En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Los puños bien cerrados, las venas hinchadas en el cuello, el gesto fiero, desafiante, la cara tensa, la voz apretada. “Somos hijos de la lucha”, dice Jorge Larrañaga. “Tenemos más canas, más arrugas, hemos perdido y hemos ganado. Pero hemos luchado, siempre, siempre, siempre”. Y sigue. “No hemos claudicado nunca. Ni en la lucha, ni en las ideas, ni en los principios. Por eso sentimos que nuestro proyecto está intacto. Ni aun perdiendo hemos sido derrotados. Derrotados, nunca, nunca, nunca”. Y más. “Vengo a reivindicar nuestras ideas y nuestro proyecto de país. Porque no hemos estado nunca en la retaguardia. Hemos estado siempre luchando y peleando por el destino de los uruguayos”. No iban ni diez minutos de discurso y el precandidato blanco ya había mostrado su lado más combativo. Su arsenal. El sábado 23, durante el lanzamiento de su campana en Trouville, Larrañaga dejó bien claro qué fibras quiere tocar en la gente.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
La historia de resiliencia, del hombre que siempre vuelve a empezar, que junta sus partes tras la derrota y le pone el hombro al partido, que salió al descampado y en soledad a buscar las firmas para reformar la Constitución para hacer cambios en la política de seguridad. “Sin miedo va, Larrañaga va”, se escuchaba en loop por los altoparlantes en el gimnasio de Pocitos.
Un rato antes, el diputado Jorge Gandini había destacado el logro de llegar a las firmas necesarias para el plebiscito. Pero avisó: “No hay reforma si Jorge Larrañaga no es el candidato del Partido Nacional. El que la entendió, el que la siente, el que la quiere, el que la lucha, el que la pelea es Jorge Larrañaga. Es el candidato de la reforma constitucional, es el que ha obligado al gobierno a hacer algo”. Otra vez la lucha, la pelea, en los discursos. “Ante ustedes comprometo ser su más aguerrido y esforzado luchador. Saber sufrir, saber luchar, da una ventaja, permite tener más fuerzas para subir la más empinada de las cuestas”, afirmó luego Larrañaga.
El precandidato de Alianza Nacional, segundo en las encuestas pero con Juan Sartori como una amenaza que crece tras su espalda, apeló no solo a la garra que puede exhibir alguien al que apodan el Guapo. También se mostró como el que puede convocar votos extrapartidarios. “En la interna tenemos que decidir quién será el encargado principal de congregar a los uruguayos”, dijo. “Tendrá que congregar a los nuestros, sí, pero también a compatriotas de otros partidos, de convocar a miles de ciudadanos desencantados. De eso tendrá que ser capaz el candidato que vaya a pelear las nacionales”. Larrañaga agregó que Uruguay necesita “una impronta nueva que nunca ha tenido”.
“Han gobernado socialistas, marxistas, batllistas, herreristas, y la visión que falta es la visión nacional wilsonista. Quedan 100 días para eso. Y lo vamos a lograr”.
La comadreja
Ese mismo sábado del lanzamiento de Larrañaga, en Cerro Largo se comenzaba a caldear el ambiente entre algunos blancos. En Arbolito, en un acto homenaje a los 122 años de la muerte de Antonio Chiquito Saravia, Sartori –el único precandidato que asistió al evento– se cruzó con el intendente Sergio Botana, integrante del grupo Mejor País, que promueve la precandidatura de Enrique Antía. Sartori también había ido a respaldar a sus dirigentes locales y a un funcionario municipal sancionado por Botana por formar parte de la organización del traslado de adherentes al acto de lanzamiento del millonario empresario en Montevideo. Botana dijo que la reprimenda fue “por hacer política” en horario laboral. Desde las filas de Sartori se explicó que el funcionario estaba haciendo uso de uno de sus “días libres”.
Lo cierto es que ambos coincidieron en Arbolito. Según una crónica del diario El País, el empresario fue a saludarlo y recibió como fría e irónica respuesta “¿Usted es Sartori?'. Luego Botana, en declaraciones a la prensa, lo tildó de “candidatito”. En diálogo con Búsqueda, el intendente de Cerro Largo no anduvo con mucho rodeo para describir la irrupción de Sartori en la interna blanca. “Me dejó dudando si no es la comadreja a la que aludía Herrera en el 59”, señaló. “Se nos ha metido una comadreja colorada en el rancho de los blancos”, dijo el caudillo Luis Alberto de Herrera al sentirse traicionado por Benito Nardone, alias Chicotazo, durante el gobierno del Partido Nacional a mediados del siglo XX.
Nardone, un periodista y político que provenía del batllismo, fue un personaje carismático que tuvo llegada al medio rural a través de sus audiciones radiales y que alcanzó la presidencia del Consejo Nacional de Gobierno en el período 1960-1961. Botana profundizó sobre su comparación: “Sartori tiene más fotos con (José) Mujica y con (Diego) Cánepa que con los blancos”. Y fustigó: “Nunca lo vi venir acá a Cerro Largo a respaldar a nadie cuando quedaron desempleadas 300 personas que trabajaban en UAG”, en referencia a la empresa agrícola fundada por el empresario.
En el inicio fuerte de la campaña, Sartori aparece como el factor que desencadena movimientos, incertidumbre y encontronazos en la interna nacionalista. Bajo cuerda se alimentan rumores y se empiezan a tejer posibles alianzas entre dirigentes de distintos sectores que giran alrededor de la novedad, del millonario precandidato que se pasea como ajeno a todo lo que pasa.