Quien compartía el llamado era una excompañera de su trabajo, a la que decidió consultarle si creía que el puesto podría ser para un perfil como el suyo. Ante su respuesta afirmativa, Boquete se postuló. Al poco tiempo, mientras aprendía a maternar, tuvo que aprender también todo un trabajo nuevo, en un rubro en el que no tenía experiencia. “Siempre fui de buscar nuevos desafíos. Cada tanto, algo me mueve y tengo que ir a más; y cuando veo que en el lugar en el que estoy no puedo dar un poco más, o hacer algo distinto, empiezo a buscar algo diferente”, contó a Galería.
María Eugenia Boquete, experta en Recursos Humanos y autora de Madres que lideran.
Si bien parece como si hubiera saltado a una piscina sin siquiera fijarse si tenía agua, ella dudó, pensó, evaluó muchas variables. Este cambio laboral implicaba una mayor responsabilidad, y se arriesgaba a quedarse sin trabajo en poco tiempo. Porque quién le aseguraba que el nuevo puesto le fuera a gustar, que la empresa la valorara y quisiera tenerla en su puesto a largo plazo. Implicaba volver a trabajar a tiempo completo, perdía su medio horario por maternidad. Y pensaba que su hijo sería bebé una sola vez en la vida. Pero esta oportunidad laboral quizás también surgiera una sola vez en la vida. Entonces, sí, saltó a la piscina.
Ser madre y trabajadora, en cifras
Las respuestas produjeron algunas estadísticas que reflejaron la realidad que atraviesan las mujeres al momento de compatibilizar sus tareas como madres y su crecimiento profesional. De las 702 encuestadas, 82% sintió que debía elegir entre carrera y maternidad. Según Boquete, esa sensación aún es frecuente porque son muchas las madres que se encuentran en el dilema de si asistir al acto escolar de sus hijos o a una reunión importante en su oficina. Si quedarse en casa con su hijo que está enfermo o dejarlo al cuidado de otra persona y asistir a trabajar. Todo provoca culpa. Un sentimiento que manifestó el 53% de las encuestadas en lo que refiere al equilibrio entre el trabajo y la maternidad.
“No puedo más. Dale, seguí vos”, le dice la creadora de Madres que Lideran a su esposo cuando se siente desbordada ante un berrinche de su hijo de dos años y medio. Pero no todas tienen la posibilidad de pedir esa ayuda. O a veces no se dan cuenta de que llegaron a un límite. Eso y la lactancia, y dormir poco, entrecortado, y tantas tareas, hacen que 77% de las encuestadas manifiesten un “agotamiento frecuente o permanente”.
Solo en lo que va de este año, Boquete presenció cómo tres mujeres en posiciones de liderazgo se fueron de su empresa, y no por cuestiones de crecimiento profesional, sino familiares. Una se mudó de país, otra de ciudad para acompañar a su esposo en una oportunidad laboral de él, y la tercera buscó un trabajo con mayor posibilidad de ejercerse a distancia.
El principal desafío que manifiestan las madres trabajadoras en la actualidad es el agotamiento (26%). En segundo lugar, la falta de tiempo (20%). Tercero, la economía (17%) y, casi en la misma proporción, la organización familiar (15%). Por último, la exigencia laboral (7%) y la culpa (5%) también fueron mencionados por algunas.
Del lado de la empresa, en general se espera que el rendimiento de la mujer sea el mismo que tenía antes de ser madre. “En menos de un año vos pasaste de no estar embarazada a quedar embarazada y a tener a tu hijo. A crear nada más y nada menos que un ser humano. La mujer tarda como dos años después de tener a su hijo en volver hormonal y físicamente a ser ella. Y hasta por ahí nomás, porque tu hijo es chico y sigue dependiendo de vos. Y no tenés un momento para vos. Y eso, a veces, lo naturalizamos”, resaltó la experta en recursos humanos. “En la rutina diaria no te detenés a pensar y, cuando querés abordarlo, explotás”, añadió.
La encuesta de Madres que Lideran será la base cuantitativa de un libro que Boquete publicará en unos meses y que contará con entrevistas a siete mujeres que son a la vez madres y líderes de distintos rubros. Algunas de ellas son Fernanda Ariceta, directora de Alva Creative House; Magdalena Furtado, directora de ONU Mujeres Uruguay; y la comunicadora Manuela da Silveira. Además, tendrá la participación de la vicepresidenta de la República, Carolina Cosse.
Entre las mujeres que contestaron la encuesta autoadministrada entre abril y mayo de 2026 mediante distintas redes sociales y correo electrónico, 72% contaba con nivel universitario completo o superior, 20% tenía una maestría o un doctorado, 42% fueron líderes de equipos, y 32% profesionales sin personas a cargo. El principal rango de edad de las encuestadas fue de entre 31 y 45 años.
