“¡Vieron lo que lograron con esto!”, reprochó el ministro de Trabajo, Ernesto Murro, al cruzarse en la mañana del martes 11 con dos delegados empresariales, minutos después de que la Organización Internacional de Trabajo (OIT) informara a los representantes de los gobiernos que Uruguay estaba entre los 24 países a examinar por su 108ª Conferencia anual que se celebra esta semana en Ginebra.
La noche anterior el ambiente era “de lo más normal y acogedor”, comentaron a Búsqueda asistentes al encuentro. Incluso, los delegados uruguayos compartieron alguna “copa” antes de acudir a la cena que ofreció el organismo internacional. Pero con la noticia de que el caso uruguayo será analizado —lo que sucederá mañana, viernes 14— y expuesto en la Conferencia, el talante cambió. Pasó al enojo y malestar entre las autoridades del gobierno y el PIT-CNT, y a la satisfacción del empresariado.
“Política sucia”
Desde el Ministerio de Trabajo insisten en que la decisión de poner a Uruguay en el banquillo no fue una sorpresa.
Pero en marzo, cuando recién se conoció el informe técnico que ya destacaba la falta de avance sobre las observaciones que la OIT tenía sobre la ley de negociación colectiva, el panorama era otro (ver Nº 2.012). Entonces en la cartera existía cierto optimismo apuntando a que Uruguay no estaría entre los 24 países que son estudiados en cada conferencia anual, aunque asumían que sí podría estar en la nómina preliminar (la denominada “lista larga”). Y esto, recordaban, ya había sucedido en 2017, disparando la firma de un acuerdo para negociar que permitió que el estudio del caso uruguayo quedara en stand by. En ese año, además, el presidente Vázquez fue invitado a la reunión en Ginebra.
Los buenos augurios también encontraban fundamento en declaraciones de diversos jerarcas y técnicos de la OIT, que seguían visitando Uruguay y destacando el buen clima de negociación laboral. Incluso el director general de la organización, Guy Ryder, había expresado en 2017 en el Palacio Legislativo que si existiera una “copa del mundo del trabajo decente, Uruguay la habría ganado”, y muchas veces. Esas frases fueron repetidas en varias oportunidades por el ministro Murro.
Pero a medida que se acercaba esta 108ª Conferencia, las esperanzas comenzaron a desarmarse. Para cuando Murro y el subsecretario de Trabajo, Nelson Loustaunau, emprendieron el vuelo a Ginebra, la posibilidad de estar en la lista corta no sorprendía “nadita”. Tras conocerse la decisión, Murro dijo a Búsqueda que existió “demasiada política sucia” y que la responsabilidad cae en los representantes empresariales “que no quisieron” acordar tras las repetidas propuestas de su cartera.
El jerarca aseguró que las relaciones con los empresarios —que se alojaron en el mismo hotel— son “normales” y destacó las declaraciones del titular de la CNCS, Julio Lestido, para quien la noticia no afectará el clima de inversiones, según dijo a la prensa el martes. Sin embargo, Murro recalcó que si las cámaras “no hubieran rechazado las propuestas” de su cartera, se podría “haber resuelto” el tema evitando la instancia ante la OIT.
En ese mismo sentido fueron sus declaraciones públicas. “Vamos a concurrir con absoluta tranquilidad de lo que estamos haciendo, lo que hemos hecho y lo que vamos a seguir haciendo. Lamentamos que algunos representantes empresariales y la Organización Internacional de Empleadores haya cuestionado a Uruguay por su sistema de negociación colectiva”, dijo el lunes en un video que envió a los medios.
Ayer, miércoles 12, destacó que Uruguay adoptó normas laborales antes que la OIT, como la ley de ocho horas. “Sin embargo, se nos ha incluido en la lista de casos a considerar en la Comisio´n de Normas. Nuestro pai´s no deberi´a estar ahi´. (...) Apoyamos el derecho de huelga, hoy extran~amente en discusio´n en la OIT. En Uruguay lo establece nuestra Constitucio´n en su arti´culo 57. (...) Tambie´n se nos cuestiona por el derecho de huelga y las ocupaciones. Las ocupaciones son absolutamente excepcionales, minoritarias y es el Poder Judicial quien en tres di´as resuelve”, dijo Murro en el plenario de la OIT.
Mañana, el caso de Uruguay será de los primeros en ser tratado por la Comisión de Aplicación de Normas, dado el orden alfabético que se resolvió (empezando por Tayikistán). Los otros son los de Etiopía, Irak, Birmania, Nicaragua, Turquía, Yemen, Zimbabwe, Algeria, Bielorrusia, Bolivia, Brasil, Cabo Verde, Egipto, El Salvador, Fiyi, Honduras, India, Kazajistán, Filipinas, Laos y Serbia, motivados por situaciones diversas.
Fuentes del gobierno recordaron que Uruguay ha estado “varias veces” en esta situación, la última, en el gobierno de Jorge Batlle.
Murro adelantó que existen “varios países” que respaldarán al gobierno mañana. La semana que viene, además, el caso pasará a la Asamblea General, donde será considerado ante representantes de empresarios y trabajadores que integran la OIT. El debate se abrirá a los más de 6.000 delegados presentes en Ginebra. Pero las decisiones que adopten no son obligatorias para el país, si bien no incorporarlas puede suponer un daño a su reputación y su atractivo para la radicación de inversiones.
Ayer, ante los 187 países miembros de la OIT, Murro dijo estar “dispuesto, como siempre, a escuchar, dialogar y negociar”. Pero aclaró que el gobierno quiere “más y mejor negociación colectiva, no queremos reducirla ni eliminarla. Estaremos dispuestos a discutir la prevención de conflictos, en el marco del respeto al derecho de huelga y a los derechos del empresariado”. Consultado por Búsqueda sobre si eso implica que se podría enviar un proyecto de ley modificando la norma, el jerarca respondió: “Mi discurso fue claro”.
También el PIT-CNT cerró filas en defensa del marco vigente y acusó al empresariado de “chantaje” y “juego político”. Ayer, en una declaración, señaló la “más firme voluntad de defender en todos planos, con la capacidad de nuestra movilización, la ley de negociación colectiva y la normativa laboral en general”.
La “vaca sagrada”
En tanto, los dos presidentes de las cámaras que llevaron el caso a la OIT eligieron responder antes de subirse al avión rumbo a Ginebra.
El titular de la CIU, Gabriel Murara, subió ayer un video en Twitter mostrando un piquete que trabajadores de la industria química realizaron en la puerta de la sede de la gremial de industriales, en avenida Italia. “Este es el diálogo y consenso que se habla y se busca? Así seguimos afectando la imagen país, la OIT arbitra en un cambio de opiniones y tampoco sirve su mandato porque les es en contra. Primero el país”, reclamó.
Consultado por Búsqueda, Murara prosiguió: “Acá el tema es que la huelga avasalla sobre todos los derechos y no pasa nada. Parece que fuera la vaca sagrada de todos los derechos”.
A su juicio, trasladarles a “todas las cámaras que acompañaron la queja la responsabilidad no tiene sentido. Buscamos un árbitro, dijo lo que había que corregir y ¿qué hicieron? Nada. Y todos los proyectos que dicen que presentaron rondaban en lo mismo y no tomaban los aspectos fundamentales recomendados por la OIT. Por eso no se aceptaron”.
“La OIT nos dio la razón, esto no es un tema político, es técnico. Ahora, los que están actuando en contra del país, en contra de la inversión y en contra del empleo son los que no corrigen la negociación colectiva”, disparó el representante empresarial.