeños se disputan el mercado local— está gobernado por el Partido Acción Nacional (PAN), de la oposición en México, el cual aboga por una mayor cooperación con EE.UU.
“Desde Ciudad de México no se ve a EE.UU. Nosotros lo vemos todos los días”, afirmó Gilberto Loya, secretario de Seguridad Pública del estado de Chihuahua. “No lo vemos como imperialista, sino como socio comercial“.
En Ciudad de México, sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum ha pasado de buscar vínculos más estrechos con Trump a adoptar un enfoque más antagónico. “Podemos colaborar, coordinarnos, pero no puede haber operaciones conjuntas en tierra porque para eso están las autoridades mexicanas“, dijo Sheinbaum en mayo. “Ningún gobierno extranjero puede actuar en México al margen de la ley”.
En toda Latinoamérica, Trump ha impulsado una mayor participación militar estadounidense en la lucha contra la delincuencia.
Aunque los mexicanos desean que se reduzca la violencia relacionada con las drogas —la cual ha provocado cientos de miles de desapariciones y muertes—, la intervención directa estadounidense es un tema altamente controvertido desde el punto de vista político en un país que ha sido invadido tres veces por EE.UU., y que perdió la mitad de su territorio en el siglo XIX. Son muy pocos los políticos que apoyan abiertamente la presencia de agentes estadounidenses sobre el terreno en México.
Presidenta Claudia Sheinbaum: “Ningún gobierno extranjero puede actuar en México al margen de la ley”.
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El predecesor de Sheinbaum, Andrés Manuel López Obrador, pasó seis años limitando la cooperación con EE.UU. para combatir a los cárteles. Ella utiliza un discurso similar sobre la soberanía, pero, en la práctica, su secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, se ha ganado entusiastas elogios de funcionarios estadounidenses por su amplia cooperación.
Ese enfoque parece haber dado algunos resultados positivos. El número total de homicidios y desapariciones en México ha disminuido desde que ella asumió el cargo y, a principios de este año, sus fuerzas de seguridad mataron al narcotraficante más buscado del país, Nemesio “El Mencho“ Oseguera, gracias a información de inteligencia estadounidense.
Pero eso no ha satisfecho a Trump quien, en repetidas ocasiones, ha amenazado con emprender acciones militares unilaterales contra los cárteles de la droga mexicanos que ha calificado como grupos terroristas, al tiempo que ha bloqueado la renovación del tratado comercial de Norteamérica.
En abril, EE.UU. causó conmoción en la clase política mexicana al acusar al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) de Sheinbaum, por cargos de tráfico de drogas. Rocha Moya niega los cargos. Sheinbaum se ha negado a extraditarlo a EE.UU.
La presión estadounidense se intensificó este mes con la cancelación de la visa de uno de los hijos del expresidente López Obrador, considerado el padre fundador de Morena.
Soldados del Ejército Mexicano custodian las instalaciones de la Guarnición Militar en Ciudad Juárez, estado de Chihuahua, México, el 23 de febrero de 2026.
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En ambos casos, Sheinbaum respondió con firmeza, sugiriendo que se trataba de decisiones con motivaciones políticas destinadas a perjudicar a su partido de izquierda. Sus aliados han señalado el apoyo abierto de Trump a candidatos de derecha en otros países.
Las figuras de la oposición se han aprovechado de la situación para tildar a Morena de “narcopartido”, y han alegado que la negativa de Sheinbaum a la extradición sirve para encubrir a otros colegas con presuntos vínculos con el crimen organizado.
Por su parte, Sheinbaum ha acusado al gobierno del Partido Acción Nacional (PAN) de Chihuahua de poner en riesgo la seguridad nacional al permitir que agentes estadounidenses —presuntamente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés)— participaran en una operación sin autorización federal. En abril, dos de ellos fallecieron en un accidente de tráfico cuando regresaban de la incautación de un enorme laboratorio de drogas en la montaña.
“¿Cómo pueden llamarse patriotas cuando invitan a una agencia estadounidense, en contravención de la ley, a llevar a cabo operaciones?“, dijo Sheinbaum refiriéndose al PAN, un partido conservador.
La presidenta ha negado que su gobierno protege o colabora con figuras de los cárteles.
Loya, secretario de Seguridad de Chihuahua, lamentó que la controversia probablemente dificultaría la colaboración. Él quiere que representantes de otros países, como El Salvador y Colombia, trabajen junto a la policía mexicana en la Torre Centinela, pero cualquier presencia extranjera de este tipo requeriría la aprobación a nivel federal. “Ahora que la delincuencia se ha globalizado, ya no es sólo un problema de una región de un país”, señaló Loya.
Los esfuerzos de Sheinbaum por desviar las críticas hacia el PAN no han aliviado los temores de sus colegas de Morena con respecto a las medidas estadounidenses. Un número no revelado de políticos ha perdido sus visas como parte de una táctica utilizada de manera mucho más generalizada por la administración Trump. El subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau —quien anteriormente fue embajador en México— se ha regodeado con el apodo de “El Quitavisas”. Un político de Morena comentó que algunos revisaban nerviosamente sus correos electrónicos por temor a recibir notificaciones de que sus visas para EE.UU. habían sido canceladas.
Alfonso Ramírez Cuéllar, el vicecoordinador de Morena en la Cámara de Diputados, dijo que la dinámica actual de confrontación era destructiva. “Sólo nos está separando“.
El laboratorio incautado durante la redada de abril en Chihuahua contenía más de 50 toneladas de precursores y sustancias químicas esenciales, los cuales a menudo vienen de China e India a través de los puertos mexicanos. Loya afirmó que México no podía hacerle frente por sí solo a este complejo negocio internacional. “Soy nacionalista, pero no hay nada de malo en recibir un poco de ayuda”, señaló él. “Estamos luchando contra el mismo enemigo”.
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