Provocada por la política de Estados Unidos, la grave escasez de combustible a la que se enfrenta el país lo pone a prueba: dado que ningún petrolero ha entrado en el puerto de La Habana desde hace varias semanas, las autoridades se ven obligadas a racionar. Así, los aviones que aterrizan en Cuba ya no pueden repostar allí. México, principal proveedor de petróleo de la isla desde hace un año, ha enviado barcos, pero se niega a sacrificar su relación con Washington por ella