• Cotizaciones
    viernes 12 de julio de 2024

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    Desinteligencia artificial

    por Kid Gragea

    Estuve horas pensando cómo encarar la columna de esta semana, dedicada a la inflación. Pero no cualquier inflación: me refiero a la que se ha producido con el registro de 31 postulantes y 18 partidos para las elecciones internas de fin de mes.

    Un récord absoluto.

    No sabía por dónde entrarles a las comparaciones, a las denominaciones, a las candidaturas.

    Entonces me dije, para mis (muy) adentros: que la columna la escriba la inteligencia artificial (IA). Para qué evoluciona la ciencia si no es para sacarnos de estos apuros.

    Me bajé el Chat GPT y, sin prolegómenos (que a fin de cuentas no se trata de un acto de persuasión sino de una instrucción cibernética, una orden digital), le escribí: “Requiero columna de humor político uruguayo, entre 900 y 1.000 palabras, sobre las elecciones internas de los partidos políticos, enfocada en la variedad de candidatos y de lemas participantes y que compare las opciones y saque conclusiones irónicas”.

    Demoró unos 15 segundos y me contestó: “Sugiero alternativa. Ofrezco tabla comparativa sobre filosofía espiritualista, incluyendo frases y comentarios de Krishnamurti y de Nietzsche, las biografías de ambos, textos y obra publicada”.

    Ya empecé a calentarme con esta finta. Esquivó el bulto de manera grosera. Entonces contraataqué: “Sírvase cumplir con lo solicitado, sin distraer la atención con temas alternativos, fuera de lo requerido”.

    La respuesta fue una confirmación de que le estaba sacando la pata al lazo: “Resulta casi imposible cumplir con lo solicitado. En las búsquedas realizadas se repiten contradicciones desconcertantes, terminologías no previstas en el vocabulario político comprensible, enfrentamientos conceptuales que dificultan una exposición semántica razonable para ser entendida por humanos medianamente informados”.

    “Explíquese”, le puse.

    “Bien, lo intentaré”, dijo entonces la máquina. “No existen en todo el universo político conocido partidos políticos que se denominen Partido Verde Animalista Identidad Soberana sin aclarar si lucha por los derechos de los animales y su identidad o si postula a animales a cargos electivos en uso de la soberanía; o también que se autodenominen Basta Ya sin aclarar qué es lo que basta para sus integrantes y por qué tiene que ser ya; Partido de la Armonía, sin explicitar de qué armonía se trata, si de la musical, si la del comportamiento, si la de la convivencia; Partido por los Cambios Necesarios y Patria Alternativa, que siembra con su título una tremenda confusión, ya que no se dice cuáles son los cambios necesarios ni tampoco en qué patria alternativa deberían llevarse a cabo; y mucho peor aún, un partido que se llame Devolución, señalo que es con d y no Revolución con r, como el Chat GPT de la IA pensó que sería cuando buscó entre 200 millones de datos, encontrándose un 99,8% que mencionaban la palabra revolución, y solo este que aspira a que le devuelvan algo, sin especificar qué es lo que le retienen y no le dan de vuelta”.

    Acá empecé a comprender la lógica con la que estaba razonando la máquina pero, como seguía zumbando, la dejé que siguiera buscando y explicando.

    “Y algunos de los que quedaron en el camino, señor —siguió escribiendo la máquina en la pantalla—, como por ejemplo uno que no pudo inscribir ninguna lista ni ningún candidato, que se autodenominó Sociedad Democrática Integridad Ciencia y Verdad’, que tiene nombre de esos grupos que se reúnen en el Ateneo para rondas de poesía, recitales de guitarra española y alguna charla sobre higiene dental, ¿se da cuenta?”, agregó, dando ya la idea de que la humanización cibernética del Chat GPT era mayor que la que yo me imaginaba.

    Después se la agarró con los candidatos, desconcertada por las variedades que aparecen en las internas de los partidos, con comentarios tales como “desde la IA seguimos de cerca los nombres más conocidos, lo que nos permite seguirles la pista en sus giras y conferencias, pero, por ejemplo, el Chat GPT sabe que los más conocidos en el Partido Nacional son Delgado, Raffo y Gandini, más o menos vemos aparecer de a ratos a un señor Iafigliola, pero ahora resulta que aparece una señora candidata que se llama Roxana Corbrán, que nunca había aparecido hasta ahora y que tiene mucho más nombre de escribana y ama de casa que hace una pasta frola de novela que de candidata a la presidencia”, y la siguió con los programas de los partidos y de sus líderes, diciendo por ejemplo que “no se entiende cómo hay unos que dicen que el país se cae a pedazos, mientras las exportaciones suben constantemente, la inflación baja, el salario real aumenta, baja el desempleo, se multiplican los puestos de trabajo y se agotan los viajes de paseo al exterior en las vacaciones con tres meses de anticipación… ¡y hay una candidata que dice que el gobierno fracasó y no tiene rumbo!”.

    Y todavía la completó con un comentario sobre “la desconcertante iniciativa de los trabajadores agremiados, que quieren fundir al país confiscándoles los ahorros previsionales a 1millón y medio de ahorristas, congelando en el texto constitucional una edad fija y un ingreso mínimo para los jubilados, cuando no hay nada más dinámico que eso”.

    En fin, la máquina y su Chat GPT me rezongaron con respeto y me convencieron de que ni ellas ni yo estábamos en condiciones de escribir una columna de humor político sobre un tema tan complejo y desconcertante.

    Sepan ustedes disculpar. Otra vez será.