• Cotizaciones
    jueves 26 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    El perro de Alcibíades

    Quien logra instalar el tema de conversación controla la atención; y quien controla la atención, muchas veces controla la percepción

    Columnista de Búsqueda

    El sábado pasado llevé a mi hijo más chico a ver a El Cuarteto de Nos, que se presentaba en Punta del Este. A diferencia de otras veces —quizás por querer disfrutar más de sus reacciones que del show en sí—, estuve especialmente atento a los detalles: la puesta en escena, los silencios, la conexión con el público. Pero, sobre todo, a las introducciones que hacía Roberto Musso antes de cada canción.

    Una en particular me quedó resonando. Era la antesala de la historia detrás de El perro de Alcibíades, tema incluido en el último disco, Puertas. Se cuenta que Alcibíades, brillante y polémico líder ateniense, tenía un perro extraordinariamente costoso y admirado. Un día decidió cortarle la cola. Cuando sus allegados le preguntaron por qué haría algo tan absurdo, respondió con frialdad estratégica: “Para que Atenas hable de esto y no de asuntos más importantes”. La anécdota, más allá de su crudeza, encierra una lección incómoda sobre liderazgo y poder: quien logra instalar el tema de conversación controla la atención. Y quien controla la atención, muchas veces controla la percepción.

    En el mundo empresarial actual, el perro de Alcibíades sigue existiendo. Son los anuncios ruidosos, las modas tecnológicas adoptadas sin profundidad y los cambios cosméticos que generan titulares, pero no transformación real. Mientras tanto, las verdaderas decisiones estructurales, como el modelo de negocio, la cultura organizacional, las ventajas competitivas o la innovación sostenible, quedan fuera del foco.

    Estar aggiornado no significa subirse a cada tendencia visible. Significa distinguir entre distracción y dirección. Tuve que armar un video destinado a jóvenes fundadores de empresa sobre cuáles entiendo son los desafíos para este año que comienza. En 2026, el desafío para cualquier líder no es solo saber qué está de moda, sino entender qué es lo que está cambiando en las reglas del juego. Pensar el siguiente paso exige coraje intelectual: cuestionar supuestos, anticipar escenarios y rediseñar la organización antes de que el mercado obligue a hacerlo. Porque la pregunta clave no es de qué está hablando hoy la industria. La pregunta estratégica es qué debería estar pensando tu empresa para seguir siendo relevante mañana.

    Si hoy seguimos liderando como en 2022, ya vamos tarde. El 2026 no exige más esfuerzo. Exige otro nivel de liderazgo. No se trata de trabajar más horas ni de optimizar una hoja de cálculo adicional. Se trata de comprender que el estándar competitivo cambió y que la vara estratégica está más alta que nunca.

    Durante los últimos años, las organizaciones aprendieron a sobrevivir en un entorno inestable. Pandemia, inflación, tensiones geopolíticas, irrupción acelerada de la inteligencia artificial y transformaciones profundas en el mundo laboral. Pero este año no es simplemente una continuación de la turbulencia. Es probablemente un punto de inflexión. Ya no estamos gestionando crisis, estamos definiendo el modelo de liderazgo que marcará la segunda mitad de la década. Entender las principales tendencias puede ser el primer puntapié para empezar la conversación.

    La primera gran tendencia es la consolidación de la inteligencia artificial (IA) como columna vertebral del negocio. La IA dejó de ser un experimento del área de tecnología para convertirse en infraestructura estratégica. En muchas empresas el proceso comenzó con automatizaciones puntuales o mejoras en atención al cliente. En 2026, sin embargo, la conversación es mucho más profunda, ya que la inteligencia artificial está impactando en la toma de decisiones, el diseño de productos, la planificación financiera y la experiencia del cliente.

    Para ser un CEO competitivo ya no alcanza con preguntar si se debe usar IA. Hay que preguntar dónde se está perdiendo ventaja por no integrarla mejor. La clave no es automatizarlo todo ni reemplazar talento humano, sino combinar inteligencia humana e inteligencia artificial para elevar la calidad y velocidad de las decisiones. El verdadero desafío no es técnico, es cultural; preparar a la organización para convivir con sistemas inteligentes como aliados estratégicos.

