El actual “es un Niño muy particular e intenso, que además se desarrolla en un background asociado al cambio climático, por lo que sus efectos van a estar potenciados por ese aumento de la temperatura global”, dijo a Búsqueda Marcelo Barreiro, físico y oceanógrafo del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y Física de los Océanos de la Facultad de Ciencias, docente grado 5 y líder del proyecto; esto se debe a que, como la temperatura del planeta es mayor, puede contener más vapor de agua en la atmósfera, lo que constituye esencialmente “el combustible para las tormentas”, agregó.
En Uruguay, específicamente, el Niño representa hoy el fenómeno trimestral de mayor impacto climático, por lo que brindar la mejor información disponible sobre sus posibles efectos es cada vez más importante. “Desde el departamento tratamos de dar un servicio a la comunidad, para que tenga en un solo lugar todo lo que se sabe sobre el fenómeno del Niño”, indicó Barreiro, al repasar la herramienta que reúne datos de diferentes instituciones, entre ellas el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet), el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), el European Centre for Medium-Range Weather Forecast, el Instituto de Mecánica de los Fluidos e Ingeniería Ambiental de la Facultad de Ingeniería de la Udelar y el Instituto Nacional de Agua de Argentina.
La idea es que el sitio web, gratuito y de fácil interpretación para todo público, reúna información “concisa, precisa y científicamente probada” y que esté dirigido especialmente a quienes utilizan información meteorológica y climática para la toma de decisiones. El desafío, según explicó el químico y magíster en Energías Renovables, Emilio Deagosto, integrante del equipo que desarrolló la herramienta, fue encontrar un equilibrio entre el rigor científico y la accesibilidad; así, el equipo buscó que la información fuera técnicamente útil sin convertir la herramienta en un sitio reservado para especialistas o personas con formación específica. Para lograrlo, la web fue concebida como una plataforma interactiva que permite a los usuarios explorarla y cruzar variables —como temperaturas, lluvias o caudales— según la región, la estación y la intensidad del fenómeno.
“En el último mes surgieron en el mundo muchos sitios web que monitorean el fenómeno del Niño. Pero en Uruguay nos faltaba determinar cuáles son los impactos específicos para el país”, dijo Barreiro, al explicar que este tipo de información es provista generalmente por los servicios nacionales de meteorología, en colaboración con la academia. “Uruguay está caminando en esa dirección”, agregó.
Diferencias
Una de las principales ideas que atraviesa la herramienta es que no existe un único “impacto del Niño” sobre Uruguay. El fenómeno dura cerca de un año —de julio a junio—, pero sus efectos cambian de una estación a otra. Además, Barreiro aclaró un error conceptual frecuente: el Niño no “llega” a Uruguay como si fuera un frente de tormenta, sino que el fenómeno ocurre en el Pacífico tropical y lo que alcanza al país son los efectos que genera al alterar la circulación atmosférica y, por lo tanto, las lluvias y las temperaturas del territorio.
Asimismo, los episodios no son todos iguales: la herramienta distingue entre Niños débiles o moderados, fuertes y muy fuertes, y los compara también con años Niña y años neutros; esto se debe a que, por ejemplo, durante los Niños fuertes (de los que se registraron solo cinco en los últimos 70 años), el invierno tiende a ser más cálido, pero la primavera y el otoño pueden presentar temperaturas inferiores a las normales. En cambio, durante fenómenos débiles o moderados, la primavera tiende a ser más cálida. Las precipitaciones también presentan diferencias: durante los Niños fuertes y muy fuertes, el aumento de las lluvias se concentra especialmente en el norte del país en determinados períodos del año, mientras que en los moderados el impacto en las lluvias es menor, analizó Barreiro al repasar el sitio web.
Por eso, una de las conclusiones que los investigadores consideran más importantes es que un Niño más intenso no necesariamente genera impactos más intensos en todo Uruguay, explicó Deagosto; por ejemplo, en el norte y noreste existe una relación más directa entre la intensidad del fenómeno y sus efectos, mientras que al sur del río Negro intervienen otros factores y la relación es menos lineal.
Así, la herramienta permite visualizar esas diferencias regionales y evaluar, por ejemplo, los riesgos de inundaciones y eventos extremos, lo que resulta clave para la planificación de emergencias y la gestión del agua. “Esta variable tiene un impacto significativo, no solo para Salto Grande, sino para todas las poblaciones del litoral donde se va a inundar. Entonces, esta información también es relevante en cuanto a impactos en años Niño fuerte y muy fuerte, porque, justamente, generan consecuencias significativas, y es, al final, la información que queremos que esté en la calle”, dijo Deagosto.
El sitio permite también analizar, por ejemplo, la frecuencia de días cálidos —definidos a partir de temperaturas máximas— y comparar su comportamiento según la fase de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) y la región del país. Así, los usuarios pueden observar cómo varía el efecto del fenómeno sobre las temperaturas de las diferentes localidades.
