Un plan de titulación resistido por estudiantes y docentes, más de 40 días de ocupaciones en varios centros de formación, un conflicto que se originó por “un error de comunicación” reconocido por el Codicen, más una interna estudiantil caldeada por duras diferencias y el miedo a perder el semestre como consecuencia de las medidas sindicales. En el fondo, “un problema endémico” que el propio sistema alimenta al cooptar docentes sin título. En la superficie, 15 días de paz provisoria.
El conflicto que protagonizan desde julio los sindicatos de estudiantes y profesores de formación docente con las autoridades de la educación pública por los denominados “títulos de cartón” discurre por estos días en una tensa calma construida a base de gestos de todas las partes.
El Centro de Estudiantes del Instituto de Profesores Artigas (Ceipa) resolvió este lunes en asamblea no llevar adelante ninguna ocupación hasta el 13 de octubre, cuando vuelvan a analizar la situación. En parte, porque todavía están en periodo de exámenes —se prolongó debido a la ocupación— y no se quiere afectar esta instancia. En parte, también, porque aún no tienen una postura clara y unánime sobre lo que está ocurriendo y quieren esperar. A pesar de que en un primer momento desde el Ceipa solicitaron dar a conocer en profundidad su postura sobre el plan de titulación, a último momento prefirieron no hacer ningún comentario para este informe.
En tanto, el 23 de setiembre el Consejo de Formación en Educación (CFE) emitió una resolución, a la que accedió Búsqueda, en la cual se define extender por 15 días el final de cursos en aquellos centros de formación que hayan registrado 15 días o más de ocupación. Esto comprende al IPA y a otros 10 centros de formación de Montevideo y el interior, que culminarán el año lectivo el 14 de noviembre.
El presidente del CFE, Walter Fernández Val, aseguró a Búsqueda que la extensión de cursos fue un pedido de los estudiantes de Magisterio al que luego adhirieron los representantes de los otros gremios estudiantiles, y con el que ellos estuvieron de acuerdo.
Daysi Iglesias, consejera del Codicen en representación de los docentes, opinó que es “correctísimo” prolongar el fin de cursos. Además, no cree que de esta forma se debilite la capacidad de los estudiantes de ejercer presión con medidas sindicales que después se “subsanen” con reposición de días.
“Las cosas deben discutirse en un marco de profundidad. Si yo tengo un conjunto de estudiantes que entiende que casi pierden un semestre por haberse movilizado, y dicen que evalúan que de esa movilización obtuvieron ‘esto, esto y esto’, y a su vez quieren compensar sus estudios porque lo precisan, creo que ningún ser humano se puede oponer”, dijo Iglesias a Búsqueda.
Sin embargo, no está claro cómo se va a implementar la extensión ni si se va a poder efectivizar, porque los profesores deben entregar los promedios a más tardar la primera semana de noviembre, según comentaron diversas fuentes.
Tampoco está claro qué obtuvieron los estudiantes con su protesta, y por eso en la asamblea de esta semana se consideró si seguir ocupando. Aunque de momento se resolvió no hacerlo, es posible que luego del 13 se retome esa medida, al menos en días puntuales, dijeron las fuentes.
En paralelo, estudiantes independientes agrupados ven que la aparente paz en el instituto de profesores pende de un hilo.
“No estamos a favor del plan de titulación, pero tampoco a favor de las medidas. El Ceipa se cierra y al que opina distinto, para afuera. Ellos en realidad no buscan que se corte el plan de titulación, sino embromar al estudiantado perdiendo días de clase y, por consiguiente, que vayamos todos a examen sin ninguna base aprendida”, expresó a Búsqueda uno de ellos.
Los errores y la negociación
Lo cierto es que las autoridades habilitaron en el último mes un espacio de diálogo para revisar el polémico plan, que no solo generó resistencia en los involucrados, sino también algunos cortocircuitos entre el CFE y el Codicen por los campos de decisión y competencia de cada uno.
Según el presidente del Codicen, Pablo Caggiani, en el afán por atender un “problema endémico” que en épocas anteriores se intentó resolver sin éxito, se incurrió en “errores de comunicación”. El objetivo fue promover el egreso y la titulación de unos 16.000 profesores de todos los subsistemas (la gran mayoría de UTU y Secundaria), que por no haber culminado sus estudios no pueden cursar por cargos efectivos, y además cobran un 7,5% menos que los que sí.
En este periodo se identificó que en el universo de esos profesores hay tres grandes grupos y el CFE diseñó una propuesta para cada uno de ellos. El Codicen la aprobó por unanimidad en octubre de 2025 mediante la resolución 3009.
El primer grupo está compuesto por estudiantes desvinculados hace poco tiempo y con menos de tres asignaturas pendientes. El segundo, por estudiantes con hasta cinco. Y el tercero es el grupo de profesores que acumularon más años de trabajo y menos tiempo de estudio. Para los primeros dos se crearon cursos virtuales y flexibles para que culminen sus carreras. Los de menos materias pendientes ya tuvieron la posibilidad, y llegaron a titularse 167 de 613 anotados; los otros lo están haciendo este semestre.
Lo que causó controversia fue lo planteado para el último grupo. En su caso, se estableció como requisito para acceder a una formación alternativa tener ocho años de desempeño y 71 puntos de calificación (lo que equivale a un bueno).
“Hubo problemas de comunicación, llamémosle así, y se interpretó que se iban a dar títulos por antigüedad. Pero no, no es un reconocimiento a la trayectoria. La resolución de octubre ya establece que en ese tercer grupo hay que trabajar más en la propuesta formativa. Eso se tiene que trabajar con mucho criterio porque no puede competir con la cursada regular”, afirmó Caggiani a Búsqueda.
Con ocupaciones todavía activas, el 26 de agosto el CFE creó un espacio de análisis integrado por todas las divisiones y gremios, con el cometido de analizar los obstáculos de egreso de los profesores interinos. A pedido de los estudiantes, se habilitó la participación de seis de sus delegados, que representaron a todas las regiones.
El 8 de setiembre, en una bipartita entre la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza del Uruguay (CSEU) y el Codicen, se resolvió que fuera el CFE y no el Codicen el que centralizara el tema, algo que reclamaban los gremios en su plataforma. Esa definición se puso de manifiesto el lunes 21 ante todos los consejeros y los seis estudiantes.
Según relató Fernández Val, “en esa reunión se despejaron todas las dudas” y el Codicen otorgó al grupo de trabajo un plazo de tres meses para presentar un primer informe. En ese espacio también se acordó hacer un estudio de los perfiles de los docentes no titulados. Por su parte, el Codicen se encargará de analizar antecedentes de planes similares a nivel nacional e internacional.
“Hay expresiones que es necesario aclarar, que estaban muy taxativas”, opinó Iglesias sobre la versión original del plan de titulación. “A mi juicio, los estudiantes tardaron mucho en ser recibidos por el Codicen y hay cosas que aclararon gracias a ellos. No podés no oírlos ni escamotear su posición”, agregó.
Según pudo saber Búsqueda, hay consenso en revisar al alza los requisitos de acceso al plan. A su vez, se entiende que la formación alternativa se dará de forma excepcional y se está discutiendo si ofrecerla por única vez, justamente para evitar que se interprete como una vía para trampear los cursos regulares.
“Ahora estamos en una fase constructiva, viendo cuál es el recorrido formativo que deben tener los docentes que hoy ya son docentes de nuestros chiquilines”, sostuvo Caggiani, que rechazó el mote de “títulos de cartón”, a la vez que advirtió: “No puedo discutir con consignas. El problema existe y hay que buscar una solución consistente porque la política pública tiene que resolverlo”.