En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Hay personas y asuntos que están en el ambulatorio, en el sanatorio, en el conversatorio y hasta en el crematorio. Pero el bolonqui creado en torno a las dos lanchas patrulleras que se necesitan para vigilar nuestro mar, correr a los narcos, a los pescadores piratas chinos, coreanos y brasileños y, de vez en cuando, en los ratos de paz, pescar alguna corvina, está en el único lugar en el que calza justito: el Cardamatorio.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Todo este desconcierto jurídico-político-institucional no tiene una fecha de nacimiento clara: hay quienes sostienen que todo el lío empezó con la firma del contrato con don Cardama y compañía, durante el gobierno de la coalición republicana, con los autógrafos de Javier García y Armando Castaingdebat, en la que se aceptó que el contrato incluyera una garantía trucha de escasa importancia pero de indudable e incómoda visibilidad. Están también los que dicen que este merengue lo produjo y lo batió Jorgito Díaz, con el visto bueno del Pacha, y que el intérprete principal fue el presidente Orsi, a quien el 22 de octubre del año pasado le dieron un libreto, le abrieron la puerta de la sala de prensa del Edificio Libertad, lo empujaron p‘adentro y le dijeron: “Leé esto, y no aceptes preguntas”.
Como sea, el tema ha pasado a ser uno de los frecuentes dramas nacionales, de esos que despiertan pasiones, enfrentamientos, enojos, insultos y, por supuesto, comisiones investigadoras.
En una de las piruetas circenses (constitucionales o inconstitucionales) con las que, de tiempo en tiempo, suele asombrarnos nuestro Poder Legislativo, tras un empate en la cantidad de mociones para crear una de esas comisiones investigadoras (una oficialista en el Senado y otra opositora en Diputados), nuestros beneméritos ocupantes de las curules decidieron, mientras los huesos de Jiménez de Aréchaga resonaban en su tumba, crear una comisión investigadora doblemente mixta: estaría compuesta por senadores y diputados, con una mayoría oficialista y una minoría opositora, pero, para que la oposición no se sintiera tan relegada, le correspondería la presidencia. Funcionaría en la Asamblea General y tendría un plazo de seis meses para expedirse, pero cualquier ciudadano medianamente informado de lo que duran los plazos en nuestro país estaría ya preparándose para la prórroga de la prórroga de la prórroga. Ojalá produzcan un dictamen antes de las próximas elecciones.
Por supuesto que los grandes temas a tratar son si las garantías de fiel cumplimiento inválidas pueden determinar la rescisión de un contrato principal (sobre todo cuando la garantía es por cuatro millones y el contrato por 80), o si lo que está detrás de la rescisión, ahora confirmada hace unos días (se tomaron cuatro meses para reconfirmarla, lo que, en el moderno y transgresor derecho constitucional que viene siendo creado por el Parlamento, sería una “rerrescisión”) es tratar de probar que el gobierno de Lacalle amparó a unos tránsfugas coimeros que se llenaron de guita contratando, en nombre del país, con un gallego cómplice y sinvergüenza, cuyo astillero lo más moderno y del tipo que había fabricado hasta el presente era una barca de pesca de alta mar, para ir a sacar anchoas en sus redes de arrastre.
Mientras esta es la visión de una de las partes, la otra aceptó militar en la investigatoria para demostrar que este disparate anticontractual no tiene otro propósito que el de tratar el proyecto de las lanchas patrulleras de la misma manera que el proyecto de la planta potabilizadora Neptuno-Arazatí, las reformas educativas, los planes de saneamiento y de caminería del gobierno anterior, nada más que con el ánimo refundacionista que caracteriza al actual gobierno. Por más licitadas y aprobadas que hubieran estado.
Lo interesante es poder comprobar el espíritu constructivo que inspira a los integrantes de la comisión, ya sea entre los dos “bandos” que la integran o hasta dentro de la interna de alguna de las dos delegaciones.
Con un micrófono que logramos instalar en la sala de reuniones (gracias a la técnica infiltracionista de un excolaborador del Mencho, que ahora se quedó sin trabajo y nos hizo la instalación por una suma muy razonable), logramos conocer algunos de los primeros escarceos deliberativos de la comisión.
Por ejemplo, el diputado comunista Antúnez, único representante de su partido en el bloque oficialista, hizo un planteo de fueros ante lo que llamó “la embestida baguala del MPP, que colocó a cuatro integrantes en la comisión”, lo que fue respondido por el senador Sabini del MPP con un fuerte alegato, diciendo: “Bánquensela, flaco, cuenten los votos en las elecciones y después protesten, ya con Castillo tienen suficiente; déjense de joder”.
Por su parte, Pablo Abdala señaló, en plena sesión de trabajo, que “era más importante resaltar la convicción de los delegados del Partido Nacional”, y, dirigiéndose al diputado Schipani, del Partido Colorado, le dijo: “Ustedes deberían mirarse al espejo y ver si son en serio opositores o si andan dándole los votos al gobierno para aprobar la ley de lavado de activos”. Esto, obviamente, provocó la reacción del representante colorado, quien contestó: “Acá los pasteleros son los de Cabildo Abierto, que ya están herniados de votar con el gobierno o con la oposición, según les mande el general, y no nosotros, que siempre votamos por el interés de la patria”.
Por supuesto que el cabildante Perrone se puso de pie y encaró a Schipani desafiándolo a pelear afuera: “Te voy a hacer tragar tus guarangadas, Felipe, me las vas a pagar”, dijo, mientras lo contenían Mieres y Salle, que querían entrar a discutir el tema de fondo.
El presidente de la comisión es el exministro Falero, pero, como está de licencia, actúa como presidente interino Pablo Abdala, lo cual motivó que la senadora Kechichian propusiera un cuarto intermedio para analizar la legalidad del interinato de Abdala, pero su propuesta fue contrarrestada por el delegado de la Vertiente Artiguista Juan José Brenta, quien propuso que se suspendiera la reunión por 60 días, hasta que se contara con un espíritu de cooperación y respeto recíproco que facilitara una discusión más constructiva que la que estaba flotando en el ambiente.
Fue aprobado por unanimidad, lo que constituye una fuerte prueba del ánimo que inspira a esta comisión investigadora.