    La segunda tendencia es la adaptabilidad radical. Los mercados siguen siendo volátiles, las regulaciones cambian con rapidez y la geopolítica introduce incertidumbre constante. Trump, China, Rusia, Medio Oriente. En este contexto, el liderazgo ya no se mide por la estabilidad que promete, sino por la capacidad de adaptación que demuestra. El liderazgo moderno entiende que la búsqueda obsesiva de certezas puede paralizar a la organización. En lugar de eso, hay que diseñar estructuras flexibles, revisar la estrategia con mayor frecuencia y empoderar equipos capaces de tomar decisiones rápidas. Las empresas que prosperan en 2026 no son las que intentan predecir cada movimiento del entorno, sino las que desarrollan sistemas capaces de aprender más rápido de lo que el entorno cambia. El mayor riesgo hoy no es equivocarse; es reaccionar tarde.

    La tercera tendencia redefine la relación con el talento. El modelo tradicional de empleo está mutando hacia una lógica de experiencia y propósito. Equipos híbridos, generaciones con expectativas distintas y profesionales distribuidos globalmente obligan a repensar la cultura organizacional. El talento ya no trabaja únicamente por estabilidad o salario; trabaja por desarrollo, impacto y coherencia. El CEO del 2026 no se limita a gestionar empleados. Diseña experiencias de trabajo que combinan autonomía, claridad de objetivos y oportunidades de crecimiento. En este escenario, la productividad se mide por impacto, no por horas de presencia. Las organizaciones que logran alto rendimiento híbrido no son las que imponen rigidez ni las que operan sin reglas, sino las que establecen métricas claras, comunicación transparente y una cultura basada en confianza y responsabilidad compartida.

    La cuarta tendencia integra sostenibilidad y rentabilidad en una misma ecuación. Durante años la sostenibilidad fue percibida como una obligación reputacional o una iniciativa paralela. Hoy es un componente central de la estrategia financiera. Inversionistas, clientes y talento evalúan con atención el impacto ambiental y social de las empresas. Ignorar este factor no solo afecta la imagen, sino también el acceso a capital, la preferencia de marca y la atracción de talento. La pregunta dejó de ser cuánto cuesta ser sostenible. La pregunta estratégica es cuánto cuesta no serlo. Las compañías que comprenden esto incorporan eficiencia energética, innovación responsable y cadenas de suministro resilientes como parte integral de su modelo de negocio. No comunican sostenibilidad como campaña; la operan como ventaja competitiva.

    Finalmente, la quinta tendencia es quizá la más intangible y, al mismo tiempo, la más poderosa: el liderazgo basado en confianza. Vivimos en una era saturada de información pero escasa de credibilidad. En este contexto, la confianza se convierte en el activo diferencial más importante. El líder de hoy ya no puede limitarse a administrar indicadores; debe convertirse en el principal narrador estratégico de la organización. Comunicar con claridad hacia dónde va la empresa, por qué toma determinadas decisiones y cómo se construye el futuro colectivo es una responsabilidad indelegable. La confianza reduce fricción interna, acelera la ejecución y fortalece la reputación externa. Cuando el equipo confía, ejecuta con mayor compromiso y coherencia.

    Estas cinco tendencias no operan de manera aislada. Se entrelazan y configuran un nuevo estándar de liderazgo. Integrar inteligencia artificial sin cultura de confianza es inviable. Impulsar sostenibilidad sin adaptabilidad estratégica resulta insuficiente. Promover trabajo híbrido sin narrativa clara genera dispersión. El desafío en 2026 es sistémico, significa pensar la organización como un ecosistema en el que tecnología, personas, propósito y estrategia evolucionan de forma coordinada.

    Este no es un año de simple gestión. Es un año de evolución. El entorno seguirá cambiando, eso es seguro. La pregunta relevante no es si el mercado será más complejo. La pregunta es si el liderazgo está preparado para operar en esa complejidad con visión, coherencia y valentía. Porque en 2026 la ventaja competitiva no la define únicamente el capital o la escala.

    Alcíbíades, con genialidad y crudeza, nos muestra que el cortar la cola no se reduce al acto en sí mismo, sino a comprender algo esencial: la atención es un recurso limitado y quien la dirige influye sobre la realidad. En el mundo empresarial actual, la tentación de “cortar la cola del perro” está siempre presente. Lanzar una iniciativa ruidosa para el mercado, anunciar una adopción tecnológica sin transformación real o presentar un cambio cultural en el fondo no modifica comportamientos. Evidentemente, es más fácil generar conversación que generar evolución.

    Pero el liderazgo que exige 2026 no se trata de administrar titulares. Se trata de diseñar futuro. No consiste en instalar temas, sino en anticipar movimientos. No se trata de desviar la conversación, sino de sostener las conversaciones incómodas que verdaderamente transforman a la organización.

    // Leer el objeto desde localStorage