Los caudales constituyen otra de las variables relevantes. Durante los Niños fuertes y muy fuertes, el río Uruguay presenta dos picos de caudal particularmente marcados, uno en noviembre y otro en mayo; en este caso, el comportamiento no depende únicamente de las lluvias en Uruguay, sino también de las precipitaciones en el sur de Brasil, ya que el caudal integra el comportamiento de toda la cuenca.
Esto también tiene consecuencias más allá de los puntos directamente asociados a los ríos. Según Barreiro, durante un Niño fuerte o muy fuerte aumenta significativamente a lo largo de todo el año la descarga del Río de la Plata respecto de un año neutro. Esa mayor descarga transporta más sedimentos, lo que puede tener implicancias para el dragado y afectar la calidad del agua en el Río de la Plata y la región costera.
La variedad de impactos explica también la cantidad de sectores para los cuales esta información podría ser de utilidad. Deagosto mencionó al agro como uno de los principales usuarios potenciales por tratarse de una actividad a cielo abierto, pero también se refirió a la administración pública, nacional y departamental, especialmente en zonas expuestas a inundaciones, al sector energético —por su relación con las cuencas y los embalses—, el turismo y el sector de seguros, particularmente los vinculados a la producción agropecuaria. En el caso del Ministerio de Economía, además, el seguimiento responde a los posibles impactos en la producción y los mercados, como forma de anticiparse ante efectos no deseados, comentó.
Barreiro también hizo referencia al impacto que esta información puede tener para las ciudades y señaló como ejemplo los episodios de lluvias intensas que han generado inundaciones en zonas bajas de Montevideo. La información climática, dijo, puede ser utilizada para anticipar escenarios y preparar a las comunidades frente a ese tipo de eventos. “La idea es que esto quede como herramienta para las escalas de tiempo que los tomadores de decisión necesiten y que no quede asociada solo al episodio actual. Es información que no va a cambiar de la noche a la mañana y que puede ser usada para los próximos meses y años”, señaló.
En ese sentido, afirmó que mantienen un contacto continuo con Inumet, que incluso convocó a una reunión el próximo viernes para dar seguimiento del avance del Niño y mostrar perspectivas para los próximos meses, instancia en la que, además, será presentada la herramienta ante los tomadores de decisiones.
Y es que el desarrollo del sitio ocurre en un momento en que el fenómeno ocupa un lugar destacado en la agenda pública uruguaya. El investigador señaló que el gobierno creó una comisión interministerial y que sus integrantes se reunieron en la estancia presidencial de Anchorena para analizar los efectos del fenómeno y las medidas de preparación.
El impacto del Niño también estuvo en el centro de la reunión que mantuvo, el jueves 10, el presidente Yamandú Orsi con los intendentes en la estancia presidencial de Anchorena. En esa ocasión. el mandatario se comprometió a que habrá recursos económicos para atender las consecuencias del Niño.
“Creo que se le está dando la importancia adecuada” y que “el gobierno está respondiendo de la mejor forma y con los pasos adecuados”, dijo Barreiro. De todas maneras, señaló que Uruguay todavía necesita fortalecer su “cultura meteorológica” y mejorar la forma en que se maneja la información climática. En ese sentido, el proyecto también se vincula con una transformación más amplia de la comunidad científica y meteorológica uruguaya, dijo Barreiro, al destacar la creación, en 2007, de la Licenciatura en Ciencias de la Atmósfera y la progresiva incorporación de sus profesionales egresados a ministerios, organismos del Estado y empresas.
La próxima etapa del sitio, que aún se encuentra en una etapa temprana de desarrollo, será incorporar herramientas de pronóstico para las siguientes semanas, mencionó Deagosto. Según dijo, no se tratará de un pronóstico meteorológico convencional (como el que realiza Inumet para los primeros siete días), ni tampoco de un diagnóstico trimestral, sino que se centrará en elaborar un modelo de predicción para las siguientes tres semanas. También buscará incorporar más mensajes principales y fragmentos analíticos.
Cambio climático
El contexto de cambio climático introduce una diferencia respecto a episodios del Niño anteriores. Según explicó Barreiro, con un aumento de la temperatura media global inferior a un grado ya se ha observado un incremento cercano al 7% en el contenido de humedad de la atmósfera; esa mayor disponibilidad de vapor de agua puede traducirse en mayores acumulados diarios de precipitación, algo que, señaló, ya ha sido observado y también aparece en los modelos.
Existe, sin embargo, mayor incertidumbre respecto a cómo el cambio climático puede modificar la circulación atmosférica y los vientos asociados a las tormentas. También hay investigaciones que plantean que el aumento de vapor de agua podría tener efectos adicionales.
La otra pregunta es qué ocurre con el propio fenómeno del Niño. Deagosto señaló que todavía no es posible afirmar que el cambio climático vaya a generar más episodios o Niños más intensos, ya que “la evidencia aún no es concluyente”. Barreiro recordó que el informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) publicado en 2021 establecía que no había evidencia de que el cambio climático estuviera afectando al fenómeno, pero explicó que, en los últimos años, aparecieron trabajos que plantean que podría estar comenzando a ocurrir. “Eso está en discusión ahora. Es evidencia todavía incipiente. En 2028 sale el nuevo informe del IPCC y ahí podremos dar una respuesta”, cerró.