Transformación
Según Boquete, la maternidad no frena una carrera, sino que la transforma. El acompañamiento organizacional sigue siendo insuficiente: el 35% de las mujeres no recibió ningún apoyo al momento de convertirse en madre, y el beneficio más valorado —la flexibilidad real— depende de la cultura de cada equipo. Pero, a pesar del costo, la mayoría identificó transformaciones positivas que reconocieron como activos profesionales.
Las mujeres destacaron algunos cambios positivos y mejoras en sus habilidades blandas luego de haber tenido hijos. La capacidad de priorizar (mencionada por el 37%), la resiliencia (21%), la empatía (18%) y la organización (12%) son las habilidades que la mayoría aplica directamente en su profesión actual.
Antes de vivir su propia experiencia, la creadora de Madres que Lideran pensaba que los tres meses de licencia maternal eran casi un exceso, y que se trataban de unas “vacaciones”. Pero, al vivirlo en carne propia, descubrió que es todo lo contrario: esos tres meses quedan cortos y son todo lo contrario a las vacaciones.
“A mí, como profesional de recursos humanos, (la maternidad) me transformó. Me di cuenta de que es no solo el momento en el que tenés al bebé, es el resto de la vida. Porque muchas empresas, o incluso el gobierno, contemplan la maternidad en el momento que nace el hijo y unos meses después. Pero sos madre toda la vida. Tenés un hijo bebé hasta los dos años. Pero después es adolescente, y cada etapa trae sus desafíos. Hoy se contempla la primera etapa, pero no todo lo que viene después”, reflexionó.
Además, encontró algunas semejanzas entre maternar y liderar equipos. Como líder, siempre trató de desarrollar y potenciar a los integrantes de sus equipos para que puedan ir a más, y potenciar sus carreras tanto dentro de sus empresas como en otras a futuro. Ser madre es “desarrollar a un ser humano para que pueda ser independiente, acompañarlo en su crecimiento”, dijo.
El propósito de Boquete, como profesional, es “crear culturas laborales más conscientes”. Esto implica tomarse el tiempo de pensar en las medidas que se toman y, sobre todo, en para qué se toman. Chequear que todo esté alineado a los valores de la empresa. Porque muchas compañías escriben en su página web su misión, sus objetivos, su filosofía, pero en el día a día lo que está allí escrito no se refleja en los hechos.
Muchas empresas tienen políticas, lineamientos y beneficios específicos para las madres y también para los padres: posibilidad de teletrabajo, licencias por maternidad o paternidad extendidas, flexibilidades horarias. Pero, en algunas ocasiones, los referentes deciden no hacer uso de esos beneficios, y entonces no habilitan a que otros miembros de sus equipos lo hagan. “Si ellos no habilitan o no muestran que está bien tomárselos, ya ahí empezamos mal. Todo nace de que los referentes de las empresas estén convencidos de que ese es el camino, de que eso está bien”, opinó Boquete.
Romper el techo “está de moda”
En el último tiempo, se volvió moneda corriente que las empresas realicen acciones para potenciar que cada vez más mujeres alcancen posiciones ejecutivas. “Hoy en día está muy de moda romper los techos del cristal”, expresó Boquete, y cuestionó las iniciativas de las compañías de ofrecer formación a las mujeres, por quedar a mitad de camino.
“¿Qué es lo que realmente hace que esas mujeres no asuman esas posiciones? Que son madres. Y que quizás esa nueva posición implica viajar mucho, entonces dicen que no. No es solo capacitar o crear las oportunidades. Es dar un acompañamiento para lo que más valora la mujer: su maternidad”, añadió la creadora de Madres que Lideran.
Más allá de las estadísticas que resultaron de las respuestas de las más de 700 mujeres, a Boquete le sorprendió la cantidad de mujeres que le hicieron llegar mensajes a través de las redes sociales o por correo para darle gracias por su iniciativa. Se dio cuenta de que hacía mucha falta hablar de estos temas. El objetivo de su investigación, que se transformará en libro, es fomentar la conversación y, en el mejor de los casos, la acción.
“Siempre digo que si al menos ayudo a una persona, si al menos dejo una semillita en alguien, ya está. Pero igual me encantaría que pudiera llegar a muchísimas mujeres madres, que ellas lo pudieran leer y sentir que lo que les pasa no les pasa a ellas solas. Visibilizar lo que sentimos, eso que muchas veces no podemos poner en palabras. Que los hombres lo puedan leer, las empresas también. Y si a nivel estatal genera un poco de ruido, mejor”, concluyó.